Publicar una primera novela III

 

En esta tercera entrada de la serie te cuento mi experiencia personal sobre el camino para publicar la primera novela.

Después de haber concluido una etapa profesional en la que desempeñé varios cargos directivos en el centro en el que trabajaba me propuse dar un giro y retomar mi proyecto de escribir un libro.  El tema evidentemente Bizancio y la elección del momento se concretó durante el tiempo dedicado a la documentación. Casi un año y medio leyendo, tomando notas y apuntes hasta que en febrero de 2012 me decidí a empezar y escribir la primera página.

Confieso que tenía un temor claro a la página en blanco y no estaba seguro de cuáles serían mis sensaciones en el momento en que por fin me sentase ante el teclado. Tenía claro el punto de arranque, el momento en el desfiladero en que el joven Jorge descubre a un hombre malherido, un pobre bandido desharrapado que se desangra por sus heridas. A partir de ahí varias ideas que debía conectar y un amplio margen para sorprenderme. Al contrario que lo recomendado, una adecuada estructura previa en capítulos que ayude a organizar la narración, comencé a escribir cada día sin saber a ciencia cierta dónde me iba a llevar. De ahí surgió la carta del higúmeno Teopempto de Santa Ana presentando a nuestro protagonista ante un padre al que apenas ha conocido. Desde ese momento dejé que la narración surgiese por sí sola.

Tenía claro que la narración tendría como primer núcleo la propiedad rural de Flabianas, en el interior de Asia Menor, donde Jorge recibiría sus primeras lecciones sobre el amor, el dolor y la muerte. También se plantearían allí por primera vez algunos de los conflictos internos en la evolución psicológica del protagonista que serían desarrollados en el resto de las novelas. A partir de ese punto de partida utilicé la documentación histórica existente para decidir dónde quería situar a nuestro protagonista, en qué situaciones debía encontrarse involucrado y cuáles iban a ser los hitos internos y externos que marcarían su biografía.

Desde el principio me propuse ser exhaustivo y fiel al registro histórico del período escogido para la novela. El espacio temporal se sitúa entre el otoño de 1012 y octubre de 1018, mes en el que tiene lugar la batalla de Cannas a orillas del río Ofanto en Apulia. Con ese hito termina Los años de hierro y se cierra la primera fase de la vida del joven Jorge, una fase que podemos denominar de formación.

La documentación histórica para ese período es desesperantemente parca en detalles. Contamos con la Crónica de Juan Escilitzes (un manuscrito profusamente ilustrado de esta obra histórica datado en el siglo XII, por cierto, se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid. El Skylitzes Matritensis es una de las joyas de su colección, una obra de arte única en el mundo), con la Vida de los Emperadores de Bizancio de Miguel Pselo (hay traducción española, publicada por Gredos) a los que se suman la Historia de Miguel Ataliates (también ejemplar traducción española de Inmaculada Pérez Martín publicada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas en su colección Nueva Roma), la de Juan Zonaras y poco más. A eso podemos añadir fuentes patrísticas, legislativas, sigilográficas, crónicas italianas, georgianas, normandas, árabes que aportan detalles y completan, y en muchos casos cubren, las lagunas que los propios bizantinos presentan en en su registro histórico. En la bibliografía de mi estudio Italia Bizantina puedes encontrar una detallada relación de las fuentes primarias y secundarias del período.

A esto debemos añadir que poco, demasiado poco, podemos encontrar en castellano sobre la historia de Bizancio. Una de las honrosas excepciones es Rolando Castillo, autor de una Breve Historia de Bizancio, alma del antiguo foro imperiobizantino. Algunos títulos más podréis encontrar en las librerías pero quien quiera profundizar en su conocimiento deberá recurrir a la abundantísima bibliografía en inglés, francés, alemán e italiano por citar las lenguas occidentales más a mano. Sin duda es un obstáculo nada desdeñable.

Otro factor importante a la hora de plantear la novela es lo que se conoce del Jorge Maniaces histórico. La primera mención de nuestro protagonista tiene lugar en un breve pasaje de la Crónica de Escilitzes sobre la repercusión  de la desastrosa campaña en el norte de Siria del emperador Romano III Argiro en el verano de 1030. Tras su lamentable derrota ante los clanes beduinos que defendían la independencia de Alepo el único éxito romano ese otoño fue conseguido por el estratego (general) al mando del pequeño distrito fronterizo de Teluj. Esa es la primera mención de Jorge en las crónicas y el punto desde el que se puede reconstruir su biografía. En otras entradas de este blog podéis leer la serie dedicada al Jorge Maniaces histórico, una contribución que en su momento presenté al desaparecido foro imperiobizantino.com. Éste es el enlace al primer artículo.

