Portada Alejo Comneno

La carrera del joven Alejo Comneno es el tema de esta entrada en Desde las Blaquernas. Antes de su nombramiento como emperador en 1081, desalojando del trono al senil Nicéforo III Botaniates (1078-1081), el joven Commeno desarrolló un acelerado cursus honorum que se inicia en 1073. Siendo todavía un adolescente sirve a las órdenes de su hermano mayor Isaac en una Asia Menor que sufre las consecuencias de la derrota de Mantzikert y la guerra civil. El joven Alejo destaca en varias misiones y se convierte en uno de los militares de confianza de Miguel VII Ducas y Nicéforo III. Apoyado en poderosas conexiones familiares, la debilidad del gobierno imperial en 1081 le ofrece la ocasión de tomar el poder y continuar la tradición de su tío Isaac I (1057-59). Espero que encuentres interesante este relato…

El joven Alejo Comneno

Retrato el joven Alejo Comneno

“Juzgó digno de tal mando al nobilísimo Alejo Comneno, que había capturado tan hábilmente a Roussel en el tema de los Armenios y le había puesto a buen recaudo en la ciudad imperial, y después de nombrarle doméstico lo envió al frente de las tropas. Éste, en efecto, aún siendo joven de edad, era venerado por su inteligencia y su firmeza de espíritu, resuelto e imperturbable en el combate y la guerra, con tal lealtad hacia el emperador que no se acobardaba ni vacilaba ante las mortales acometidas”Miguel Ataliates, Historia, XIII, 289-290

 

El origen de los Comnenos

 

Como señalaba Runciman en su clásico estudio sobre las Cruzadas, los Comnenos eran un clásico ejemplo de una familia aristocrática bizantina aupada a primera línea en sólo dos generaciones. Según Miguel Pselo eran originarios de la villa de Komné, cerca de Adrianópolis, aunque tenían amplias propiedades en la región de Castamón en el thema de Paflagonia, que constituían todavía el solar familiar en la década de 1070 cuando el joven Alejo Comneno ya servía como oficial en el ejército.

Aunque no podemos descartar las conexiones familiares precedentes, los orígenes de la fortuna familiar se encuentran en el reinado de Basilio II. El primer miembro conocido, Manuel, es recordado orgullosamente por Ana Comnena en su Alexiada por su participación en la guerra civil que enfrentó al emperador contra Bardas Esclero. En 979 Manuel Comneno defendió exitosamente la ciudad de Nicea de los ataques del rebelde:

“El famoso Manuel, padre del precedente emperador Isaac Comneno, y de su hermano Juan, mi abuelo paterno, fue elegido por el entonces emperador Basilio para el cargo de estratego autocrátor de todo el oriente, con la orden de dar fin a las hostilidades con Esclero, ya fuera mediante oposición militar, ya convenciéndolo con su buen juicio para firmar un tratado de paz”Ana Comnena, Alexiada, XI , I, 6

Significativamente los testimonios contemporáneos emparentan a Manuel con la familia de los Erôticos, varios de cuyos integrantes desempeñaron cargos de importancia en esta época. En opinión de Gautier es probable que Manuel tomase de su esposa un apellido conocido para todos y que sólo posteriormente, cuando la fortuna de la familia dio la oportunidad, el apellido Comneno pasase a ser el distintivo para el clan.

Además de Manuel conocemos a otro miembro de la familia en servicio durante el reinado de Basilio II, se trata de Nicéforo Comneno, nombrado catepán (gobernador) de la región oriental del Vaspuracán, señal inequívoca de la destacada posición de la familia ya en esos tiempos. Nicéforo capturó la importante fortaleza armenia de Artzé alrededor de 1024. En 1026 fue acusado de conspirar contra el emperador Constantino VIII y cegado al año siguiente con ocho de sus cómplices. No debemos olvidar, tanto en los Comnenos como en todas las familias aristocráticas de la época, que la no mención en las fuentes conservadas no implica que no estuviesen ocupando puestos de relevancia en la jerarquía administrativa. En cualquier caso no conocemos el grado de relación familiar entre Manuel y Nicéforo.

Manuel tuvo dos hijos. Isaac, que luego sería emperador y Juan, el padre de Alejo, además de una hija de nombre desconocido casada con el protoespatario Miguel Dociano. Las crónicas nos dicen que sintiendo acabarse su vida Manuel encomendó la crianza de sus hijos todavía menores al emperador. Basilio II se ocupó de proporcionar a los hijos de su fiel servidor la mejor educación y los preparó para ocupar los puestos más elevados:

“Este [Basilio II] que era virtuoso y que sabía honrar la nobleza de linaje, no se puede decir con cuánto cuidado los honró. Les puso pedagogos y profesores. A unos les encargó formar el carácter de los jóvenes, a otros enseñarles el arte de la guerra: armarse debidamente y protegerse con el escudo de los dardos del enemigo, blandir su pica, cabalgar correctamente, mandar la flecha a su objetivo y, por no decir sino lo esencial, estudiar los manuales de táctica, para que pudiesen saber cómo se puede disponer la formación militar […] Les asignó como residencia el monasterio de Estudio por dos razones: para que se ejercitaran en la virtud por la imitación de los mejores varones, y para que pudieran salir sin dificultad de la ciudad e ir a cazar y a ejercitarse con las armas”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, I, 1

Los jóvenes Comnenos se casaron con jóvenes situadas entre lo más selecto de la sociedad constantinopolitana. Isaac, el mayor, se casó con Catalina, la hija de Juan Vladislav, sobrino a su vez de Samuel de Bulgaria. Juan por su parte, hacia 1040-45, tomó en matrimonio a Ana, hija del antiguo catepán de Italia Alejo Caronte y miembro de la poderosa familia de los Dalasenos. A la vista de las fechas cabe pensar en que ambos fuesen hijos de un segundo matrimonio habida cuenta de la elevada edad de Manuel Comneno en el momento de su muerte. Si consideramos que ocupaba el muy elevado puesto de estratego autocrator en 979, su fecha de nacimiento no puede ser llevada más allá de 955 como poco, lo que le convertiría en un padre de edad avanzada hacia el 1010/1015.

