Jesús expulsa a los mercaderes del templo. Códice de Rossano

 

En la vida cultural, social y religiosa de los territorios italianos bajo la administración bizantina el espacio temporal entre el final del siglo IX y el del XII está marcado por el florecimiento de una singular cosecha de santos sicilianos y calabreses de los que conservamos registros históricos. Ese corpus hagiográfico ofrece un gran interés para el conocimiento de las estructuras y mentalidades sociales, administrativas y políticas de la región al cubrir los huecos dejados por la falta de otras fuentes históricas. La impronta de estos santos en la sociedad de su tiempo es notable y como tal se ve reflejada también en el mundo retratado en la Trilogía de Jorge Maniaces. En esta entrada vamos a conocer algo más sobre esos santos calabreses y su relevancia para la historia de su tiempo…

LOS SANTOS SÍCULO-CALABRESES Y SU TIEMPO

 

Los primeros santos monjes aparecen en la segunda mitad del siglo IX en Sicilia cuando la conquista de la isla por los árabes está muy avanzada y buena parte de la población cristiana se dirige al exilio en el continente. Durante más de un siglo Calabria, un territorio profundamente helenizado y expuesto a continuas incursiones árabes, sirvió de refugio a un gran número de monjes sicilianos que crearon en esta tierra de acogida nuevas fundaciones.

En las biografías que se conservan pueden encontrarse una serie de rasgos comunes:

  • Presencia del tópico anti-musulmán, el archienemigo que ocupa Sicilia y ha saqueado desde tiempos inmemoriales las costas de Calabria.
  • Abundancia de noticias históricas, topónimos y referencias que aportan conocimiento sobre la sociedad de la época.
  • La importancia del peregrinaje como parte fundamental de la formación espiritual del santo. A Jerusalén, a Roma, a Constantinopla.
  • Presencia invasiva de lo sobrenatural en la vida cotidiana. La figura del Diablo y sus tentaciones es una realidad palpable.

El primer personaje que conoceremos es Elías el Joven (823-903), nacido en la población siciliana de Enna cuatro años antes del comienzo de la invasión. Prisionero en África durante un tiempo peregrinó a Jerusalén, a Siria y el Peloponeso. Durante su estancia en Butrinto es detenido con su discípulo Daniel acusado de ser un espía árabe. Tras su liberación se dirigen a las Salinas, cerca de Seminara en Calabria, donde funda en su ancianidad un monasterio. Según su biografía durante el escaso tiempo que Elías permaneció en Calabria realizó varias curaciones milagrosas y libró por su intercesión al país de una sequía que duraba cinco años. La muerte le sorprende en 903 durante uno de sus viajes a Tesalónica, muy poco antes de la toma de esta ciudad por los árabes (En Desde las Blaquernas puedes encontrar una serie dedicada a ese acontecimiento. Puedes leer aquí la primera entrada).El buen samaritano. Códice de Rossano

La figura de Elías es representativa del lugar ocupado por el santo en la vida social y política de la época. Calabria en esos años se encuentra inmersa por completo en el largo y agotador conflicto árabo-bizantino que imprime su tono a todo relato hagiográfico de la época. En su biografía Elías no es retratado como un simple observador pasivo, sino como alguien que predice hechos memorables en la historia del país. Sus predicciones y milagros son comparados por su biógrafo a los de las figuras bíblicas. Durante el reinado de León VI (886-912) Elías predice la victoria de la flota bizantina en Reggio sobre los árabes de Palermo. También anuncia al piadoso almirante Miguel que obtendrá una victoria contra los musulmanes. Su monasterio pronto se convierte en hogar para los refugiados que intentan escapar de la isla. En 881 predice la derrota del estratego Barsacio en Taormina. Cuando visita esta ciudad en los años finales de su vida profetiza su inminente toma por emir Ibrahim. Predica un sermón al patricio Constantino y al pueblo de Taormina exhortándoles a abandonar sus costumbres licenciosas pero no es escuchado. El santo abandona la isla y se dirige a Amalfi donde tiene noticia de la caída de Taormina (en el año 902). El biógrafo deja bien claro que su clarividencia fue despreciada por sus contemporáneos.

Tras su llegada a Salinas Elías vuelve a intervenir en la vida local defendiendo a un tal Columbo que se había rebelado contra Miguel, taxiarca (jefe militar de un millar de hombres) de Calabria. A pesar de su intercesión el taxiarca ordena la detención y ejecución del acusado. Siete días después de rechazar la apelación del santo Miguel muere repentinamente y Columbo salva su vida.

