Murallas de Constantinopla

Los años de hierro

Portada de la novela Los años de hierro

 

Los años de hierro es la primera parte de la Trilogía de Jorge Maniaces, el conjunto de novelas que relata la vida del legendario militar bizantino. Hombre de buena familia, ascendió sin embargo desde la más humilde situación hasta convertirse en el primer soldado del Imperio, el mejor guerrero de la Romania y, en el culmen de su vida, un rival al que el propio emperador temió más que a ninguno.

En la primera novela se relatan los primeros años del joven Jorge durante el período 1012-1018 en cuatro partes o libros:

  • Libro I, FLABIANAS. Tras perder a su madre a muy temprana edad  Jorge ha pasado el resto de su infancia en el monasterio de Santa Ana. La llegada repentina de su padre Gudelio da un vuelco a su vida apacible. Gudelio es un hombre amargado y obsesionado por recuperar su antigua posición ante el emperador y el anuncio de la próxima guerra con los búlgaros, eternos enemigos de la Romania, es una buena oportunidad para ello. En el camino el joven debe adaptarse a una vida muy distinta a la conocida. Enviado a la perdida propiedad de Flabianas para ser educado por su pariente León Gudeles, Jorge aprende allí los caminos de la guerra, la amistad y del amor. Al fin también Flabianas se prepara para la guerra en Occidente. La larga marcha hacia Bulgaria será la oportunidad que busca para forjarse un destino por sí mismo.
  • Libro II, BULGARIA. El ejército imperial cruza la frontera para enfrentarse al zar Samuel, el archienemigo de los romanos. Enrolado como arriero al principio, Jorge es aceptado entre los soldados rasos del regimiento de Carsiano. Uno de ellos, Petronas, se convertirá en el padre que nunca ha tenido. Jorge se ve arrastrado a su primera batalla a las puertas de Tesalónica. Después de luchar con honor los hombres de Carsiano se unen al resto del ejército que se concentra en el desfiladero de Clidion donde esperan las fuerzas de Samuel. Allí, en julio de 1014, una batalla legendaria tiene lugar y Jorge desempeña un papel no pequeño en ella. Tras ser enrolado en el regimiento de guardias de los Excubitores el joven Maniaces lucha con distinción en la campaña búlgara hasta ser enviado a Constantinopla. El descubrimiento de la capital del Imperio causa en Jorge una abrumadora impresión. Allí conoce a Tecla, una mujer que dejará honda huella en él.
  • Libro III, QUERSON. Deseoso de remediar su pobreza Jorge se enrola en la expedición que parte hacia Crimea en 1016 para reprimir la rebelión de un magnate local. Vencedores los romanos a las puertas de Querson, una pequeña se dirige a los estrechos de Tamatarca para averiguar si la tierra de los pozos de nafta sigue siendo leal al emperador. Una vez allí Jorge es escogido para una misión en la lejana tierra de Ziquia y en el camino descubre las sombras más oscuras de su personalidad.
  • Libro IV, ITALIA. La rebelión en los territorios italianos arde desde años atrás. El jefe de la revuelta es Meles, un aristócrata de Bari. A comienzos de 1017, después de haberse ocultado entre los vecinos lombardos, Meles ataca las tierras del imperio auxiliado por los temibles mercenarios normandos. Una pequeña fuerza de socorro llegada de Oriente tendrá que enfrentarse a esa amenaza en una lucha desigual. Como miembro de los excubitores Jorge llega por primera vez a Italia y en esa tierra se ve envuelto en una serie de acontecimientos que dejarán una marca indeleble en su vida. Como soldado combatirá en una guerra implacable y en ella conocerá la gloria y el fracaso más abyecto. Como hombre su vida se verá transtornada al conocer a la joven Zita, una muchacha singular a la que se verá unido por lazos más estrechos que el amor. En el otoño de 1018 los destinos del hombre y el soldado se encontrarán en la llanura de Cannas.

¿Deseas saber más? Visita la página de la novela para leer una selección de textos.

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  • José dice:

    Hola, te deseo suerte en tu obra. Yo también estoy escribiendo una novela desarrollada en el periodo bizantino, pero concretamente durante el periodo de Manuel Komnêno. Solo menciono una vez a Maniaces y desde la perspectiva de mi personaje es un traidor. ¿Curioso? Un saludo.

    • Roberto dice:

      Hola José, gracias por intervenir. Te deseo mucha suerte con la novela y desde este momento estoy a tu disposición en caso de que lo necesites. Una curiosidad si no es indiscreción, puedes contar algo más de ella? Hay muy poca ficción de la época de los Comnenos, recuerdo “Noche oscura del alma” de Guilhem de Encausse, querido compañero de imperiobizantino y “Nacidos en la púrpura” de Lazslo Passuth. Pronto publicaré una entrada sobre ficción y Bizancio. Mientras espero verte de nuevo por aquí.
      Un cordial saludo

      • Roberto dice:

        Se me olvidaba la última cuestión sobre la condición de traidor. Por supuesto puedes adoptar el punto de vista que desees pero no se conoce rivalidad entre la familia Comneno y los Maniaces. Ana Comnena en la Alexíada se manifiesta neutral cuando hace referencia a los maníacates, las tropas reclutadas por Maniaces que seguían formando parte de la organización militar bizantina, ítem más, en el Sínodo de las Blaquernas en 1094 uno de los firmantes es Constantino Maniaces y ocupa un alto cargo en la jerarquía palatina. En Bizancio los traidores de ayer podrían ser los aliados de mañana y la pérdida de favor no siempre duraba mucho. Te invito a leer la serie de Jorge Maniaces en mi sitio para más información.