Con tan elevados comienzos los jóvenes Comnenos se mantuvieron siempre en la cercanía del emperador. Pselo en su obra histórica hace a Isaac Comneno, ya emperador, recordar las veladas en las que Basilio II disfrutaba en compañía de sus más allegados. Como oficiales de alto rango Isaac y Juan ocuparon puestos destacados. Como correspondía a jóvenes aristócratas ingresaron en el distinguido cuerpo de la Heteria. Isaac fue sucesivamente catepán de Iberia y Vaspuracán, estratopedarca y vestes. Juan fue al comienzo de su carrera miembro de la Heteria, Doméstico y Duque. La carrera de ambos tuvo un giro dramático cuando la rebelión de buena parte de los generales al mando en Asia contra el emperador Miguel VI Estratiótico situó en el poder a Isaac I Comneno el 1 de septiembre de 1057. Su hermano Juan recibió entonces la elevada dignidad de curopalates y Gran Doméstico:

“Juan, cuando se hizo cargo del gobierno de Occidente, como el relato precedente mostró, dejó con sus acciones un recuerdo imborrable para tracios, macedonios y también para ilirios y búlgaros, para gobernantes y gobernados. Nadie dejaba de considerar su bondad y nobleza, pues era honrado y moderado más que ningún hombre. Se atrajo el afecto de todos, por ser muy dispuesto y diligente para hacer el bien y en cambio blando y perezoso en castigar. Testimonios de la virtud del hombre existen muchos y no es menor el hecho que rechazar el trono, como el relato mostrará”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, I, 3

El reinado de Isaac I no duró mucho. En 1059 por propia voluntad Isaac renunció al trono y adoptó el hábito monástico. Se produjo entonces una crisis familiar. Isaac ofreció la corona a su hermano Juan. En ese momento crucial Ana Dalasena instó fervientemente a su esposo para aceptar recordándole los peligros a los que se exponían los miembros de una familia que abandonase el poder pero este se negó terminantemente. Isaac escogió entonces en su lugar a Constantino Ducas y después se retiró al monasterio de Estudio donde murió poco después (finales de 1060 o principios de 1061). Ana Dalasena no perdonó nunca a su esposo ese acto.

“En seguida, pues, [Isaac I] se preocupó de quién iba a reinar en su lugar, y todos prefirieron a su hermano –pues lo consideraban válido y hábil en el manejo de los asuntos del Estado. Mandó llamarlo con premura el emperador y se dirigió a él con palabras rogatorias: “Yo, -decía- ¡oh, queridísimo hermano!, puesto que me ha llegado el final de mi vida, me siento empujado a la abdicación; tú debes ocuparte de los asuntos públicos y aceptar el timón del Imperio, pues creo que eso será ventajoso no sólo para los que están emparentados con nosotros sino para todos los que están bajo la soberanía de los romanos […] Aunque había escuchado tales palabras él [Juan Comneno]  no quería darse prisa en asumir los asuntos públicos, antes bien, los rehusaba y estaba dispuesto a hacer cualquier cosa menos hacerse cargo de ellos. Tal era su actitud. En cambio su esposa, informada de los manejos, llevaba muy mal su renuncia y, sentándose junto a su marido, le hablaba con estas palabras: “¿Por qué, señor mío, diriges tu espada contra ti mismo y tus seres más queridos, sin darte cuenta de su falta de mayoría de edad y sin preocuparte de mí? ¿No sabes que si algún otro toma el poder de los romanos, se apresurará a destruir todo nuestro linaje, porque creerá aumentar así su seguridad en lo concerniente al trono? […] Si algo confías en mí, apresúrate, lo más rápido que puedas, a aceptar los consejos de tu emperador y hermano, y ocúpate del Imperio”.  Después de decir tales cosas y otras más, -pues era una mujer hábil al hablar y al obrar-, como no lo convenció, recurrió a la imploración y se puso a suplicarle con lágrimas y suspiros; y al verlo indoblegable e inflexible, se calló renunciando a convencerlo, sintiéndose muy dolida y quejosa con él. De esta manera, pues, él rechazó el poder”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, I, 4-5

El matrimonio entre Juan Comneno y Ana Dalasena probó ser extraordinariamente fecundo. Tuvieron ocho hijos: Manuel, Isaac, Alejo, Adriano, Nicéforo, María, Eudocia y Teodora.

No tenemos ninguna información sobre la situación de la familia durante el reinado de Ducas, salvo la afirmación de que el emperador mostró hacia Isaac y Juan las mayores atenciones. Juan Comneno falleció poco después del propio emperador, el 12 de julio de 1067, dejando como cabeza de familia a la enérgica Ana.

Sin la presencia de su marido, Ana Dalasena tomó a su cargo la tarea de defender los intereses familiares y educar a sus hijos. Todos los testimonios le otorgan una gran habilidad e inteligencia asociadas a una profunda ambición. Ana nunca pudo olvidar la ocasión perdida y a partir de entonces guardó un odio profundo a la familia Ducas, a la que consideraba responsable de haberse apropiado de lo que consideraba suyo por derecho. Animada por ese sentimiento, consagró todas sus energías a ver a su familia algún día otra vez en el trono del Imperio. Las uniones matrimoniales fueron el camino natural para reforzar las alianzas familiares. Todavía en vida de Juan Comneno sus hijas María y Eudocia se casaron con hombres ilustres, Miguel Taronites y Nicéforo Meliseno, (el mismo que luego disputaría el trono a su cuñado Alejo)  emparentado por vía paterna con la familia Burtzes, tan distinguida en tiempos de Basilio II.

Romano y Eudocia

Díptico de Romano IV Diógenes y Eudocia Macrembolitisa

 

Las conexiones de la familia aseguraron rápidamente un puesto de relevancia a Manuel e Isaac, los hijos mayores. Manuel el primogénito fue nombrado curopalates y estratego autocrátor al mando de los ejércitos de Oriente en la primavera de 1070 para combatir las incursiones de los turcos. Por lo que respecta a Alejo, el tercero, su excesiva juventud le impidió acompañar a su hermano mayor a las expediciones contra los turcos por orden expresa del emperador Romano IV Diógenes (1068-1071). En palabras de su hija Ana se consideró más conveniente mantenerlo en el hogar familiar hasta que alcanzase la edad adecuada:

“El emperador Alejo, mi padre, fue de gran utilidad al imperio de los romanos incluso antes de haber asumido el cetro del Imperio. Comenzó a salir en campaña durante el reinado de Romano Diógenes. En opinión de quienes lo rodeaban parecía un ser admirable y muy arrojado. Cuando contaba catorce años de edad corría a acompañar al emperador Diógenes, que dirigía una expedición muy importante contra los persas [turcos] […] Sin embargo, el soberano Diógenes no cedió en aquella ocasión a sus deseos de acompañarlo, porque un dolor muy profundo tenía sobrecogida a la madre de Alejo. Lloraba la muerte reciente de su hijo primogénito Manuel, varón que había sido protagonista de grandes y admirables hazañas para el Imperio de los romanos. Y para que ella no se quedara sin consuelo, al dejar ir a uno de sus hijos a la guerra sin saber aún dónde iba a enterrar a otro, y temiendo que el joven sufriera alguna funesta desgracia y no supiera ella en qué tierra había caído, por todas estas consideraciones el emperador obligó al joven Alejo a regresar junto a su madre”Ana Comnena, Alexíada, I, 1

 

Las primeras armas de Alejo Comneno

 

La poderosa personalidad de Ana Dalaseno influyó grandemente sobre sus hijos, especialmente sobre Alejo, incluso después de ascender al trono, como recuerda oportunamente Ana Comnena al elogiar las virtudes como gobernante y regente del reino de su abuela mientras su padre guerreaba contra los normandos:

“Estos fueron los comienzos del reinado de Alejo. Nadie podría llamarlo, lógicamente, soberano ahora que había transferido de una vez el cargo de soberano a su madre. En fin, que otro alabe de acuerdo a las leyes del encomio la patria de aquella estupenda madre y su linaje, que entroncaba con el de los famosos Adriano Dalaseno y Caronte, y dirija su narración hacia la inmensidad de sus méritos […] Volviendo a ella, diré que era la mayor gloria tanto del sexo femenino, como del masculino; ella transformó, mejoró e impuso un orden digno de elogio en el gineceo de palacio, que estaba corrompido desde que el famoso Monómaco asumiera el mando del Imperio y que había sido el centro de insensatas pasiones hasta el reinado de mi padre. Pudo comprobarse entonces cómo el palacio gozaba de un orden encomiable […] El carácter que había en su interior se inclinaba por la reflexió y desarrollaba siempre proyectos nuevos cuyo objetivo no consistía en perjudicar al estado, como algunos murmuraban, sino preservarlo, conducir al imperio, entonces arruinado, a su plenitud y enderezar en la medida de sus fuerzas el rumbo de un estado que estaba reducido a la nada. Aunque estuviera excepcionalmente encargada de la administración de la cosa pública, no por ello desatendía el régimen de vida adecuado para el monacato y dedicaba la mayor parte de la noche a cumplir con los himnos sagrados, consumiendo el tiempo en continua oración y en vela; en torno al alba, en ocasiones al segundo canto del gallo, se ocupaba de los asuntos de estado, instruyendo con la ayuda de su secretario Gregorio Genesio, sobre la elección de cargos y resolviendo las solicitudes de los peticionarios”Ana Comnena, Alexiada, III, VIII, 1-4

Tras la muerte de Juan Comneno Ana Dalasena alió sus intereses a los de la emperatriz Eudocia Macrembolitisa, con la que estaba emparentada por su unión con los Dalasenos. Tras el matrimonio de esta con el duque de Sardica, el vestes Romano Diógenes,  este ascendió al trono el 1 de enero de 1068 como el cuarto de su nombre. La fortuna de los Comnenos se unió naturalmente a la del emperador, que mostró de modo continuado su favor hacia ellos. En esa alianza latía como un reflejo el odio hacia sus viejos rivales, los Ducas, que se veían desplazados al perder la tutela de los hijos de la emperatriz tras su nuevo matrimonio.

Hystamenon de Romano y Eudocia

Moneda de Romano IV Diógenes y Eudocia

 

Un resonante triunfo para Ana Dalasena fue el matrimonio de Constantino Diógenes, el hijo del emperador, con su hija Teodora. El favor imperial se extendió al primogénito Manuel, que fue nombrado protostrator y posteriormente general del ejército de oriente. Tras sus combates contra los turcos fue recompensado con el título de protopróedro y curopalates. Su muerte repentina en mayo de 1071 provocó una conmoción en la familia. Fue entonces cuando se sitúa el episodio del joven Alejo pidiendo al emperador permiso para servir a sus órdenes.

Batalla de Mantzikert (1071)

Batalla de Mantzikert (1071)

 

La derrota del ejército imperial en Mantzikert en agosto de 1071 y la captura del emperador a manos del sultán Alp Arslán (1063-1072) desencadenó una revolución palaciega de consecuencias funestas para el Imperio. Como bien es sabido la pérdida de Asia Menor no fue debida directamente a las consecuencias de la batalla, sino a la guerra civil que estalló entre Diógenes y los Ducas, liderados por el César Juan, para hacerse con la tutela del joven Miguel VII y a la desorganización del sistema defensivo que permitió la irrupción de las bandas turcas en el corazón del Imperio.

Itinerario de Mantzikert

La ruta a Mantzikert, obra de Guilhem de Encausse (haz clic para ampliar)

 

Tras ser liberado por su captor, Romano reclamó su trono y comenzó un período de guerra civil que sólo acabaría al año siguiente tras la derrota y captura de Diógenes y su muerte atroz a consecuencia de las lesiones ocasionadas al privarle de la vista.

Combate de Mantzikert

Combate en Mantzikert (ilustración de Angus Mcbride)

 

La laboriosa obra de Ana Dalasena para situar a su familia en una posición política incontestada se derrumbó tras la llegada al poder de los Ducas. En esa hora oscura, Ana se mantuvo fiel a la alianza con Diógenes y durante el período 1071-72 se mantuvo en contacto epistolar con él. A consecuencia de esas actividades subversivas la cabeza de familia fue acusada de complicidad y llevada ante los tribunales. Como resultado los Comnenos se vieron obligados a permanecer en arresto en una de las islas de los Príncipes en el Mármara, lugar habitual de destierro para los personajes de alto rango en el Imperio.

Afortunadamente para los Comnenos esta situación no se prolongó en el tiempo. Miguel VII la hizo llamar pronto y, como señal de conciliación, acordó el matrimonio de Isaac con la princesa Irene, prima hermana de la emperatriz María de Alania, hija ella misma de Bagrat IV (1027-1072), rey de Armenia. Podemos considerar entre las motivaciones de los Ducas el temor de estos a que los partidarios de los Comnenos en Paflagonia, donde tenían importantes dominios, pudiesen apoyar a Diógenes en la guerra civil que mantenía contra el gobierno de Miguel VII. Otro factor que se debe tener en consideración es el ascenso del eunuco Niceforitzes a la condición de ministro de confianza de Miguel VII. Aunque elevado a instancias de Juan Ducas el ambicioso eunuco se revolvió pronto contra su protector y consiguió desplazarlo del favor de su imperial sobrino. Ducas se retiró a sus propiedades en Asia Menor y Niceforitzes se encontró al mando del gobierno. Una de sus primeras medidas fue promover a Isaac Commeno a la elevada posición de Doméstico de las Escolas de Oriente. De inmediato sus obligaciones le condujeron a Capadocia para enfrentarse a las bandas turcas que infestaban Asia Menor.