Respondiendo a una llamada del emperador Elías viaja a Constantinopla. De camino a la capital predice la caída de Tesalónica, que habría de producirse en el verano de 904 y que puedes leer en la entrada correspondiente. Llega por fin a Tesalónica y muere allí unos días después, tras haber venerado las reliquias de San Demetrio. Jorge el calabrés transporta su ataud a Rossano y después al kastron de Bisinianon (Bisignano). Allí un joven es curado de una posesión diabólica gracias al contacto con los restos del santo. Una vez en las Salinas Elías es enterrado en su monasterio, que ha recibido del emperador cuantiosas sumas y la donación de propiedades. De este modo nace el culto al primer santo monje calabrés.

 

ELÍAS EL ESPELEOTA

 

Entre los santos de origen calabrés contamos a un nativo de Reggio, Elías llamado el Espeleota, (864-960). A diferencia de su homónimo este Elías, tras algunas peripecias en Sicilia, Roma y Patrás, se instaló en una cueva cerca de Melicuccà en la que estableció su hogar y el de los monjes que le seguían. Su biografía, lejos del cosmopolitismo que impregna el relato de Elías el joven, centra su atención en el pequeño mundo de la comunidad monacal y de los laicos que la rodean. No hay un interés marcado por los acontecimientos exteriores ni se da una importancia real al don de la profecía que en Elías el joven era tan pronunciado. A cambio el relato es el más rico sobre las relaciones entre la sociedad calabresa y los santos, sólo igualable por la Vida de San Nilo de Rossano.Santos calabreses: Elías el Espeleota

Elías en su infancia sufrió la pérdida de los dedos de la mano izquierda por un accidente y fue conocido desde entonces con el sobrenombre de manco. A los dieciocho años viaja hasta Sicilia y Roma. En la capital se entrega a la ascesis. De vuelta a su patria se une a Arsenio el anacoreta que le hace vestir el hábito monástico. Durante su estancia en Santa Lucía ambos se oponen a un sacerdote de la metrópolis de Reggio por la posesión de una propiedad. El asunto es juzgado por el estratego del thema que, sobornado por el clérigo, le concede la razón y hace azotar a sus rivales. Arsenio y Elías piden el castigo de su juez. Como respuesta a sus plegarias el estratego cae enfermo y muere.

El mismo destino alcanza a un mercader de la población de Armo que trafica con esclavos destinados a África. La viuda les entrega un nomisma para que celebren un oficio por el difunto pero ambos se niegan. Poco después las incursiones de los piratas árabes obligan a los monjes a buscar refugio en Patrás. La fama de la que gozaban les impide vivir allí con tranquilidad, de modo que ocho años después regresan a Calabria. La muerte de Arsenio provoca que Elías acuda al monasterio de las Salinas donde se encuentra con Elías el Joven. Éste aprecia en él el carisma pero su discípulo Daniel, que le sucederá a su muerte como higúmeno, lo somete a prueba para valorar sus cualidades ascéticas. Elías destaca por su mortificación extrema.

Pronto el santo se une al asceta Cosmas en una comunidad monástica formada por nobles y notables de las regiones vecinas. Tras la marcha de Cosmas Elías se convierte en el guía de un grupo de monjes que se instalan en una pequeña cueva. A partir de ese momento la biografía del santo no se aleja de las actividades de esa pequeña comunidad fundada en Meliccucà, cerca de Reggio. Se exponen en el relato una serie de episodios de la vida de los monjes y laicos de la vecindad que ponen de manifiesto el papel social del santo. Elías defiende la vida cenobítica pero también la lucha contra la naturaleza salvaje. Los monjes, además de cuidar su alma, cortan madera, arrancan piedras a la montaña y se afanan en explotar sus propiedades. Tras encontrar una gruta más grande la comunidad se instala en él y construye una salina y un molino. Después llegará el turno de una iglesia en la cueva y será el santo quien se ocupe de expulsar los espíritus impuros que habitan en la caverna. Gracias a toda esta actividad la comunidad que dirige Elías convierte en cultivada una zona agreste y organiza una estructura social de explotación.Gruta de San Elías

A partir de ese momento los peregrinos comienzan a llegar a Meliccucà. Unos hombres de Seminara encuentran a un etíope de tamaño gigantesco, un demonio contra el que se enfrenta el santo. La pugna es ganada por Elías y el demonio derrotado se aleja injuriando al santo. En esos años en que arrecian los ataque árabes el santo se esconde en las montañas o se refugia con el resto de la población en el kastellion mientras aprovecha para exhortarlos a llevar una vida más pura. El biógrafo relata que la presencia del santo es causa suficiente para alejar los ataques y que su virtud hace que fracasen los repetidos intentos de los árabes por destruir su monasterio.

