Publicar una primera novela IV

 

En esta última entrada de la serie os relato el final del proceso de escritura y el comienzo de otro mucho más largo y más dificultoso, la busca de una agencia literaria. Aunque, como veremos, es la agencia la que nos escogerá a nosotros…

En junio de 2013 escribí Pesado, medido, cortado, el epílogo con resonancias bíblicas que completaba la primera versión de Los años de hierro. Un esfuerzo brutal, más de 1.400 páginas escritas en un año y medio aprovechando cualquier hueco a cualquier hora del día y con un bebé recién nacido en casa. Lo que la llegada de un niño supone en términos de alteración radical de horarios es sabido por todos aquellos que conocen la experiencia de la paternidad 🙂

Pero ahí estaba. Me había propuesto describir la historia de Jorge con todo detalle y lo había conseguido. Después de descansar unos meses, en el otoño de ese año comencé la revisión y depuración. El momento de perfilar cada capítulo, determinar lo que sobraba y lo que tenía que ser reforzado, de revisar una y mil veces cada expresión, cada palabra, intentando acercarme como un extraño que explora por primera vez a esas páginas para conseguir el tono que buscaba en todos los rincones del relato. Durante diez meses se sucedieron una tras otra hasta cinco revisiones hasta parar en junio de 2014 . Decía Borges que los libros no se acaban, se abandonan. Por mi parte consideré Los años de hierro suficientemente sólido para seguir adelante.

 

La búsqueda de una agencia literaria

 

Lo último que hice antes del parón estival fue preparar las cartas de presentación y propuestas editoriales. El 2 de septiembre, con la vuelta de todo a la normalidad, envié mis propuestas a una selección de agencias y esperé con expectación la respuesta.

Mentiría si os dijese que no esperaba en el fondo una reacción rápida y entusiasta. Creo que todo aquel que escribe ha sentido alguna vez esa sensación, al menos cuando era inexperto.

La primera respuesta llegó al día siguiente. Mi interlocutora se dirigió amablemente para decirme que la propuesta de Los años de hierro era muy interesante y que estaba dispuesta a iniciar una relación de colaboración conmigo.

Confieso que por un momento tuve la tentación de contestar afirmativamente. Su agencia no estaba entre mis preferidas pero la respuesta no dejaba de ser alentadora. Revisé otra vez su página web y me detuve especialmente en la parte que explicaba los acuerdos de representación. Al leer el texto con más atención descubrí con sorpresa que el plazo para la elaboración de los informes de lectura, una vez suscrito el acuerdo, se acercaba a los ocho meses 😮

Dejaremos el nombre de la agencia editorial-grupo de edición en el anonimato. Le escribí para agradecer su contestación y para exponerle que debía meditar mi respuesta. Hasta el día de hoy. Posteriores indagaciones en la red me permitieron leer críticas muy negativas y vídeos de autores que se sentían muy descontentos por los servicios recibidos.

Punto y final a las agencias que combinen sus servicios con la autoedición.

Consejo:

Atente a las agencias de solvencia y profesionalidad probadas. No temas perder tiempo en buscar opiniones y críticas. No será pérdida sino ganancia

Durante las dos primeras semanas otras agencias enviaron acuse de recibo. Otras no respondieron, simplemente. Cada una está en su derecho de contestar o no pero uno es agradecido y prefiere una negativa al silencio administrativo. Virginia López-Ballesteros comunicó cortesmente que por tiempo indefinido no contemplaba ampliar su representación de autores. Alicia González Sterling, contestó en mayo de este año 2015 para excusarse por el retraso. Tampoco iba a representar la novela y aducía entre otros motivos la escasez de recursos y la necesidad de cuidar mucho la elección de nuevas representaciones.

Nada que objetar al respecto. Mejor recibir eso que nada…

Un rápido resumen de otras respuestas:

  • Algunas agencias contestan para anunciar que no aceptan nuevas representaciones.
  • Otras, como Pontas no contestan (lo cual, bien mirado es otra forma de respuesta).
  • Silvia Bastos  ofrece informes de lectura costeados por el autor sin ningún compromiso.
  • Sant Jordi Asociados  contesta amablemente para aclarar que toda su atención está puesta en Paulo Coelho, que ocupa todos sus recursos.
  • Sandra Bruna  ofrece un servicio de publicación digital pero aclara que no aceptan nuevas representaciones. Esta es una agencia seria pero no deseo publicar digitalmente, así que es otra puerta que se cierra.
  • Kerrigan y Balcells dan un plazo de dos meses para contestar, pasados los cuales se considera desestimada la propuesta.

¿Debo añadir que no contestaron?

Hasta aquí un resumen del primer intento. Ya veis que no me duelen prendas en mostrar mis faltas, hay que aceptar los fracasos con elegancia 🙂

Algo que parece afirmarse cada vez más es la tendencia en los últimos tiempos de solicitar a los autores noveles los costes de un informe de lectura, que en otros tiempos corría a cargo de la agencia. Así sigue siendo cuando ésta muestra interés por un manuscrito, pero la solicitud del pago supone un primer filtro para contener el aluvión de obras no solicitadas.