El hombre que aparece tan repentinamente ante nosotros tiene aproximadamente treinta años. Su carrera a partir de este momento es bien conocida y será recogida al final de la segunda novela, actualmente en proceso de escritura, y continuará en la tercera parte que completa esta trilogía.

Así pues, ¿qué decisión tomamos sobre el personaje? ¿Lo hacemos aparecer en ese año de 1030, incluyendo quizá algunas menciones a su vida pasada y continuamos tomando como base lo que se conoce  documentalmente?

Ése podría haber sido el enfoque, sin duda. Pero en lugar de tomar ese camino decidí reinventar los años oscuros de Jorge Maniaces sobre una trama histórica rigurosa. Lo poco que sabemos sobre Jorge en ese tiempo lo tenemos condensado en el juicio que de él hace Miguel Pselo. El ilustre escritor y político lo conoció en persona y no puede ocultar su admiración al describirlo a pesar de ser un rebelde contra la autoridad imperial. No estará de más recordar sus palabras…

He hecho todas estas prolijas consideraciones previas con la mente puesta en un hombre que floreció en nuestro tiempo y mostró todas las capacidades en el arte de la estrategia y que al mismo tiempo, poniendo freno a los asaltos de los bárbaros con sus audaces campañas y su experiencia, consiguió para los romanos una libertad exenta de peligrosPselo, Vida, Libro VII, 75

Antes de exponer la admiración que causaba su tremendo porte físico y la energía de su conducta se refiere brevemente a sus comienzos:

Este hombre era Jorge Maniaces. Él no había pasado de repente de servir como escudero a ser general y soplado un día la trompeta o desempeñado el puesto de heraldo, para que al día siguiente se le confiara el mando de una falange, sino que partió de la línea de salida, avanzó poco a poco y, después de obtener los grados correspondientes, llegó a la cúspide de la jerarquía militarVida..., ibidem, 76

Evidentemente Pselo está resumiendo algo que era conocido por todos, por lo que no consideraba necesario explicarse con más detalle. Así, la idea de un comienzo modesto, de un esfuerzo por mejorar su condición, fue un factor primordial en la construcción del personaje en Los años de hierro. Jorge es hijo de un militar de buena posición caído en desgracia. La compleja relación con su padre le lleva a verse en la humillante ocupación de arriero, doblemente vergonzosa para quien esperaba ser criado para un brillante futuro entre los jóvenes oficiales que servían cerca del emperador. La noción de esfuerzo y de superación está presente a lo largo de toda la novela e influye poderosamente en la evolución psicológica del protagonista.

La falta de hitos conocidos en la primera etapa de su vida fue aprovechada para escoger la ruta de su peripecia vital. Por eso tomé las siguientes decisiones:

  • Después de presentar su etapa de formación en Flabianas hacerlo participar en la decisiva campaña de 1014 contra los búlgaros (que se relata en el Libro Bulgaria, el segundo de los cuatro que componen Los años de hierro).
  • Llevarlo en 1017 hasta la lejana Querson (península de Crimea) y la más exótica Tamatarca (Tmutoracán, actual estrecho de Kerch) en la campaña realizada para sofocar la rebelión del noble local Jorge Tzulas. Esto ocupa el Libro III, Querson.
  • Otra sublevación, de mayor calado, había estallado en los territorios italianos del Imperio desde 1009. Meles de Bari, el magnate más poderoso de la capital del thema de Italia llama en su auxilio a los normandos, que aquí aparecen por primera vez en la historia italiana. El Libro IV, Italia, es una extensa narración de esos sucesos históricos a la que se une un intenso relato del crecimiento del joven Jorge, expuesto a las turbadoras experiencias del amor apasionado, el dolor, la pérdida y la muerte.

El resultado es Los años de hierro, la primera parte de la Trilogía de Jorge Maniaces. En otra parte del sitio encontrarás una selección de fragmentos comentados. Estaré encantado de leer tus opiniones.

En la próxima entrada te seguiré contando más detalles sobre el camino para la publicación de la novela. Espero encontrarte aquí de nuevo.

Un saludo muy grande

Suscribirse al blog
Publicar la primera novela (III)
5 (100%) 1 vote[s]
Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.ACEPTAR

Aviso de cookies
>
A %d blogueros les gusta esto: