Portada entrada Tomás el Eslavo

Tomás el eslavo, el antiguo compañero de Miguel de Amorio, se levantó contra éste cuando en diciembre de 820 una conspiración palaciega acabó en el asesinato del emperador León V, llamado el Armenio (813-820). Durante los tres años siguientes la rebelión de Tomás se convirtió en la principal cuestión de estado para el gobierno imperial. Esta guerra civil fue una amenaza de primer orden para el emperador Miguel II. Sólo la resistencia de la capital y la ayuda de las tropas búlgaras del jan Omurtag permitieron devolver la iniciativa al emperador y finalmente proporcionarle la victoria. Ahora en Desde las Blaquernas podrás conocer la historia al completo. Espero que te guste…

 

La rebelión de Tomás el Eslavo (821-823)

 

Retrato de Tomás el Eslavo

 
“Tomás, aunque tullido de una pierna, era venerado por su cabello cano y aún más por su afabilidad e ingenio, querido por los soldados, lo que era propio en él desde la infancia y era el primero entre los de la milicia”
Continuación de Teófanes, II, 15-20

El comienzo del siglo IX fue una época turbulenta para la Historia de Bizancio. Tras el derrocamiento de la emperatriz Irene y el reinado de Nicéforo I el reformador (cuya biografía puedes leer en esta entrada en Desde las Blaquernas), la catastrófica derrota de julio de 811 en Bulgaria y la muerte de Nicéforo a manos del ejército del jan Krum provocó una crisis de mando en el trono. La llegada al poder del débil Miguel I Rangabé (811-813) demostró ser un expediente de urgencia. La oportunidad de optar al poder fue aprovechada en 813 por el enérgico estratego León el Armenio para desalojar a Rangabé y ocupar su lugar. Entre su personal de confianza se encontraban hombres como Miguel de Amorio y Tomás, con los que había compartido fortuna desde que todos ellos sirviesen a las órdenes del patricio Bardanio el Turco años atrás. Ahora esos mismos hombres pasaron a ocupar importantes puestos en el ejército. Según los relatos conservados en las fuentes la relación personal entre Miguel de Amorio y Tomás el eslavo era mala y cuando los acontecimientos los situaron en bandos enfrentados esas diferencias los arrastraron a la confrontación y al Imperio a una guerra civil.

La revuelta de Tomás el Eslavo es el acontecimiento principal del reinado de Miguel II (820-829). Un acontecimiento con repercusiones religiosas (recrudecimiento de la política iconoclasta del emperador) y política (debilitamiento del sistema defensivo del Imperio en vísperas de los ataques árabes sobre Creta y Sicilia) que presenta un interés considerable desde muchos puntos de vista.

Nomisma de Miguel II

El primer factor digno de reseñar en la esfera de lo político fue la vinculación de Tomás con los árabes, enemigo sempiterno del Imperio. En el ejército del rebelde la presencia de contingentes árabes proporcionados por el califa al-Mamun fue la prueba palpable de una alianza ofensiva dirigida decididamente contra el Imperio. Tras la derrota de Tomás el califa se vio obligado a renunciar a su ofensiva occidental por una sucesión de rebeliones internas pero retomó su política agresiva en los últimos años de su reinado.

¿Cuáles eran las bazas de Tomás?

  • El apoyo de amplios territorios en Asia Menor, base del poder económico y militar del Imperio.
  • La alianza con el todavía poderoso partido iconódulo. La figura de Tomás les ofreció una oportunidad para enfrentarse abiertamente al gobierno iconoclasta. A tal efecto los cronistas de la época relatan que Tomás se hizo pasar por Constantino, el hijo de Irene, y como tal cabeza natural del movimiento pro imágenes. En esa posición era natural que recibiese numerosos apoyos en su tentativa aunque autores como Lemerle minimizan la importancia de la cuestión de las imágenes en la rebelión de Tomás.
  • La toma de posición a su favor de las poblaciones microasiáticas enfrentadas a la fiscalidad opresiva y las exacciones del gobierno. La revuelta de Tomás pudo cuajar en esos territorios ante la desconfianza despertada por el nuevo emperador, un desconocido que venía de una región (Amorio) conocida por la proliferación de heréticos. La revuelta tomó en algunos casos un cariz de enfrentamiento social, aunque ese tradicional enfoque también ha sido minimizado en las investigaciones más recientes.
  • El factor nacional.  Algunos autores especulan con el origen eslavo de Tomás que le valió su sobrenombre. La presencia de grandes núcleos de población eslava en Asia Menor tras los traslados ordenados por el gobierno imperial desde el siglo VII podrían explicar el éxito inmediato de Tomás en su revuelta aunque parece demostrado su origen armenio. Köpstein al analizar las evidencias defiende la idea de que la raza de Tomás no fue considerada relevante por sus contemporáneos, a diferencia de Lemerle que se inclinaba por considerarle de familia eslava asentada en Armenia.

Sea como fuese, en el momento de su rebelión en 821 Tomás contaba con poderosas bazas frente a un emperador recién instalado en el trono tras asesinar a su antecesor. Miguel II era un recién llegado, originario de Amorio, y la inestabilidad de su posición favoreció el estallido de movimientos desestabilizadores.