  • Jaime M dice:

    Querido Roberto,

    Te escribo para comentarte que ayer terminé de leer el libro “Flabianas” de tu novela y quería felicitarte por el resultado. Destaco especialmente:

    – El ritmo de la narración es excelente, no hay momento para el aburrimiento ya que continuamente pasan cosas. Parece que es algo obvio pero me a veces uno lee cada cosa (algunos famosos”best seller”) que parece que el objetivo es llenar páginas más que narrar, pero en Flabianas no sobra (ni falta) nada.
    – El realismo de la historia, en el sentido que todo lo que acontece te sumerge perfectamente en la época, y resulta completamente creible (con toda su crudeza en determinados momentos), es decir, en mi caso no he sentido que nada fuera artificial ni estuviera “metido con calzador”.

    Me ha llamado la atención la castellanización que has realizado de diversas palabras griegas (Teotoco, Opsicio) pero por ejemplo si que he visto que usas la palabra thema que sería más fiel a la escritura original. ¿Por qué no lo escribiste directamente en griego? (en griego me refiero a Opsikion por Opsicio, etc.).

    Como conclusión, sólo puedo felicitarte por tu gran trabajo. Espero en un futuro poder adquirir tu novela, y abusando de tu confianza, a ser posible con la correspondiente dedicatoria : )

    Un fuerte abrazo.

    • Roberto dice:

      Querido Jaime,
      Si tuviera diez mil como tú Desde las Blaquernas sería la mejor web de historia y literatura de Internet:-)
      Muchísimas gracias por tus palabras. Créeme que estoy encantado de que te haya gustado Flabianas. Aunque todavía tengo muy pocas críticas, porque son muy pocos los que la han leído, las opiniones son muy buenas, lo que es alentador. Si algo he intentado al escribir la novela es que sumergiese al lector en la época del modo más absoluto, puedo haber fallado en el intento pero no es por falta de propósito, puedes creerlo.
      La utilización de términos que en principio nos son ajenos (como los propios de la lengua griega medieval) es una cuestión que siempre hay que abordar. En los primeros tiempos en que escribía sobre Bizancio tendía a dejarlos tal cual,pero el roce con personas más duchas que yo me han ido convenciendo de que lo adecuado es ajustarse a lo que dicen los sabios sobre la transliteración (p.ej. Francisco Rodríguez Adrados), así mi querido Jorge fue siempre Maniakes para mí hasta que me decidí a utilizar la forma Maniaces, que es la adecuada según la norma. Eso he ido aplicando en la novela salvo algunas excepciones. Un ejemplo es la dignidad de protoespatario, que me resisto a abandonar en vez de protospadero/protoespadero/protospatario y similares que también he visto escritas. Uno que es un sentimental:-). En muchos casos puedes ver que no hay unanimidad, toma por ejemplo la traducción de la Historia de Ostrogorsky de Javier Faci (un clásico) y compárala con las publicaciones de Erytheia y verás las diferencias. En general suelo guiarme por lo que me suena mejor y también a lo que estoy acostumbrado siempre que no colisione fundamentalmente con la norma.
      Muchas gracias otra vez. Yo también espero que puedas adquirirla y estaré encantado de dedicártela. Pero si no quieres esperar y te atreves a ser betatester te ofrezco la posibilidad de leerla al completo con alguna condición:-) Si te interesa házmelo saber.
      Un abrazo

  • Jaime M dice:

    Querido Roberto,

    Estaré más que encantado y será un gran honor ser beta tester. Y aceptaré cualquier condición salvo que me hagas esperar mucho para saber como sigue la historia… : ))

    Creeme que aunque no hay diez mil como yo, tu web es fantástica tanto por entretenida como didáctica. Un más que grato descubrimiento.

    Pd. Espero que tu hijo esté recuperado de la operación, por tu tono entendí que todo fue muy bien pero no dejó de ser descortés que se me pasara…

    Un fuerte abrazo y mil gracias por el ofrecimiento.

    • Roberto dice:

      En ese caso ya te contacto por privado para los detalles…
      Muchas gracias por los ánimos. Es complicado a veces encontrar retroalimentación para lo que haces (somos cómodos, yo el primero) aunque saber lo que opinan los que están al otro lado es lo que nos da una medida del valor de lo que hacemos, por eso es tan grato conocer vuestras opiniones y críticas, sean buenas o malas…
      Sobre mi pequeño, pues va recuperándose del típico combinado amígdalas-vegetaciones aunque tuvimos un susto el pasado fin de semana con ingreso incluido. La sangre, que es muy escandalosa:-) Ahora esperamos que termine de ponerse bien para normalizar su dieta y su actividad.

      Un abrazo también. Toma fuerzas para lo que se te viene encima, que Los años de hierro no es una novelita que puedas sostener con dos dedos:-)

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