Esta oposición manifiesta al mundo musulmán es un tópico habitual en la biografía del santo. Un hombre llamado Gaudioso acosado por los demonios intenta una cura en vano a sus males. Se acerca al santo y le comunica su deseo de viajar a Palermo para encontrar una cura entre sus médicos. Elías le aconseja paciencia pero Gaudioso se embarca de todos modos. Mientras el barco navega frente a Mylae el hombre cae en un sueño profundo y al despertar se encuentra curado por la intercesión del santo. En otra ocasión critica abiertamente la rebelión del estratego Muzalon que en 921-922 se rebela contra el gobierno central. Elías pronostica el fracaso de la revuelta y la ejecución del rebelde por sus propios servidores y aunque no es amante de las multitudes ni de las ciudades lucha contra la superstición de sus pobladores al exorcizar al sacerdote Epifanio que echaba las suertes en el villorrio de Asfaladeo.

Elías muere en la ancianidad y se instaura su culto mantenido por los miembros de su comunidad y los laicos de los distritos vecinos.

 

OTROS SANTOS CALABRESES

 

Durante el siglo X se encuentran en Calabria otros imitadores del ejemplo de Elías. León Lucas de Corleone (815-910), Lucas de Demenna, Vital de Castronuevo (930/40-994), Sabas de Colesano (ca. 950-ca. 995), su padre Cristóforo y su hermano Macario son todos sicilianos, iniciados en la vida monástica en el célebre monasterio de San Felipe de Agira en el Etna. La familia pasa al continente alrededor de 940 y se establece en monasterios en los territorios calabreses de Mercurio y Latiniano.

Todos peregrinan a Roma para venerar las reliquias de los santos Pedro y Pablo y en algún momento de su vida llegan a Calabria donde, tras un período consagrado a la vida eremítica o cenobítica, fundan sus propios establecimientos.

Lucas de Demenna o de Armento (910/20-984) abandona la gruta de San Elías el Espeleota después de haber anunciado la invasión de los musulmanes. Tras una estancia de siete años cerca de la basílica de San Pedro en Potenza se dirige al monasterio de San Julián junto al río Agri y rehabilita las tierras. Su labor comprende también numerosos milagros y una intensa labor filantrópica en la región de Marsico. En la defensa de su obra no duda en enfrentarse al notable local Landulfo que quiere usurpar las propiedades del monasterio. En la década de 960 el enfrentamiento entre Otón el Grande y Nicéforo Focas provoca estragos en las villas. La comunidad de Lucas debe buscar refugio en un castillo. Para evitar entremezclarse con los laicos al poco tiempo Lucas funda una basílica dedicada a la Virgen y a San Pedro en el lugar llamado Armento. Allí el futuro santo sigue dedicado a sus actividades benefactoras con los más necesitados. Para ocultar su santidad y evitar la vanagloria usa pomadas y ungüentos a los enfermos para hacer creer que la curación venía de las hierbas y no de su carisma. La llegada de los piratas musulmanes al lugar provoca la captura de muchos cautivos entre la población local y el pillaje del monasterio. Refugiado en el kastron Lucas se decide a actuar. Exhorta a los fieles a no permanecer impasibles viendo la ruina de todos y a luchar contra los invasores, lo que resulta excepcional en la literatura hagiográfica. Al fin la victoria es para los cristianos.

 

NILO DE ROSSANO (910-1004)

 

Nilo es sin duda la figura más ilustre del santoral calabrés. Su Vida es la obra más destacada por su extensión, por sus cualidades literarias y por las numerosas referencias a los acontecimientos históricos de la época. Nacido en el seno de una noble familia de Rossano el futuro santo vive durante treinta años la vida de un laico. Contrae matrimonio con una mujer de orígenes humildes y tiene una hija. Sin embargo el deseo de la vida solitaria va haciendo mella en él hasta que decide pasar a la región de Mercurion en el valle del Lao, al noroeste de Calabria. Allí el joven Nilo conoce a ascetas de gran fama como Juan el Grande, Fantino el Joven y Zacarías, que le animan a entrar en la vida monástica. El camino no es fácil porque sus vínculos con el mundo son estrechos todavía. El estratego del thema amenaza con confiscar el monasterio y cortar la mano a aquel que se atreva a tonsurar a Nilo.Santos calabreses: Fantino el Joven

Ante esa situación se decide conducir a Nilo al monasterio de San Nazario, en el vecino principado de Salerno. Una vez tonsurado el joven monje regresa a la región de Mercurion y se asienta junto a Fantino hasta que la marcha de éste a Grecia y los continuos ataques de los piratas sarracenos en Calabria obligan a Nilo a regresar a Rossano. Allí se establece en uno de sus dominios y funda una pequeña comunidad de una docena de monjes. Durante un cuarto de siglo, de 952 a 978, el santo sigue en contacto con los habitantes de Rossano y participa como mediador en sus problemas cotidianos. En esos años la austeridad de su vida y su moral atraen a su comunidad a nuevos monjes y se convierte en consejero de las autoridades políticas y religiosas de la región.