 

Los orígenes de Tomás

 

En la Continuación de Teófanes podemos leer en su relato sobre los orígenes de Tomás el eslavo una alusión a sus pretendidos orígenes:

“De acuerdo al primer y único informe, en que confío en la medida en que podemos fiarnos de las fuentes escritas, este Tomás había nacido de padres humildes y pobres que descendían de los eslavos que están diseminados en el Este. Enfrentado a una vida de pobreza buscó su fortuna y, escapando de su tierra, llegó a la Gran Ciudad. Y pasando a servir a cierto personaje de rango consular como asistente y criado, se apresuró por su intemperancia a mancillar el lecho y el matrimonio de su amo. Descubierto en falta e incapaz de soportar la gran vergüenza y el castigo, escapó con los descendientes de Agar y dándoles muestra suficiente por sus actos durante muchos años –porque pasó entre ellos veinticinco años- y porque renunció a Cristo nuestro Dios, llegó a ser un jefe de una cierta tropa y se alzó en armas contra los cristianos, prometiéndoles con todas sus fuerzas poner el Imperio de los Romanos bajo su control”Continuación de Teófanes, Libro II, 10, 1-15
“Se dice que cuando Tomás supo de la elevación de Miguel al trono se apresuró a rebelarse contra él con un gran ejército. Porque los dos hombres siempre se habían mostrado opuestos el uno al otro y Miguel era odiado por todo el ejército de los Anatólicos, y era muy impopular por su ciudad de origen, en la que vivían gran número de athinganos [herejes] por su defecto en el habla y  porque algunos ponían en duda su valor. Tomás, en cambio, era querido por todos por su coraje y no menos por su amable disposición y afabilidad. Se oponía a León en todas las cualidades, incluso aunque tenía ascendencia escita y aunque era de avanzada edad y tenía una pierna mal”Genesio, Sobre el reinado de los emperadores, II, 2

El historiador Genesio menciona en su obra a Tomás con motivo de la rebelión del patricio Bardanio el Turco durante el reinado de Nicéforo I. La predicción de un monje anunciaba altos designios para varios de los implicados :

“En este tiempo lo que se había revelado respecto a León [el Armenio] y Bardanio el patricio, llamado el Turco, salieron a la luz. Este Bardanio, cuando era comandante del thema Anatólico estaba consumido por el deseo de apoderarse del palacio imperial para poder gobernar el Imperio. Quería consultar este propósito en secreto con un monje que tenía el poder de la pronosticación que vivía en la región de Filomelio. [Bardanio] se llevó con él a León, un hombre que se había distinguido por muchos hechos de bravura, y que tenía un aspecto varonil y porte temible. Era de mediana edad, sociable y se había educado en ese mismo thema en un lugar llamado Pidra. Junto con ellos fueron Miguel de Amorio, cuya forma de hablar era característica [Miguel era conocido como el Tartamudo] y Tomás del lago de Gazuru [más propiamente Gaziura, ciudad en el Ponto], que era también armenio de origen y un hombre bravo e inquieto. Se dice que cuando Bardanio se acercó al monje éste le reveló todos sus ocultos designios y fue tan allá como para anunciar su ruina y ceguera. Bardanio se indignó al escuchar esas palabras que no se acordaban con sus deseos, pero sin embargo rezó las preces acostumbradas y dio órdenes para alejarse del lugar. Pero cuando el monje vio a sus acompañantes traer los caballos, se apresuró a pedirle a Bardanio que volviera para oír más. Este regresó con más confianza esperando escuchar la profecía que ansiaba su corazón. Pero el hombre otra vez frustró sus esperanzas. “Asegúrate de abandonar ese malvado plan que se ha apoderado de tu mente sin motivo. Sufrirás como te he dicho la pérdida de tu propiedad y de la vista. Pero de los hombres de tu séquito que ahora te traen los caballos, el primero y el segundo [León y Miguel] ceñirán la corona imperial y el tercero [Tomás] conseguirá proclamarse emperador pero morirá poco después”. Esas palabras hicieron gritar de rabia a Bardanio y, tras proferir insultos contra el monje, informó a sus sirvientes León, Miguel y Tomás diciendo: “Después de que tú, León, te conviertas en emperador, y de que tú, Tomás, te hayas rebelado, Miguel os matará a los dos y luego estará a salvo en su trono”Genesio, Sobre los reinados, I, 6

Aunque el propio Genesio se contradice en otro pasaje al asignar a Tomás un origen eslavo, lo que es confirmado en la Continuación de Teófanes, en la Crónica de Simeón Magistro es llamado romano. La cuestión sigue siendo objeto de discusión.

Si investigamos más en los orígenes de Tomás podemos leer en la carta de Miguel II al emperador Ludovico Pío que en tiempos de Irene (797-802) Tomás servía en el séquito de un patricio de identidad desconocida. Tras descubrirse la relación con su mujer Tomás se refugió entre los árabes y permaneció allí hasta el comienzo del reinado de León el Armenio. En ese tiempo, dice la carta, abjuró del cristianismo y gozó de gran renombre al hacerse pasar por Constantino, el hijo de Irene.

El historiador Genesio menciona también el servicio de Tomás a Bardanio el Turco, su escapada a Siria y su conversión al islamismo aunque se contradice al apuntar una estancia de 25 años en tierras árabes en conflicto con la fecha de 820, año de la llegada al poder de Miguel II. En otra pasaje Genesio recoge un testimonio contradictorio:

“Cuando la revuelta de Bardanio se extendió, León el Armenio se pasó al bando del Emperador y fue seguido por Miguel de Amorio. El primero recibió como premio el mando de los Federados, mientras que el segundo fue nombrado Conde de la Tienda [a cargo de levantar la tienda del emperador en campaña y supervisar la seguridad en el campamento]. Tomás, sin embargo, siguió siendo leal a su propio amo incluso en esos peligros”Genesio, Sobre el reinado de los emperadores, I, 8

En un momento posterior del relato Genesio indica que León el Armenio nombró a Tomás turmarca de los federados en el momento de su acceso al trono. En ese mismo tiempo Miguel de Amorio se convirtió en comandante de los Excubitores.

Comparando los relatos de Genesio y la carta de Miguel II se pueden extraer las siguientes conclusiones:

  • Que el emperador consideraba consumado el adulterio de Tomás.
  • Que las fuentes sitúan la huida de Tomás durante el reinado de Irene. Pero el testimonio de Genesio señala que Tomás era un hombre de avanzada edad en 820. Para resolver las inconsistencias del relato Bury propone situar la huida de Tomás en 780, durante los años de la minoría de edad de Constantino VI y la tutoría de su madre Irene. Según el mismo autor Tomás habría vuelto al Imperio durante el reinado de Nicéforo I, a tiempo de participar en la revuelta de Bardanio. Esta especulación puede ser reforzada por el testimonio de Miguel el Sirio que dice que Tomás se refugió en territorio árabe en tiempos de Harún al-Rashid (786-809).
  • El uso comparado de las fuentes parece apuntar a una fecha cercana a 797 para la huida de Tomás a territorio árabe.
 

La rebelión de Tomás el Eslavo

 

En diciembre de 820 el emperador León fue asesinado víctima de una conspiración. Miguel de Amorio, que en ese momento estaba en prisión, fue elevado al trono en su lugar. Este hecho fue aprovechado por Tomás para agitar la región de Armenia y el Ponto e intentar extender su rebelión al thema de los Armeníacos. A pesar de derrotar a su estratego Olbianos [Ulpiano] este distrito continuó fiel al gobierno imperial. El rebelde contaba con numerosos partidarios en Asia Menor, aliados que se apresuraron a ponerse a su lado con la sola excepción de los Armeníacos y el Opsicio, al mando del estratego Catacilas:

“Él [Tomás] se apoderó de los perceptores de impuestos, escuchó todas las alegaciones a las cargas legales y al distribuirlas entre el pueblo reunió una gran fuerza contra Miguel. Recibió el apoyo de muchos, también de aquellos foráneos que habían llegado a asentarse en el Imperio, y también de sus vecinos y de los propios romanos, y de los esclavos que odiaban a sus amos y de todos aquellos que acudieron a él para luchar por mar y tierra. Parecía un nuevo Jerjes, y por ello todos los themas se apresuraron a aliarse con él  con sus estrategos”Genesio, Sobre el reino de los emperadores, II, 2

Las fuentes citan tropas de muchas naciones en el ejército de Tomás. Había abundancia de caucásicos: Iberos, armenios y abasgos a los que se unieron tropas árabes tras la conclusión de un tratado con el califa al-Mamun por el que este accedió a proporcionarle un importante contingente militar para atacar Constantinopla. Para sellar la alianza Tomás fue coronado emperador por Job, patriarca melkita de Antioquía (813-843).

Anuncio de la rebelión de Tomás el Eslavo

Anuncio de la rebelión de Tomás el Eslavo

 

En un escaso período de tiempo Tomás había sido capaz de crear un poderoso contrapeso al poder imperial. Sin embargo la alianza con el califato árabe que le proporcionaba los apoyos políticos y las tropas para llevar la iniciativa militar le hicieron perder desde el primer momento buena parte de los apoyos que el partido iconódulo le había prestado. A la larga este cambio en la percepción sobre la causa del rebelde fue una de las causas principales de su fracaso final.

En un primer momento el emperador Miguel no fue consciente de la fuerza real de su adversario. Cuando las noticias del avance del ejército rebelde en Asia Menor llegaron a la capital el gobierno imperial despachó un contingente modesto para rechazarlo. En el enfrentamiento que tuvo lugar Tomás venció fácilmente a los imperiales. Peor aún para la causa del nuevo emperador, la flota de los Cibirreotas que defendía los themas costeros se pasó al rebelde y recibió la orden de concentrarse en la isla de Lesbos. Sólo el plöimon imperial estacionado en la capital se mantuvo fiel a Miguel.

Tomás derrota al ejército imperial

El ejército de Tomás derrota a las tropas imperiales
 

Tomás el Eslavo escapa a los árabes

Tomás el rebelde escapa a los árabes

 

Tras ese revés el gobierno tuvo que reconocer la seriedad de la situación a la que se enfrentaba. Sabedor del apoyo entre los iconódulos que se había labrado Tomás, el emperador se apresuró a ordenar el regreso a la capital de los exiliados partidarios del antiguo patriarca Nicéforo. Entre ellos se encontraban los famosos monjes estuditas Teodoro y Nicolás. En su empeño por eliminar toda posible causa de disensión interna el emperador realizó una aproximación a los líderes del partido iconódulo para celebrar una conferencia religiosa. El exilio no había conmovido las férreas convicciones de los estuditas. El intento de aproximación fue un fracaso.

Tomás el Eslavo negocia con los árabes

Tomás negocia con los árabes

 

Mientras tanto Tomás se acercaba a Constantinopla obsesionado por el deseo de capturar la capital. Al tomar esa decisión estratégica el rebelde desestimó la amenaza implícita en los territorios asiáticos que se mantenían obstinadamente fieles a la causa imperial. El ejército rebelde se estableció en diciembre de 821 en la región del Helesponto, entre Sesto y Abydos y confió la defensa de su retaguardia a un hombre al que las fuentes llaman Constancio, al que Tomás había adoptado como hijo.

El ejército de Tomás el Eslavo

El ejército de Tomás el Eslavo
 

La flota de Tomás zarpa hacia Abydos

La flota de Tomás zarpa hacia Abydos

 

Olbianos y Catacilas no se habían mantenido ociosos. Avanzando con sus tropas reunidas cayeron sobre la retaguardia. El hijo de Tomás se había mostrado descuidado en su tarea y, según Genesio, pasaba su tiempo en fiestas y celebraciones. El ataque de las tropas provinciales fue rápido y concluyente. El hijo de Tomás fue capturado y Olbianos ordenó que se le cortara la cabeza. El trofeo fue enviado a Miguel, que se apresuró a entregársela a su rival.

Olbianos decapita a Constancio

El general Olbianos decapita al hijo adoptivo de Tomás
 

Tomás saquea una ciudad

El ejército de Tomás saquea una ciudad
 

La derrota de sus tropas y la muerte de su hijo no desanimaron a Tomás el eslavo. En lugar del fallecido Constancio adoptó a un viejo monje, Anastasio, y se preparó para un nuevo ataque en Tracia:

“Pero Tomás no cejó en sus demenciales esfuerzos en absoluto. Cuando los barcos llegaron de Lesbos él mismo tomó el mando de los transportes de caballos y esperó a una noche sin luna cerca de una playa llamada Horcosio por los locales [en la costa asiática del Helesponto, entre Parion y Lampsaco] y desde allí, sin ser observado, pasó a Tracia. Allí descubrió que todos los habitantes se habían declarado en su favor, incluso aunque el emperador, cuando tuvo noticia de que el rebelde estaba cruzando el estrecho en Ábydos con sus barcos, había partido con una pequeña tropa para exigir a las ciudades que siguiesen siendo fieles a su causa. Pero todas las ciudades se olvidaron de sus promesas y se entregaron al tirano cuyas fuerzas se vieron así aumentadas”Genesio, Sobre el reinado de los emperadores, II, 5

En apoyo del rebelde había llegado desde Lesbos Gregorio Pteroto, un antiguo estratego, sobrino del difunto emperador León, que había sido exiliado a  la isla de Esciro por Miguel. Tomás le encomendó diez mil soldados de infantería y le ordenó que se sumase al ataque sobre la capital.

Ante ese contratiempo el emperador se replegó sobre Constantinopla y se preparó para un nuevo asalto. Una cadena impedía el acceso al Cuerno de Oro desde la acrópolis hasta el fuerte de Pera pero en esta ocasión no fue suficiente. El ataque por tierra y mar abrió un hueco en la defensa y permitió que la flota de Tomás alcanzase el río Barbyzos, al noroeste del Cuerno de Oro y se reuniese con las tropas de tierra.

Cadena de Hierro protege el Cuerno de Oro

Una cadena de hierro protege el Cuerno de Oro
 

A pesar de esta victoria táctica para su adversario la posición del emperador se vio reforzada tras la victoria de sus subordinados. Desencantados por la alianza de su jefe con los árabes, y sintiéndose abandonados por él tras pasar a Tracia, muchos cambiaron de bando y volvieron a unirse al partido del emperador. Olbianos y Catacilas se apresuraron a enviar todos los refuerzos posibles a la capital. Como premio a su fidelidad el emperador Miguel II decretó la reducción del impuesto conocido como kapnikon en un miliaresion para los territorios gobernados por ellos en vez de la tasa habitual de dos miliaresia.

Era tiempo, en diciembre de 821 Tomás en persona bloqueaba Constantinopla por mar y tierra:

“Finalmente él avanzó sobre Tracia e intentó tomar Bizancio por la fuerza poniéndole sitio, fiando sus esperanzas en su caballería pesada, los pedreros de la infantería, honderos e infinidad de infantes ligeros. Además tenía no pocas máquinas de asedio. Atacó las murallas de tierra con ellas muchas veces pero fue siempre rechazado sin haber conseguido nada. Teófilo, el hijo del emperador, resistió sus ataques y luchó con tenacidad contra él, mientras que su padre Miguel salió repetidamente para luchar contra él. Sin saber qué hacer, Tomás recurrió a los ataques navales, puesto que había reunido una flota muy considerable, pero también se encontró con un fracaso, porque los barcos fueron consumidos por el fuego líquido”Genesio, Sobre el reinado de los emperadores, II, 2

Tomás había esperado encontrar abiertas las puertas de la ciudad a su llegada pero encontró en vez de eso una resistencia encarnizada. Estableció su campamento en el Cosmidion, el monasterio de los Santos Cosme y Damián más allá de las Blaquernas. Miguel alzó el estandarte imperial en el tejado de la iglesia de las Blaquernas, frente al campamento de su enemigo. Su hijo Teófilo encabezó una procesión a lo largo de las murallas para solicitar el socorro divino para la ciudad asediada. La Cruz y el manto de la Virgen fueron paseadas para recordar a los constantinopolitanos su mediación en pasados asedios.

Tomás el Eslavo ataca Constantinopla

Tomás el Eslavo ataca Constantinopla
 

El asedio de la capital

El asedio de la capital por los rebeldes
 

Procesión de la Santa Cruz

La procesión de la Santa Cruz

 

El asalto comenzó en el sector de las Blaquernas. A pesar de la acción de las máquinas de tiro la defensa se mostró tan enérgica que hizo fracasar todos los ataques. La acción de la flota atacante se vio obstaculizada por vientos contrarios. El mal tiempo puso fin pronto a la ofensiva y obligó al ejército sitiador a refugiarse en sus cuarteles de invierno. Fue durante esa pausa cuando se emprendieron labores de refuerzo de las murallas de la ciudad.

En la primavera de 822 Tomás reanudó su ataque por mar y tierra, otra vez dirigiendo el esfuerzo principal contra el sector de las Blaquernas. Según los relatos de la época, el emperador Miguel se dirigió a los atacantes desde las murallas prometiendo un perdón total si abandonaban al rebelde. El intento fue un fracaso.

Miguel II negocia con los rebeldes

El emperador Miguel II negocia con los rebeldes
 

La flota de Tomás ataca Constantinopla

La flota de Tomás ataca la capital

 

En ese momento el emperador se decidió a tomar la ofensiva:

“Entonces armó a un pequeño grupo de hombres y repentinamente salió de la Ciudad y derrotó por completo a todos los que encontró. El mismo éxito tuvo lugar en el mar, de manera que los barcos del enemigo fueron varados y sus tripulaciones buscaron refugio entre los que combatían en tierra y abandonaron así la lucha en el mar. Entonces muchos entre las tropas enemigas se unieron voluntariamente al emperador. Entre ellos estaba Gregorio [Pteroto], que reunió un pequeño grupo de soldados y a cubierto de la noche aprovechó la oportunidad para escapar a Tracia y amenazar la retaguardia del tirano [según la Continuación de Teófanes, Miguel retenía en la capital a la mujer e hijos de Gregorio]. Pero cuando el rebelde tuvo noticia de esto salió de inmediato contra Gregorio, lo capturó y lo mató. Después regresó a la capital y comenzó el sitio de nuevo”Genesio, Sobre el reinado de los emperadores, II, 6

Tomás hizo difundir de inmediato cartas que proclamaban su victoria e hizo llamar a la parte de su flota que se encontraba entonces en las costas del thema de la Hélade. La armada imperial conocía su intención y se hizo a la mar para interceptarla. En la bahía de Byrides [probablemente en el Hebdomón, en la cercanía de la Puerta de Oro] tuvo lugar un combate naval. La flota imperial, pertrechada con fuego griego, consiguió derrotar por completo a su adversaria. Muchos navíos fueron destruidos, otros capturados con toda su tripulación y sólo unos pocos consiguieron reunirse con el ejército de tierra de Tomás al norte de las Blaquernas.

La flota imperial quema los barcos de Tomás

La flota imperial quema los barcos de Tomás
 

Tomás mata a Gregorio Pteroto

Tomás mata a Gregorio Pteroto

 

Después de este encuentro los enfrentamientos se redujeron a escaramuzas poco concluyentes. A pesar de la gran victoria obtenida poco antes el emperador Miguel no se decidió a arriesgar todo a una sola batalla ante la superioridad en medios todavía en manos de Tomás.

Esta situación de estancamiento tuvo su fin con la aparición en la escena política en la primavera de 823 de un nuevo actor político. El jan búlgaro Omurtag (814-831), que había firmado con el difunto emperador León una tregua de treinta años, intervino en la guerra a favor del emperador, muy probablemente a instancias de este.

El jan Omurtag recibe a la delegación de Miguel II

El jan Omurtag recibe a los enviados de Miguel II

 

Tenemos varias versiones de lo ocurrido. Esta es la que nos presenta Genesios:

“Cuando Mortagon [Omurtag] el señor de Bulgaria supo lo que estaba pasando en la Ciudad Imperial envió embajadores al emperador para acordar una alianza con él. Se había firmado un tratado por treinta años entre romanos y búlgaros durante el reinado del emperador León [probablemente en 816, según Treadgold] y casi habían pasado diez años desde entonces. El emperador juzgó la oferta digna de ser bienvenida, pero sin embargo la rechazó porque no deseaba que la guerra civil ofreciese ocasión para que los búlgaros derramasen sangre cristiana, algo que había sido evitado por las excelentes condiciones del tratado en vigor. [El emperador] trató con esplendidez a los emisarios antes de enviarlos de vuelta a su propio país. Pero los búlgaros ignoraron las palabras del emperador y avanzaron contra el tirano, invadiendo territorio romano y acampando en la región llamada Keductu [Acueducto, cerca de Heraclea/Perinto]. Cuando el apóstata se enteró del ataque de los búlgaros perdió todo interés en sus fuerzas navales que ahora se pasaron por entero al emperador. Reunió todo su ejército de tierra, levantó el sitio y atacó a los búlgaros en ese lugar pero fue derrotado por completo. La mayor parte de sus hombres fueron muertos o quemados por los búlgaros. El resto escapó como pudo. Cargados con el botín tomado al enemigo los búlgaros regresaron a su país”Genesio, Sobre el reinado de los emperadores, II, 8

En el relato de Jorge el Monje se dice que Miguel II, desesperado, pidió ayuda al jan. Tomás levantó el sitio de la capital y se dirigió con todo su ejército al encuentro del enemigo. La batalla tuvo lugar en Tracia sin un vencedor claro. Tras ella Tomás se retiró a Arcadiópolis. La desmoralización en el bando rebelde desencadenó la deserción de muchos en el ejército rebelde. La debilidad de Tomás animó al emperador a salir de Constantinopla y sitiarle en su refugio de invierno. En esa plaza Tomás fue capturado y muerto.

Las tropas búlgaras persiguen al ejército de Tomás

Las tropas búlgaras persiguen al ejército de Tomás

 

A la hora de valorar ambas versiones debemos tener en cuenta que Genesio y la Continuación de Teófanes reproducen la versión oficial de los hechos alentada desde palacio mientras que Jorge el Monje, que escribe en el tercer cuarto del siglo no sufre la misma presión. Es indudable que los apuros en que se encontraba Miguel II a finales de 822 pueden explicar suficientemente su llamada a un aliado dudoso. La versión oficial de los hechos no podía aceptar la imagen de un emperador recurriendo a paganos para combatir a los propios romanos, de ahí el empeño por resaltar la rapacidad de los búlgaros.

La flota de Tomás se pasa al emperador

La flota de Tomás se rinde al emperador

 

La recompensa a un aliado…
Sea como fuese la intervención de Omurtag en favor de Miguel II su acción decidió el resultado de la contienda. La recompensa para este gesto político vino sin duda con las gratificaciones económicas, principalmente facilidades comerciales, de las que estaba tan necesitado el estado búlgaro. Es significativo que los sellos de comerciarios de Adrianópolis más antiguos están fechados en los años 822/823, en la época en la que Miguel II restableció la autoridad imperial en Tracia con la ayuda de los búlgaros. En estos sellos, como otro de un tal Constantinacio, comerciario de Didimótico en la primera mitad del siglo, señalan un lugar de intercambio entre ambos estados a lo largo del río Hebros. De una parte los búlgaros aportaban cereal, ganado y esclavos de las estepas rusas a cambio del acceso limitado a mercancías de lujo muy codiciadas por ellos.
Fuese o no una victoria, la intervención de Omurtag tuvo el efecto claro de agotar los recursos de Tomás. Peor todavía, el fracaso en rechazar la intervención militar del jan búlgaro supuso también la derrota de la causa iconódula y, en consecuencia, el reforzamiento del partido iconoclasta encabezado por el emperador.

 

El final de la revuelta de Tomás el Eslavo

 

Tras el episodio búlgaro Tomás se instaló con las tropas que le quedaban en Diábasis [El Paso, a unos 45 km. de Constantinopla]. Era una llanura con pasto abundante en la que confluían los ríos Melas y Athyras antes de desembocar en el Mármara.

La caballería imperial persigue a Tomás

La caballería imperial persigue a Tomás

 

Conocedor de la debilidad de su enemigo, Miguel II ordenó a Olbianos y Catacilas que atacasen el campamento rebelde. En vísperas del combate Tomás estableció una táctica por la que el ejército ejecutaría una huida fingida para dispersar a las tropas imperiales. Sus planes, sin embargo, se vieron frustrados por sus propios soldados. Hastiados por una guerra de tres años, alejados de sus familias y sin ver cerca una probabilidad de victoria, los soldados rebeldes abandonaron el combate y escaparon o se entregaron a la clemencia del emperador.

Sin ejército Tomás corrió a refugiarse en Arcadiópolis mientras que su hijo adoptivo, el antiguo monje Anastasio, lo hacía en la cercana localidad de Byzie (a 40 km. al NE de Arcadiópolis).

Tomás se retira a Arcadiópolis

Tomás se retira a Arcadiópolis

 

Al conocer la noticia Miguel II se presentó de inmediato en Arcadiópolis y le puso sitio durante cinco meses. La resistencia desesperada de Tomás fue inútil y la hambruna en la ciudad provocó la huida de muchos de sus ciudadanos.

Miguel II asedia Arcadiópolis

Miguel II asedia Arcadiópolis

 

La situación de Tomás se volvió insostenible. Dentro de la ciudad se tramó una conspiración. El rebelde fue apresado y entregado cargado de cadenas a su enemigo. El emperador ordenó que fuese ajusticiado de inmediato. Era mediados de octubre de 823 y con su muerte la rebelión de Tomás el Eslavo llegaba a su fin:

“Pero el emperador negoció con los hombres de la ciudad y prestó juramento para garantizar una amnistía por todos los crímenes que se habían cometido contra él. Ellos entonces se alzaron contra el tirano, lo arrestaron y lo llevaron ante el emperador. Alegrándose, Miguel puso su bota en el cuello de Tomás y ordenó que le cortasen los brazos y las piernas y que además le empalasen. Mientras se ejecutaba la sentencia el desgraciado gritó a viva voz, “perdóname, tú que eres el verdadero emperador”. El emperador le preguntó si otros habían participado en secreto en la rebelión y Tomás iba a nombrar en falso a muchos de los amigos y partidarios del emperador cuando Juan, que era llamado Hexabulio y era uno de los patricios, le hizo callar, diciendo al emperador que no era apropiado escuchar el consejo de los enemigos cuando se dirigía contra los amigos de uno. Tal fue la muerte del tirano, que tuvo lugar a mediados de octubre. A continuación, Anastasio fue detenido por sus propios seguidores en Byzie cuando conocieron la muerte de Tomás. Fue atado de pies y manos y llevado ante el emperador, que ordenó para él el mismo castigo que su supuesto padre había sufrido”Genesio, Sobre el reinado de los emperadores, II, 8

Captura de Tomás el rebelde

Captura y castigo de Tomás
 

Anastasio es entregado a Miguel II

Anastasio es entregado a Miguel II

 

A pesar de la muerte de Tomás dos plazas en la costa del Mármara continuaron ofreciendo resistencia al emperador, Panion y Heraclea. A pesar de los ofrecimientos los habitantes se dispusieron a resistir por la fuerza de las armas. Un oportuno terremoto, que derrumbó las murallas, permitió al ejército imperial la rápida captura de la ciudad. Tras Panion, Heraclea fue tomada también sin lucha tras un rápido asalto en el sector de las murallas más próximo al mar.

De vuelta a la capital Miguel II se mostró conciliador con los partidarios de Tomás. Tras hacerlos desfilar con las manos atadas en el Hipódromo ante el pueblo se ordenó el exilio de los  cabecillas. Entre ellos se encontraban numerosos árabes.

Mientras la revuelta era aplastada en Europa en Asia Menor algunos partidarios de Tomás mantenían su rebelión. Quereas, oficial al mando en Kavala (todavía por localizar, probablemente cerca de Laodicea Combusta en el thema de los Anatólicos), y Gazareno de Colonea, comandante de Saniana (al SE de Ancira en el thema de los Bucelarios. Tras la reforma de León VI Saniana pasará a formar parte del thema de Carsiano), siguieron ofreciendo resistencia y provocando desórdenes a pesar de las ofertas de amnistía enviadas por el emperador. Un enviado imperial consiguió sobornar a algunos de sus partidarios para que cerrasen las puertas de Saniana cuando estos se encontraban fuera. Al no poder entrar los rebeldes intentaron pasar a Siria pero en el camino fueron capturados y ejecutados. El modo en que se concibió la traición es recordado en la Continuación de Teófanes:

“El hombre enviado por Miguel saludó a un rústico que ejercitaba su voz y se deleitaba en practicar melodías pueblerinas y compuso una canción con una alusión al chambelán de Gazareno. Era así, palabra por palabra: “Escucha ahora, señor chambelán, lo que dice el gobernador. Si me entregas Saniana, te haré metropolita y te entregaré Neocesarea”. El hombre la cantó muchas veces hasta conseguir que el chambelán se diera cuenta. Entonces, después de que este entendiese la alusión, cuando Gazareno salió de la ciudad cerró las puertas y lo dejó fuera”. Eso es todo acerca de las ciudades en las alturas y así fueron tomadas otra vez por Miguel”Continuación de Teófanes, II, 20, 29-41
“La rebelión de este hombre miserable duró tres años y había sido pronosticada durante el reinado de León por el siguiente pavoroso signo. Se vio un cometa en el cielo con la forma de dos lunas unidas que de inmediato se dividieron en otras formas que tomaron la apariencia de un hombre sin cabeza, indicando así que la descabezada doctrina de los pugnaces heréticos se impondría de nuevo sobre los cristianos. Sin embargo, puede haberse referido también a Tomás, el insensato jefe de una sedición compuesta de tantos pueblos distintos. Durante esta rebelión los siguientes hombres se distinguieron por sus nobles acciones: Olbianos, Cristóforo que se convirtió en magistros en esa época y cuyos hijos fueron los patricios Barsacio y Násar, y Catacilas, que era primo del propio emperador Miguel y él mismo un patricio también. Hemos hablado de estos hombres antes. Gracias a ellos el veneno de la rebelión fue eliminado”Genesio, Sobre el reinado de los emperadores, II, 3

La revuelta de Tomás en provincias…
Los textos contemporáneos nos proporcionan interesantes detalles sobre la represión de la revuelta de Tomás en Asia Menor. La Vida de San Antonio el Joven relata como el futuro santo, un mardaíta de Palestina llamado Juan Equimos (Hakim) en el mundo, llegó a ocupar el puesto de ek prosopu [delegado o representante] en el thema de los Cibirreotas y comandante de Atalia en Panfilia. Durante la rebelión de Tomás toma partido a favor del emperador y emprende una lucha sin cuartel contra los sublevados. Tras el final de la revuelta Juan Equimos viaja a Constantinopla reclamado por Miguel II y en la capital toma los hábitos monásticos. Una decisión provocada en buena parte por los disgustos provocados por la impopularidad de sus medidas de represión contra la revuelta. Tras la llegada al poder de Teófilo en 829 se tomaron algunas medidas de compensación por los excesos cometidos por su padre. Fue la ocasión para que antiguos partidarios de Tomás denunciasen al monje Antonio por la injusta confiscación de sus bienes. El antiguo estratego tuvo que comparecer ante un tribunal y fue condenado a prisión. Sólo la apelación a Teófilo y el argumento de que sus actos habían sido motivados por lealtad a la dinastía le valieron su absolución.

De este modo terminó la revuelta de Tomás el eslavo. A pesar de los grandes recursos y el número de aliados con que contó desde el principio, Tomás no mostró la capacidad necesaria para obtener la victoria decisiva. Poco a poco fue perdiendo sus partidarios entre la población que al principio le había saludado como su salvador ante la opresión gubernamental. Tampoco el partido iconódulo, que había puesto sus esperanzas en él para librarse de la intolerancia religiosa de los iconoclastas, consiguió ver satisfechas sus esperanzas y lo abandonó. Paulatinamente el amplio movimiento social y religioso que confería a la rebelión de Tomás el Eslavo un aura de credibilidad fue perdiendo su carácter para convertirse en una sublevación más. Finalmente el agotamiento de sus propios partidarios les llevó a entregarle en manos de su enemigo.

Huida y captura de Quereas y Gazareno

Huida y captura de Quereas y Gazareno

 

En la derrota de Tomás el Eslavo se contenía la derrota del propio califa al-Mamun. Cuando en 825 el emperador realizó una aproximación diplomática para establecer una tregua, el califa rechazó la oferta y ordenó de inmediato una incursión en territorio bizantino que fracasó finalmente.

El balance de la revuelta de Tomás el Eslavo para el Imperio fue altamente negativo. A las destrucciones y pérdidas causadas por la guerra civil se unió en breve la ofensiva árabe sobre los territorios de Creta y Sicilia que habrían de causar en breve pérdidas muy dolorosas para el Imperio.

 

Las fuentes para la historia de Tomás

 
  • La carta escrita por Miguel II en su nombre y el de su hijo Teófilo el 10 de abril de 824 al emperador Luis el Piadoso (814-833). La primera parte de este importante documento relata la versión oficial imperial de la rebelión de Tomás mientras que la segunda se ocupa de los excesos cometidos por los partidarios de la iconodulia en su oposición a las medidas tomadas por el emperador.
  • Jorge el Monje: en su Crónica compilada en tiempos de Miguel III (842-867) al describir un cometa avistado durante el reinado de León V el Armenio (813-82) predice las calamidades desencadenadas por la rebelión de Tomás. El autor interpreta el final de la rebelión con un sentido providencial (el castigo de Dios al rebelde) y añade el importante dato de la ayuda proporcionada por los búlgaros a Miguel II para aliviar la ofensiva del rebelde.
  • Textos hagiográficos: En las Actas de los santos David, Simeón y Jorge de Lesbos, redactadas a finales del siglo IX o principios del X para glorificar la defensa de la iconolatría por parte de estos monjes. En el texto se encuentra una alusión a la inseguridad en el Egeo provocada por las incursiones piratas árabes, causada a su vez por la rebelión de Tomás y la incapacidad del emperador para poner orden en los mares:
“Bajo Miguel se abatió sobre el Imperio una calamidad que había comenzado bajo el reinado de León. Un cierto Tomás, en tiempos de la bienquista Irene, servía en la casa de un estratego de los Anatólicos y protostrator llamado [Bardanes] Turco. Allí permaneció durante los reinados de Nicéforo, Estauracio, de Miguel I y gran parte del reinado de León. Después de reunir un numeroso ejército de sarracenos y tras prometer someter a los romanos a los sarracenos, hacia el final del reinado de León se mostró en el thema de los Armeníacos. Al comienzo del reinado de Miguel II se envalentonó y quiso apostar por el Imperio: se hacía pasar por un defensor y adepto a las imágenes; pretendía ser Constantino, el hijo de Irene al que esta había cegado, diciendo que otro había sufrido el suplicio en su lugar”Acta graeca SS. Davidis, Symeonis et Georgiii Mitylenae in insula Lesbo, Analecta Bollandiana, 18, 209-259
  • Genesio.- escritor del siglo X que redactó su Sobre el reinado de los emperadores por encargo de Constantino VII (aunque no es descartable una primera dedicación durante el reinado de Romano I Lecapeno (919-944), pues partes de la obra parecen datables del periodo 925-930). El suyo es un relato confuso que recoge tradiciones contradictorias. Entre sus fuentes es probable que se contasen Sergio el Confesor (autor de una Historia de los primeros ocho años del reinado de Miguel II), Teognosto (que escribió sobre la rebelión en Sicilia del turmarca Eufemio) o los escritos sobre Tomás de Ignacio el Diácono. Ninguno de esos autores ha llegado a la actualidad.
  • La Continuación de Teófanes.- Obra contemporánea de Genesio, se ocupa en sus dos primeros libros de Tomás. Se recoge la existencia de una doble tradición sobre Tomás. Una de ellas, que sitúa al rebelde en Asia menor ligándolo a la suerte de Bardanio Turco, parece ofrecer más verosimilitud. La otra, que traslada a Tomás a Siria, tiene trazos novelescos en los que la propaganda de Miguel II no puede haber estado ausente.

Así termina esta entrada sobre la revuelta de Tomás el Eslavo en Desde las Blaquernas. Espero que haya sido interesante para ti.

Un saludo muy cordial

Roberto

 

Para saber más...

  • Continuación de Teófanes, Libros I-IV, (2015) ed. y trad. de J. Signes-Codoñer y J. Michael Featherstone, Corpus Fontium Historiae Byzantinae, Berlín.
  • Genesio, On the reigns of the emperors, (1998) ed. y trad. de Anthony Kaldellis, Byzantina Australiensia 11, Camberra.
  • Kaegi, W.E. (1981) = Byzantine military unrest 471-843. An interpretation, Amsterdam.
  • Köpstein, H. (1983) = “Zur Erhrebung des Thomas” en Berliner Byzantinische Arbeiten 51, pp. 61-87.
  • Lemerle, Paul (1965) = “Thomas le Slave”, en Travaux et Mémoires 1 pp. 255-297, Paris.
  • Sophoulis, P. (2012) = Byzantium and Bulgaria, 775-831, Leiden.
  • Vasiliev, A.A. (1935) = Byzance et les Arabes I, ed. francesa de M. Canard y H. Grégoire, Bruselas.

 

Enlaces de interés

Nicéforo I, el emperador reformador

 
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La rebelión de Tomás el Eslavo
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Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

  • César dice:

    Saludos, Roberto.

    Hace unos días terminé de leer este artículo, pero hasta ahora he podido dejar un comentario. Debo decir que este episodio de la vida política del Imperio romano de Oriente es muy interesante, ya que estuvo en medio del conflicto entre iconódulos e iconoclastas. Sin embargo, como mencionaste, la disputa religiosa no impidió que los iconódulos vieran con malos ojos, la ayuda que Tomás recibió del califa. Pienso que esto se debió a que ellos veían más peligro en los musulmanes, que en los partidarios del emperador. De otro modo, habrían aceptado dicho apoyo para combatir a Miguel II.

    Con respecto al resto del artículo, me pareció adecuada la forma en que lo presentaste. Lo he compartido en mis redes sociales para que más personas conozcan tu blog, y la maravillosa historia del Imperio romano de Oriente.

    Sin más que decir, te mando un afectuoso abrazo, y esperaré ansioso tu siguiente artículo.

    • Roberto dice:

      Hola César,
      Gracias por tus comentarios. Me alegro de que la elección del tema te haya parecido interesante. La rebelión de Tomás, tradicionalmente, ha sido etiquetada por ese conjunto de connotaciones nacionalistas y de reivindicación social tan atractivas, por motivos obvios, para corrientes historiográficas muy en boga decenios atrás. La perspectiva, hoy en día, es considerarla más como otra rebelión y atribuir a la escasa adhesión al nuevo emperador Miguel II, iconoclasta para más inri, la suma de apoyos a Tomás. Y sobre el apoyo de los iconódulos es bueno recordar que pocos años después partidarios de las imágenes reclamaron al emperador Miguel daños y perjuicios por los excesos de Juan Equimos, el antiguo estratego en Atalia, como se narra en la Vida de San Antonio el Joven y en la entrada. No debía ser un clima tan asfixiante para los iconódulos cuando el gobierno respondía positivamente a sus reclamaciones…
      Gracias por compartir el artículo. Espero que los que estén por venir te gusten tanto como este…

      Un abrazo cordial

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