Hasta entonces el joven Alejo había permanecido en la oscuridad. Es en este tiempo, en 1073, cuando comienza su servicio activo contra los turcos a las órdenes de su hermano:

“Le seguía su hermano Alejo, que parecía, y era, por entonces, la mejor esperanza de los romanos y más tarde se convirtió en su mejor ayuda. Se lo llevó antes de que le hubiese salido la barba, pero mostraba ya su virtud militar antes de su madurez […] En efecto, colaboraba con su hermano; disponía las tropas y preparaba las compañías; sobresalía como jefe de la falange y era, sin tener experiencia, el más hábil en cuestiones militares”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, II, 3

Los hermanos Comnenos se acercaron a la ciudad capadocia de Cesarea y se instalaron entre sus ruinosas murallas planeando cómo enfrentarse a los ataques turcos en la región.

Además de la guerra contra las bandas turcómanas que se infiltraban de manera incontenible a través de las fronteras del Imperio en los primeros años de la década de los setenta, el gobierno tuvo que hacer frente a las intentonas de algunos altos oficiales que buscaban labrarse un señorío independiente aprovechando la ruptura del orden político en Asia Menor. El más importante de todos en ese tiempo fue Roussel de Bailleul o Baliol, (Urselio en las fuentes bizantinas) un normando al mando de los contingentes de connacionales que había tenido un papel ambiguo en la batalla de Mantzikert. Roussel vuelve a aparecer en las fuentes en este año 1073 a las órdenes de Isaac Comneno. Sin duda el normando había considerado desde tiempo atrás el proyecto de buscar su fortuna con un mando independiente en algún territorio de Asia Menor. Bajo un pretexto futil Bailleul abandonó con sus tropas el campamento y se dirigió a Melitene. Cuando Isaac reunía a sus tropas para salir en persecución del fugitivo recibió la noticia de la llegada de una considerable tropa turca. En consecuencia ordenó a su hermano, muy a pesar del joven Alejo, que permaneciese en la seguridad del campamento, mientras él mismo salía a su encuentro.

El propósito de Isaac era sorprender a los turcos con un ataque nocturno pero estos se mantenían alerta. En el combate que siguió Isaac fue capturado. Alejo Comneno salió con algunos hombres para intentar rescatarlo pero se vio obligado a refugiarse de nuevo en el campamento. Ante la superioridad del enemigo el joven salió furtivamente del campamento y se dirigió a la fortaleza de Gabadonia, a unos 30 km. al sur de Cesarea. Desde allí se dirigió a Ancira donde supo que los captores de su hermano pedían rescate por él.  Tras reunir el dinero regresó a Ancira donde encontró a su hermano libre tras haber reunido el oro del rescate en las ciudades de la región bajo promesa de devolverlo.

Moneda de Miguel VII Ducas

Moneda de Miguel VII Ducas

 

Una vez reunidos los hermanos se dirigieron hacia Constantinopla por Bitinia. En este momento Brienio inserta una historia sobre el enfrentamiento con una banda turca en el que los romanos se salvaron gracias al valor de unos mercenarios alanos y del propio Alejo. Más allá de la aventura debemos leer entre líneas la desintegración del sistema defensivo en Asia Menor y la enorme inseguridad de los territorios del corazón del Imperio tras las guerra civil.

Los dos hermanos regresaron a Constantinopla donde fueron recibidos triunfalmente por una población ansiosa de buenas noticias al decir de Brienio y Ana Comnena. Autores como Escilitzes o Ataliates se muestran mucho menos elogiosos a la hora de valorar esas campañas pero es indudable que el joven Alexis demostró las cualidades suficientes para ser promovido a continuación.

Aprovechando el caos que se había apoderado de la región Roussel  de Bailleul comenzó a actuar con independencia en el thema de los Armeníacos. Cuando el gobierno reunió apresuradamente algunas tropas para detenerle las experimentadas tropas normandas no tuvieron dificultad en derrotarlas.

Tras la batalla del puente de Zompos Roussel de Bailleul proclamó emperador a la fuerza a su egregio prisionero, el César Juan Ducas. La reacción del gobierno de Niceforitzes fue acudir a los turcos para que combatiesen a los rebeldes. Tras la derrota en el monte Sofón Juan Ducas consiguió ser perdonado y revistió voluntariamente el hábito monástico. Quedaba ahora someter a Roussel, que había sido rescatado por su mujer y seguía deambulando por el thema Armeníaco donde había sido capaz de derrotar a Nicéforo Paleólogo, estratego del thema de Mesopotamia.

En esta hora de necesidad el emperador escogió a Alejo Comneno para enfrentarse al rebelde. Era 1075.

Comneno recibió el nombramiento de estratopedarca pero debido a los acuciantes problemas de dinero del gobierno, recibió muy pocas tropas para cumplir su misión (en opinión de Gautier no más de un millar de soldados). Es probable que al dotar de tan pocos medios a esta misión Niceforitzes pretendía también debilitar la posición de los Comnenos cerca del emperador.

Precisamente en estos momentos Ataliates nos informa de sus intenciones de alejar del emperador a todos los que le eran próximos para aumentar su propia influencia. A pesar de la opinión contraria de Ana Dalasena el joven Alejo aceptó el nombramiento mientras que su hermano Isaac era nombrado Duque de Antioquía, antaño la posición más prestigiosa en la jerarquía militar pero ahora convertida en un destino poco deseado por la inestabilidad en Siria.

Las virtudes que demostraría Alejo Comneno a lo largo de su carrera, el hábil aprovechamiento de unos recursos escasos y su inclinación por el empleo de la habilidad antes que la fuerza bruta se pusieron de manifiesto en la campaña siguiente. Maniobrando hábilmente y sin necesidad de derramamiento de sangre Alejo consiguió cortar los suministros a Roussel de Bailleul en Amasea. La llegada imprevista de una banda turca al mando de Tutaj a las proximidades desembocó en negociaciones frenéticas de ambos para ganar su alianza:

“Cuando llegó a Amasea [Tutaj] el estratopedarca lo recibió muy amablemente y de este modo, dándole regalos y hablando con frecuencia, se hizo su amigo –en efecto era más dulce que ninguno otro al hablar – de modo que el bárbaro le tomó un grandísimo afecto. Estando, pues, las cosas de este modo, empezó a hablar así: “Amigo mío –dijo-, el emperador de los romanos y el sultán son amigos, y Urselio es enemigo para ambos, pues devasta los territorios de los romanos y ataca a los turcos. Ahora, cuando ve a tu emir de regreso temiendo ser atacado por ambos, se ha puesto la máscara de amistad y lo visita para ganar tiempo. Cuando se vaya, será de nuevo enemigo de los turcos, como también lo era antes, pero si él confía en mí, cuando lo visite de nuevo, que me lo venda por mucho dinero, pues con esto ganará tres grandísimas cosas: mucho dinero, la amistad del emperador de los romanos, de la que obtendrá grandes beneficios y, en tercer lugar, que el sultán de los turcos esté contento al desembarazarse del enemigo”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, II, 21

Al fin el turco se decidió por el bando imperial y tomó prisionero a Roussel durante un encuentro entre ambos. El normando fue entregado a Comneno y sus partidarios depusieron de inmediato las armas.

Ana Comneno y Nicéforo Brienio se extienden largamente sobre las negociaciones con los habitantes de Amasea, a los que presentan como partidarios de Roussel, y los subterfugios empleados para conseguir alejar de allí a su prisionero y conducirlo sano y salvo a Constantinopla, incluyendo un cegamiento fingido para eliminarlo como factor político. De regreso a la capital a su paso por Paflagonia Alejo Comneno visitó las propiedades familiares y se encontró con su primo, Teodoro Dociano, que se regocijó al ver sano y salvo a Roussel.

En este momento Brienio inserta una anécdota reveladora del estado de decaimiento general de la región:

“Después de estar el estratopedarca como huesped [de Dociano] durante tres días, se marchó y bajó hacia el Ponto Euxino. Llegado a Castamón, quiso ver la casa de su abuelo. Pidió, pues, a todos que lo dejasen y emprendió con unos pocos el camino. Cuando llegaron al interior de esta y la vio vacía de moradores, se llenó de lágrimas y de lamento, teniendo en el recuerdo a sus padres. Fue sacado de allí a la fuerza por sus acompañantes y se alejaba y, por poco, hubiera caído en una emboscada de los turcos, si no fuese porque los que estaban con él lo cogieron precipitadamente y lo llevaron con los demás”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, II, 26

A su llegada a la capital con su prisionero Alejo recibió la felicitación del emperador. Roussel de Bailleul fue confinado en un régimen carcelario estricto. La enemistad política no estaba reñida con el aprecio personal, durante ese tiempo se nos dice que Alejo Comneno visitó con frecuencia al prisionero, enviándole comida de su propia casa. Roussel permanecería en prisión más de dos años hasta que a fines de 1077 fue liberado para combatir contra el rebelde Nicéforo Brienio.

El éxito de Alejo reforzó el prestigio de los Comnenos a lo que se unió el nombramiento de Isaac como duque de Antioquía tras la muerte de su predecesor el protopróedro José Tarcaniotes (puedes saber más en la entrada sobre Antioquía bizantina). En estas circunstancias la familia se convirtió en uno de los actores principales de las intrigas políticas del momento.

Durante su estancia en Antioquía Isaac Comneno tuvo que enfrentarse al problema causado por la actitud ambigua del patriarca Emiliano en un momento en que Filareto Brajamio comenzaba a dar los primeros pasos para apoderarse de la ciudad apoyándose en la abundante población armenia. Tras conseguir apresar al patriarca y enviarlo a Constantinopla, Isaac tuvo que hacer frente a una revuelta ciudadana que sólo pudo ser sofocada por las armas. Poco después, en un encuentro con los turcos, Isaac fue hecho prisionero. En el combate murió Constantino Diógenes, el hijo del emperador Romano y marido de su hermana Teodora. Los antioquenos se apresuraron a reunir las veinte mil monedas de oro del rescate y devolver la libertad a su duque.

 

Alejo Comneno, la espada del Imperio

 

Las actividades de los hermanos se desconocen hasta el momento en que Niceforitzes volvió a requerir sus servicios para enfrentarse a otra grave crisis para el gobierno. Las  dificultades económicas del momento y la gran impopularidad del gran logoteta provocaron el amotinamiento de las tropas de la región de Adrianópolis en protesta por los retrasos en sus pagas. A ello siguió la rebelión en octubre de 1077 de las tropas de Occidente que proclamaron como emperador al prestigioso general Nicéforo Brienio, duque de Dirraquio.

En este momento de crisis los Comnenos escogieron mantenerse fieles al emperador. El prestigio de la familia, el recuerdo de su tío el emperador Isaac y las virtudes militares de los hermanos animaron al clan Ducas a buscar su alianza. El César Juan, una figura de enorme interés histórico, aunque permanecía retirado en un monasterio en absoluto se había desentendido de la política. Juzgando atinadamente la evolución de los acontecimientos y la necesidad de contar con aliados poderosos para mantenerse en el poder, el César se decidió por unir más estrechamente a su partido a los antiguos adversarios. La próxima muerte de su hijo primogénito Andrónico (falleció el 14 de octubre de 1077), el mismo cuya defección había provocado el desastre en Mantzikert, le decidió a proponer a los Comnenos un compromiso matrimonial que uniese los intereses de ambas familias. En consecuencia Andrónico ofreció a Alejo a su hija Irene, entonces de diez años de edad. La cuestión encendió de inmediato una viva disputa entre familias. El testimonio de Brienio nos permite conocer además la existencia de un acuerdo matrimonial previo de Alejo:

“Pues bien, cuando su madre [María de Bulgaria] manifestó su opinión, el César lo aprobó y el protovestiario, me refiero al famoso Andrónico, se sintió complacido y casi se olvidó de su enfermedad y cuando acudió ante él, tomó aparte a Alejo Comneno, le preguntó si quería tomar esposa –pues había muerto su anterior prometida, la hija de Argiro, noble varón muy rico y dueño de muchísimas tierras –y como aquel estuvo de acuerdo, anunció rápidamente el compromiso matrimonial. Este, que era muy prudente, más que cualquier otro joven, se alegró con la propuesta; sin embargo la condicionaba a la voluntad de su madre. En seguida, pues, toda la casa del César se encontró en disputas, habiendo excitado la más hermosa de las mujeres a todos los de la casa. Pues ni era deseo del emperador unir su linaje con el Comneno, ni estaba a favor su madre, que tenía una antigua hostilidad con el César y con la casa del César. Además el hermano del emperador, el porfirogeneta Constancio, que quería mucho al valiente Alejo, no le dejaba unirse en matrimonio con su sobrina. Pues él tenía una hermana mayor, de nombre Zoé, a la que quería unirlo. Como existían tantos impedimentos, la más inteligente de las mujeres no se desanimó, ni cerró los ojos, ni escatimó dinero hasta que logró comprometer a la más hermosa con el más hermoso de los jóvenes”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, III, 6

Un enlace como este que unía a dos de las familias más poderosas del Imperio, tenía un carácter eminentemente político y se encontró de inmediato con una oposición apasionada. No contaban con la habilidad política de Juan Ducas y de María de Bulgaria, la madre de Irene. Ante su presión continuada Ana Dalasena terminó por ceder. El propio emperador lo hizo también tras el altercado entre Constantino y Alejo durante el asedio de Constantinopla por los partidarios de Brienio (noviembre de 1077), causado por los celos del primero ante el éxito de Alejo Comneno. Una vez superados los vetos el matrimonio se celebró a finales de 1077 o al comienzo de 1078.

En medio de estas negociaciones el emperador Miguel encomendó a Alejo Comneno la tarea de enfrentarse a Nicéforo Brienio. En esta misión participó también Roussel de Baillleul, después de ser liberado de la prisión.

Nicéforo Brienio, que contaba con grandes apoyos en Tracia, de donde era originaria su familia y tenía grandes propiedades, fracasó en su sitio de la capital. Tras retirarse a la localidad costera de Athyras fue perseguido por las tropas imperiales al mando de Alejo Comneno y derrotado. En ese momento se conoció la rebelión en Asia del prestigioso general frigio Nicéforo Botaniates. En medio de dos amenazas, las tropas imperiales tuvieron que regresar para defender la capital del nuevo enemigo.

Alejo Comneno tomó a su cargo la organización de la defensa de Constantinopla pero la falta de energía del emperador convirtió en inútiles sus esfuerzos. En un momento dado Alejo aconsejó al emperador que abdicase en favor de su hermano Constantino pero este renunció a tomar el poder en una coyuntura tan desfavorable y corrió a ofrecer su sumisión a Botaniates que se acercaba a la capital. Alejo Comneno siguió su ejemplo. El 3 de abril de 1078, el martes antes de Pascua, Nicéforo Botaniates atravesó el Bósforo en la galera imperial y entró en la ciudad mientras el emperador Miguel VII se refugiaba en el monasterio de Estudio, donde se encontró con el César Juan.

Nicéforo Botaniates

Nicéforo III Botaniates

 

El oportuno cambio de bando de Alejo Comneno facilitó su inserción en el nuevo régimen. Como comandante de las tropas de Constantinopla el reconocimiento a Botaniates facilitó a este considerablemente el éxito de su empresa. El nuevo emperador no olvidó este servicio. Alejo Comneno fue nombrado Gran Doméstico de las Escolas al tiempo que recibía el título de nobilísimo. De inmediato se le confió la misión de enfrentarse a su competidor Brienio que se había negado a negociar temiendo el engaño de los favoritos de Botaniates, los eslavos Borilos (Boris) y Germano.

Nicéforo Brienio contaba con buena parte de las tropas occidentales. Frente a ellos las tropas imperiales contaban con contingentes de Creta, turcos, hombres de la región de Coma (entre los ríos Sangario y Halys en Asia Menor), francos y el renacido tagma de los Inmortales (athanatoi), que llevaba el nombre del famoso regimiento creado por Juan Tzimiscés un siglo atrás.

Los ejército se encontraron cerca de la localidad tracia de Calobrie. En el combate que siguió los imperiales consiguieron una victoria completa. Nicéforo Brienio fue capturado y cegado poco después, probablemente a instigación del basileo.

El ejército victorioso se dirigió a Constantinopla. Sin embargo Botaniates, que todavía no se consideraba seguro en el trono, receló de la presencia en la capital de un general victorioso y se apresuró a alejarle de nuevo con otra misión. Alejo Comneno se encontró cerradas las puertas de la ciudad y con órdenes de volver a entrar en campaña, esta vez contra Nicéforo Basilaces, un aliado de Brienio que había ocupado Tesalónica a la cabeza de tropas ilirias y búlgaras a las que se habían unido algunos varegos. Brieno nos cuenta el descontento de Alejo al verse tratado con tanta desconfianza:

“Comneno soportaba mal las órdenes, pues creía que le llegarían de parte del emperador honras y honores dignos de su hazaña, ya que había abatido y dominado no una rebelión sino, más bien, un grandísimo poder apoyado en un numeroso y poderosísimo ejército y en un general muy ilustre, así como en los impuestos de un territorio tan grande y en la destrucción y el sometimiento de ciudades. Pero, aunque lo soportaba mal, cumplió con las órdenes”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, IV, 16

El ejército se mantuvo algunos días ante las murallas y después levantó su campamento para dirigirse al encuentro del nuevo rival. Después de remontar el valle del Vardar acampó entre Veria y Tesalónica. Los dos ejércitos se encontraron al borde del río Galico, junto al golfo de Tesalónica. Basilaces intentó un ataque nocturno pero sus movimientos no pasaron desapercibidos para su enemigo. Brienio nos relata una curiosa escena durante el ataque:

“A un monje que lo acompañaba lo dejó dentro de su tienda, un eunuco, a quien su madre le confió su cuidado por diligente y hábil, y le recomendó que no apagara la vela durante toda la noche. Lo mismo ordenó que hicieran todos los demás en sus tiendas y que encendieran velas y antorchas hasta la madrugada. Salió del campamento junto a toda su infantería y se instaló en un lugar cubierto de bosque. Basilaces, que se acercó al campamento, cuando lo vio saqueado por los suyos, se apoderó de la tienda del doméstico y creía que todo se había conseguido y que lo cogería prisionero y se lo llevaría. Pero cuando la inspeccionó, le dijo crecido por la soberbia: “¿Dónde está el tartamudo?” –pues en verdad no pronunciaba correctamente la erre –“traédmelo aquí”. Al decirle el monje bajo juramento que no sabía nada de lo que había sucedido, pensaba que lo había engañado y llevado por la cólera y por la alegría, se reía con una risa sardónica, según el proverbio, y ordenaba a los suyos que cortaran en pedazos la tienda. Una vez hecho les ordenó que se agachasen y buscasen debajo de la cama del doméstico por si estuviera escondido allí. Y como no estaba en ningún lugar, ordenó volcar la cajas que había por allí, tanto daño producía en su mente el orgullo. Cuando ya se desesperó  y cambió su humor –pues la alegría entonces se le cambió en pena -, golpeándose muchas veces en el muslo dijo: “Ay de mí, fui engañado por el tartamudo”. Pues al no tener otra cosa de la que burlarse de un hombre tal, estuvo proclamando por todos lados aquel pequeñísimo e involuntario defecto de la erre”Nicéforo Brienio, Materia de Historia, IV, 22

Nuevamente el combate dio la victoria a las tropas imperiales. Basilaces escapó a Tesalónica donde fue capturado. Alejo Comneno regresó a la capital por el camino de la costa. Cerca de la localidad de Filipos le estaban esperando los enviados de Botaniates. Basilaces fue privado de la vista como antes había ocurrido con su aliado.

A su llegada a la capital el ejército pudo entrar por fin. Alejo fue recibido por el emperador y recibió el título de sebasto por sus servicios. Su estancia en Constantinopla fue corta otra vez. El emperador le encomendó la misión de pacificar Tracia y de enfrentarse allí a las incursiones de los pechenegos. El nuevo Gran Doméstico supo granjearse entonces la simpatía de las poblaciones de la región.

 

La apuesta por el trono

 

El crédito del nuevo emperador se agotó pronto. El gobierno de Nicéforo III Botaniates (1078-1081) decepcionó tanto como el de su antecesor. Botaniates, él también vástago de una familia que había sido elevada al primer rango durante el reinado de Basilio II al igual que los Comnenos, había sido un general ilustre pero ahora los años le habían hecho perder su energía. El gobierno efectivo estaba en manos de sus favoritos, los odiados Borilos y Germán. Las generosas donaciones realizadas al comienzo de su reinado habían vaciado el tesoro y privado al emperador de los medios para ganar voluntades. Una de las primeras consecuencias de la falta de dinero fue la revuelta de los mercenarios varegos. El alejamiento del hijo de Miguel VII y el tercer matrimonio del emperador terminaron de indisponerlo con sus súbditos.

La tradición imperial había impuesto a aquellos que, como Nicéforo Focas, Juan Tzimiscés o Romano Diógenes, habían usurpado el poder, asumir el papel de tutores de los herederos legítimos. Botaniates rompió con esa tradición y no asoció a la corona a Constantino, el hijo de Miguel VII, una acción que reforzó en la opinión pública su imagen de usurpador.

Su comportamiento matrimonial le enajenó además el apoyo de la Iglesia. Tras su coronación Nicéforo había hecho coronar basilisa a su segunda esposa Berdena. Cuando esta murió al cabo de poco tiempo Botaniates se propuso contraer un tercer enlace, una circunstancia que era aborrecida por la Iglesia y permitido en muy raras circunstancias. Después de dudar sobre la candidata Nicéforo se inclinó por María de Alania, la esposa de Miguel VII. Esta decisión causó un escándalo mayúsculo en la capital debido al hecho de querer tomar a una mujer cuyo marido vivía todavía. La probabilidad de un adulterio fue rechazada por igual por la Iglesia y el pueblo.

El descontento universal concitado por el comportamiento del emperador animó a otro militar a la revuelta. Nicéforo Meliseno, un miembro de una ilustre familia, se rebeló al mando de algunas tropas en Asia Menor.

En este momento de tensión política la imagen de Alejo Comneno como un joven general imbatido ganó rápida popularidad. Las tropas le ovacionaron y reclamaron que fuese él quien las condujese al encuentro de Meliseno. Su matrimonio con una joven Ducas aportaba a Comneno el apoyo de buena parte de la aristocracia y la formación de un partido influyente a su alrededor por fuerza tenía que despertar las sospechas de los ministros del emperador, que veían en él un rival muy peligroso. Advertido de las maquinaciones que se tramaban en su contra, Alejo Comneno buscó protección en la persona de la emperatriz.

La iniciativa había partido de Isaac Comneno, recién llegado de Antioquía. Pariente de María de Alania por matrimonio, Isaac consiguió ganar su amistad. Ambos Comnenos se erigieron en campeones de los derechos del joven Constantino y en consecuencia contaron con el apoyo decidido de su madre. Es fácil adivinar detrás la mano de Ana Dalasena, que veía en estas intrigas el camino para acrecentar la influencia de sus hijos. Después de una serie de intrigas palaciegas María de Alania adoptó oficialmente a Alejo Comneno como su hijo. No faltaron las opiniones de quienes vieron en esta decisión los indicios de un interés personal de la emperatriz por el joven Comneno. Los rumores que corrieron por la capital acerca de las relaciones entre ambos y la reticencia de Alejo tras llegar al trono para coronar a su esposa Irene dejan al menos una duda razonable en esta cuestión.

El imperio en 1078-1081

El imperio en 1078-1081, obra de Guilhem de Encausse (haz clic para ampliar)

 

En este ambiente de conspiración y sospecha una repentina decisión del emperador desencadenó los acontecimientos. Botaniates era un hombre de edad avanzada y sin hijos por lo que la cuestión de la sucesión adquiría una importancia capital. Según nos informa Zonarás, la opinión pública consideraba que su elección recaería sobre uno de los Comnenos pero el emperador sorprendió a todos al elegir a uno de sus parientes de Asia Menor, Sinadeno. La irritación de la emperatriz al ver desdeñado una vez más a su hijo y a sus aliados Comnenos provocó una alianza más estrecha con estos.

Sabedor de que los favoritos del emperador buscaban cualquier pretexto para perderle y temeroso de que en caso de un fracaso pudiese ser acusado de traición, Alejo Comneno se negó a encabezar la expedición contra Meliseno, que era además su cuñado por matrimonio.

Ante esa situación de desconfianza mutua los Comnenos tomaron sus medidas para no presentarse juntos en palacio. La convocatoria ejecutiva del emperador a una cena les hizo temer lo peor pero en esta ocasión los temores de Botaniates estaban en Cízico, donde los turcos acababan de apoderarse de la población.

Borilos y Germano no estaban dispuestos a dejarse vencer en este combate. Concibieron el plan de apoderarse de los hermanos y cegarlos para arruinar sus ambiciones al trono. Al ser advertidos por la emperatriz de las intenciones de los ministros los Comnenos se decidieron a huir abandonando los preparativos para utilizar  en su provecho las tropas de la expedición que se estaba preparando contra Meliseno. Era la noche del Domingo de la Quincuagésima, 14 de febrero de 1081.

Los fugitivos enviaron aviso a sus partidarios, entre los que estaban el normando Humbertópulo y el ibero Gregorio Pacuriano, al que Alejo había prometido el cargo de Gran Doméstico si triunfaba. Los conspiradores escaparon al barrio de las Blaquernas y en las caballerizas imperiales tomaron las monturas que necesitaban para huir.

Si bien Ana Comnena presenta a su padre y a su tío como víctimas de la situación hace falta ver en su relato el propósito de exculparlos de cualquier sospecha de ambición. Los preparativos que habían hecho para utilizar las tropas destinadas a la expedición contra Meliseno y la implicación de sus partidarios desmiente esa presunción de inocencia. Como los acontecimientos mostraron en breve, los conjurados estaban aliados con el César Juan Ducas, que había abandonado su confinamiento en el Estudio y se había retirado a sus propiedades en Tracia.