Como tantos otros fundadores Nilo se aplica también a convertir las tierras baldías alrededor de su monasterio para obtener cosechas de trigo. Un terremoto que asola Rossano y unas lluvias torrenciales le obligan por fin a acercarse de nuevo a la ciudad. En la villa en ruinas en la que sólo la catedral y la iglesia de Santa Irene siguen en pie el monje se disfraza con una piel de zorro y un manto para no ser reconocido en su inspección. Los niños se burlan de él al ver su aspecto y le tiran piedras llamándole paleto búlgaro, franco y armenio. Nilo es reconocido por un benefactor de la catedral de Rossano. Ante la insistencia del monje para que tome los votos también y su fortuna sea donada al monasterio el hombre confiesa que la pasión por el vino le impide hacerlo, al igual que a muchos otros en Rossano.

Durante las siguientes visitas a la población Nilo trata con las autoridades, entre las que su biografía cita al doméstico León, al protoespatario Nicolás y al metropolita de Calabria Teofilacto. Se entrevista también con el famoso médico judío Shabatai Domnolo (913-987) pero las incidencias más renombrada en su biografía son su intermediación con la autoridad imperial. El santo se opone al oficial Eupraxio, acusado de haber pillado un convento en Rossano. Su rival es nombrado krités (juez) de Italia y Calabria y busca insistentemente recobrar la amistad con Nilo. Una afección en sus genitales le tortura durante tres años hasta que el Santo finalmente se compadece y lo tonsura en presencia de todas las autoridades locales. Eupraxio se recupera levemente durante tres días y muere después de legar sus bienes a los pobres y nombrar a Nilo el gestor de sus bienes. El monje ve en este acto una tentación del diablo y se retira a su monasterio dejando al metropolita la resolución del caso.Santos calabreses: Nilo de Rossano

El número de gentes que acuden a Nilo atraídas por su fama crece. Un militar de Mesobiano llamado Polieucto acude a verle buscando la curación de su hijo que padece una posesión demoníaca. Nilo rechaza ser considerado un taumaturgo y le pide a un sacerdote que unja al joven con óleo santo. A pesar de ese rechazo Nilo cura a gran número de monjes y laicos atormentados por el demonio ungiéndolos o por la exhortación a que realicen un peregrinaje a Roma de manera que en el camino recobren la salud.Santa María de Grottaferrata

Nilo es un intercesor no sólo de males individuales sino también de los colectivos. En 965 y 966 el magistro Nicéforo, gobernador de los themas de Italia y Calabria ordena la construcción de quelandia (barcos de guerra) en todas las poblaciones calabresas como contribución a la próxima expedición contra Sicilia. Los habitantes de Rossano, gentes de sangre caliente al decir del biógrafo de Nilo, fueron los primeros en oponerse tenazmente. Sin detenerse en las palabras queman los barcos en construcción y matan a sus capitanes. Una vez apaciguados los ánimos y temerosos de declarar la rebelión total los rosanitas deciden apaciguar al gobernador ofreciéndole presentes y dinero. A pesar de ello el temor al castigo sigue presente y la población por entero implora a Nilo que intervenga como mediador. Por fin el futuro santo consigue convencer al furioso gobernador para que perdone a sus compatriotas y no ejecute a sus magistrados. Rossano se libra mediante el pago de una multa de 500 nomismata.

El renombre del santo crece día a día. Un eunuco del palacio imperial de visita en Rossano invita a Nilo para que le tonsure a él mismo y a su anciana madre. A sus más de sesenta años el santo rehúsa la invitación y con ello la posibilidad de conocer a los emperadores. También rechaza ser librado del peligro del ataque de los piratas por favor especial del emir de Palermo.

Después de predecir la caída de Calabria en manos de los árabes el santo escoge pasar los últimos años de su vida entre los latinos, “ya que no era conocido ni honrado entre ellos” (Vida, c. 64-66). La predicción de Nilo no se cumple. Calabria no será conquistada por los musulmanes, pero será integrada en el mundo latino, un nuevo marco cultural muy diferente a aquel en que ha conocido la población calabresa.