En mi opinión es recomendable solicitar el informe de tu obra por parte de un lector experimentado y profesional. Puede darte una valoración integral de tu obra y mostrar los puntos débiles que deben ser remediados. El problema es el alto coste. Es impensable asumir un informe por cada agencia con la que estés interesado en trabajar, pero al menos puedes plantearte uno. Yo lo hice con Silvia Bastos y quedé satisfecho con el resultado.

Después de ese primer intento de contacto mi atención se centró en el comienzo de la segunda novela de la Trilogía que se ocupa de los años 1018-1030. Entretanto conocí la existencia de la agencia de Déborah Albardonedo. Es una agencia pequeña todavía pero muy prometedora. Las entrevistas que he podido leer de Déborah no han hecho sino confirmar que es una opción muy recomendable, especialmente por la presencia entre sus autores de varios escritores de novela histórica. Además Déborah é da terra, lo que siempre es un punto a favor 😉

Así están las cosas por el momento, hay contactos con otras agencias aunque el proceso es largo, largo.

Espero que esta serie de entradas te haya sido de utilidad. En las direcciones que te he indicado encontrarás mucha más información. Explora, infórmate y sigue creyendo en lo que haces y todo terminará teniendo un sentido.

Nos encontramos en cualquier otra entrada. Entretanto si quieres compartir tus experiencias utiliza la sección de comentarios que tienes aquí mismo o ve a la página de Contacto para escribirme directamente.

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Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

  • Paco Palomo Vega dice:

    Hola,buenos días:
    Soy un escritor aficionado con mucha ilusión que trata de encontrar un lugar en este mundo literario de puertas tan pesadas de abrir, que apenas se mueven para el que empieza. Desde luego, no trato de que mis obras rompan moldes. Las novelas, de un género u otro, son como las canciones, podrán ser buenas o malas dependiendo del gusto de quien las lea. He leído obras de autores consagrados que, al tercer o cuarto capítulo, lo he tenido que dejar por, aburrido unas veces, e incomprensibles otras. Por lo tanto, como todas las obras literarias y musicales, el nombre y la fama del autor te puede llevar a una buena espectativa, pero es tu gusto y tu criterio el que te llevará a enjuiciar, bajo tu propio auspicio, la calidad que tú puedas creer que tenga esa obra, y no por el simple hecho de quien la haya creado. Así es la moda. Una forma alocada de gustos y criterios que puede gustar o no, pero que en definitiva, es el gusto y la personalidad de cada uno lo que decide.
    Tratándose de mí, sé que no soy perfecto en nada, y por ello trato, gastándome mis dineros, en poner remedio en cuántos arreglos deba hacer en mis obras, antes de presentarlas. Hasta ahora, solo la he presentado en una agencia literaria y no me han contestado. Por lo que deduzco que está rechazada después de tres meses.
    Estoy intentando encontrar el correo de la agencia literaria de Deborah Albardonedo, y no hay forma de hayarlo. Me gustaría mandarle una obra diferente a la que hasta ahora mandé a la otra agencia, porque creo que Albardonedo se inclina más por la novela histórica, y está lo es.
    ?Podría usted ayudarme a encontrar esa dirección?
    Muchas gracias por su atención.
    Paco.

    • Roberto dice:

      Hola Paco, bienvenido al sitio 🙂
      Los comienzos son duros para el escritor novel, más por la ausencia de respuestas que por el propio esfuerzo creativo. El mercado editorial está en un momento complicado y la búsqueda de un agente literario se ha convertido en un asunto muy complicado con frecuencia. Ante la masiva oferta de escritores los agentes se muestran muy restrictivos a la hora de aceptar nuevas propuestas. Las modas, la oportunidad, el mercado, etc. etc. marcan las decisiones de representación y restringen el paso a muchos. Una de las prácticas recientes en muchas de las agencias, la de cobrar por el informe sin además comprometerse con el autor, no hace las cosas más fáciles. Mi consejo es que no te desanimes, sigue escribiendo e intenta buscar la agencia que mejor se adapte a tu perfil como escritor. Y después paciencia y mucha suerte…
      La dirección que estás buscando es esta Puedes encontrar una entrevista reciente a Déborah en este enlace: Puedes figurarte la ingente tarea que supone examinar las propuestas nuevas además de atender a sus representados.
      Lo dicho, Paco, mucha suerte y estamos aquí para lo que necesites.
      Un cordial saludo

  • Paco Palomo Vega dice:

    Que tal, Roberto, soy Paco Palomo Vega y te agradezco que hayas respondido amablemente a mi comentario. Por supuesto que no me desanimo aunque todo lo que escriba se quede solo para mí. Tengo ese irremediable carácter que me da continuidad y tesón, aunque, a veces, hay momentos intrínsecos que obvia un cierto paréntesis encubierto de tristeza. Pero, a la vez y por antonomasia, es lo que me da más fuerza para seguir.
    Seguiré tu buen consejo aunque me quede buscándolo en la noche de los tiempos y por toda la eternidad.
    Muchas gracias y un saludo cordial.
    Paco

    • Roberto dice:

      Paco, mucho ánimo y en absoluto te dejes caer en el fatalismo. Sigue escribiendo, sigue leyendo, busca algunos lectores que te puedan dar otra perspectiva de tu obra y dedica un tiempo a explorar las agencias que más se ajustan a tu perfil y preferencias como escritor.
      Por correo privado te envío un par de sugerencias.

      Un saludo muy cordial y ya sabes, keep writing, keep trying 🙂

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