La primera parada fue el famoso monasterio de los Santos Cosme y Damián, el Cosmidio, donde Alejo e Isaac se reunieron con Jorge Paleólogo, aliado de los Ducas en este asunto. De allí se desplazaron a Tzurulon, lugar de concentración de las tropas. En esa plaza se reunieron con el resto de sus aliados, entre los que Juan Ducas era el más importante. Siempre enérgico, el viejo César se presentó en el lugar con una tropa de turcos que había encontrado en el camino. Más importante todavía, en su comitiva estaba un cobrador de impuestos de la región al que había obligado a acompañarle con toda la recaudación.

Nicéforo Botaniates y María de Alania

Nicéforo Botaniates y María de Alania

 

Los conjurados reunieron a las tropas presentes y a voluntarios de la región y se dirigieron a las cercanías de Constantinopla. En ese tiempo se desarrollaron intensas negociaciones para decidir quién de los dos Comnenos debía ser el aspirante al trono. Aunque Ana Comnena expone en su relato la falta de ambición de ambos, sin duda la verdad era muy otra. Finalmente el apoyo de los Ducas a su candidato se impuso sobre otras consideraciones y se aclamó el nombre de Alejo y se le revistió con los regalia, los atributos imperiales, mientras los reunidos aclamaban al recién nombrado. Ahora era el momento de consumar el acto reclamando el trono en la Ciudad.

La noticia de la escapada de los Comnenos pareció desarmar a Botaniates. Ana Dalasena no esperó a su reacción. Acompañada de sus nueras corrió a refugiarse a la iglesia de San Nicolás, muy cerca de Hagia Sofía. Una vez en suelo sagrado las asiladas no consintieron en abandonar su refugio más que con la condición, jurada sobre la Cruz, de que no recibirían ningún daño. Después de obtener esas garantías Botaniates las hizo encerrar en el monasterio del Petrión para retenerlas en condición de rehenes.

Los problemas a los que se enfrentaba Nicéforo Botaniates se veían agravados por la rebelión en Asia de Meliseno, que redujo las tropas disponibles a los mercenarios varegos, ingleses y alemanes acantonados en la capital. El pretendiente había tomado también el camino a Constantinopla y en el momento de la proclamación de Alejo Comneno se encontraba en Damalis, en la orilla de enfrente.

Al conocer la rebelión de su cuñado Nicéforo Meliseno le ofreció un trato: Oriente para él y Occidente para Comneno. Este no tenía intención de aceptar dividir el Imperio, pero era consciente de que su negativa podría forzar un acuerdo entre Botaniates y Meliseno, de manera que alargó las negociaciones mientras él mismo se apresuraba a acercarse a la capital, lo que hizo en los últimos días de marzo de 1081.

Una vez ante los poderosos muros de Constantinopla Alejo Comneno se enfrentó al dilema conocido por todos los que habían intentado forzarlos durante siglos. Sabedor de su incapacidad para establecer un sitio probó mediante la vía de la negociación. Gilpracto, el jefe de los nemitzos (mercenarios alemanes) en la puerta de Jarisio fue el elegido.

Santos bizantinos

Santos bizantinos, iglesia de San Panteleimon en Nerezi

 

El día del ataque los hombres de Comneno se acercaron a las murallas en el sector defendido por los alemanes. En el momento en que los defensores del muro exterior se disponían a repelerlos fueron atacados por la espalda por los mercenarios y obligados a huir. Sin oposición las tropas de Comneno pudieron arrimar las escalas a los muros, ocupar el recinto y abrir las puertas al resto del ejército.

Sin más oposición las tropas rebeldes irrumpieron en el corazón de la ciudad y se dedicaron al saqueo durante todo un día. Mientras escenas nunca vistas en la Ciudad tenían lugar ante los ojos de los aterrorizados ciudadanos, los Comnenos se detuvieron indecisos entre dirigirse al Palacio Imperial o al Petrion a liberar a sus mujeres. Ese momento de duda que podría haber sido fatal para los conjurados pasó sin consecuencias por la falta de iniciativa de Botaniates. Aunque su ministro Borilos había desplegado a los varegos y los comatenos entre el Foro de Constantino y el Milión, el emperador sólo se preocupó de llegar a un acuerdo desesperado con Meliseno al que ofreció repartir el Imperio. Esa alianza fue frustrada por la iniciativa de Jorge Paleólogo, que con unas naves que había ganado para la causa de Comneno, ocupó el Estrecho e impidió la travesía a Meliseno.

Como último recurso Botaniates envió a Nicéforo Paleólogo, el padre de Jorge, para ofrecerle a Alejo la adopción. La cuestión hizo dudar al pretendiente, pero la llegada de Juan Ducas forzó el rechazo de todo acuerdo.

Tras la pérdida de toda la ciudad sólo quedaba el recinto del palacio en el que se habían atrincherado las tropas al mando de Borilos. El inminente derramamiento de sangre fue evitado por la intervención del patriarca Cosmas que acudió a entrevistarse con el emperador a instancias de Juan Ducas. Persuadido por sus palabras Nicéforo Botaniates aceptó la abdicación, entregó sus insignias y se refugió en Hagia Sofía desde donde poco después fue conducido al monasterio de Peribleptos para tomar los hábitos.

De este modo in ictu oculi Alejo Comneno se veía dueño de la Romania, el segundo de los Comnenos en acceder al trono. Su llegada abría paso a una dinastía que durante más de un siglo gobernó el Imperio desplegando los últimos destellos de gloria y poder de la larga historia de Bizancio.

Pero ese es un relato que debe ser contado en otro momento…

Esta ha sido la entrada sobre la carrera del joven Alejo Comneno. Espero que te haya gustado. No dejes de hacer tus comentarios y compartirla en tus redes.

Un saludo muy cordial

Roberto

 

Para saber más...

  • Ana Comnena, Alexiada, ed. y trad. de Emilio Díaz Rolando, Sevilla, 1990.
  • Chalandon, F. (1900) = Essai sur le règne d’Alexis Comnène (1081-1118), Paris.
  • Cheynet, J.C. (1996) = Pouvoir et contestations à Byzance (963-1210), Paris.
  • Gautier, P. (1975) = Nicéphore Bryennios Histoire, ed. y trad. Bruselas.
  • Miguel Ataliates, Historia, ed. y trad. de Inmaculada Pérez Martín, Madrid, 2002.
  • Neville, L. (2012) = Heroes and Romans in twelfth-century Byzantium. The material for History of Nikephoros Bryennios, Cambridge.
  • Niceforo Brienio, Materia de Historia, ed. y trad. de Mª Salud Baldrich López, Granada 2012.
  • Skoulatos, B (1980) = Les personnages byzantins de l’Alexiade, Lovaina.

 

Enlaces de interés

Damián Dalaseno, duque de Antioquía
Antioquía bizantina

 
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El joven Alejo Comneno
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Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

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