 

FILARETO EL JOVEN

 

Hasta el momento en que los normandos toman el relevo de los bizantinos la región sigue siendo asolada por las depredaciones árabes, particularmente en la primera mitad del siglo XI. Eso aparece reflejado también en la Vida del santo Filareto el Joven, que vivió entre 1020 y 1076. Su deseo de vivir en soledad impidió adquirir alguna repercusión en la sociedad circundante.

Nacido en Sicilia, el futuro santo es bautizado en el siglo con el nombre de Felipe y vive su infancia bajo la dominación árabe. Eso no impide que sus padres, humildes agricultores, puedan enviarle a recibir los primeros rudimentos de las letras con un sacerdote cristiano.

Con dieciocho años el joven Felipe asiste al comienzo de la reconquista de Sicilia por los bizantinos en 1038. Más tarde, en 1040 es testigo de la batalla de Troina y su biografía aporta datos sobre la campaña siciliana de Jorge Maniaces no encontrados en otras fuentes. Tras el derrumbe de la conquista bizantina el joven Felipe pasa al continente como tantos otros, huyendo de la represión árabe entre 1040 y 1042. En esa época le asalta con insistencia creciente el deseo de profesar:

Después de su trabajo se dedicaba a meditar sobre los hechos de su vida: el abandono de la patria, las experiencias del viaje, el cruce del mar, la estancia en tierra extrajera, la mudanza de las situaciones, la dificultad de la vida. Entre esos pensamientos fantaseaba sobre los eremitas, se imaginaba las cuevas en las montañas, se veía en la cima de los montes, pensaba en las grutas y deseaba fervorosamente unirse a los monjes, buscar el aislamiento y ser uno de los anacoretas, ardía por la vida monástica.Nilo, Vida de San Filareto, c. 9

Tras una conmovedora conversación con sus padres se decide a tomar el hábito alrededor de 1045 en el convento de las Salinas fundado por Elías el Joven. A partir de este momento en la Vida desaparecen las referencias exteriores, como las tensiones entre Roma y Constantinopla o la toma del poder en la región por los normandos. Ya con el nombre monástico de Filareto vivirá hasta su muerte el 8 de abril de 1076 una vida de humilde trabajo al cuidado de los animales y los jardines del convento. Enterrado al lado de los restos del fundador sólo tras su muerte comenzará a revelarse la santidad del sencillo monje. Una mujer a punto de quedar ciega es aconsejada en un sueño por San Elías que acuda a la cercana tumba de Filareto. La mujer desconcertada pregunta en el monasterio por ese desconocido. Los monjes reconocen la alusión a su compañero muerto dos años antes. Un puñado de tierra santificada por los restos mortales del monje jardinero cura el mal de la mujer y nace el culto al nuevo santo. El pueblo acude en masa pidiendo intercesión y favores, se construye un oratorio y se veneran sus reliquias.

 

EL SANTORAL CALABRÉS EN ÉPOCA NORMANDA

 

La llegada de los normandos supuso la latinización gradual de Sicilia e Italia meridional. Sin embargo los nuevos señores no se opusieron a que la tradición cultural y espiritual de origen bizantino se mantuviese durante largo tiempo. Los monasterios siguieron prosperando y nuevos nombres se añadieron al santoral calabrés.

Lucas, (1035/40-1114) futuro obispo de Isola Capo Rizzuto, nació en Melicuccà de las Salinas. Al contrario que tantos otros santos es un calabrés que pasa a Sicilia para predicar y nombrar sacerdotes en la tierra conquistada por los normandos. Lucas emprende el viaje a Constantinopla pero no puede pasar de Tarento y a partir de entonces se consagra al cuidado de los más humildes con sus poderes sobrenaturales. Así por ejemplo ante un hombre aquejado de posesión demoníaca Lucas escribe en un papel el signo de la cruz y el nombre de los cuatro evangelistas y le dice que lo ponga en medio de su casa para expulsar al demonio.

Como en el caso de Nilo Lucas también se ocupa de los males colectivos. La población de Esquilache es amenazada por un lobo durante dos años. Lucas propone confesión y un ayuno de tres días para ahuyentarlo. En la región de Mesi urge al pueblo y al clero a realizar una procesión para acabar con la sequía.La Cattolica de Stilo

El futuro santo también toma partido contra los latinos en la cuestión sobre los ázimos. Irritados por sus palabras sus enemigos construyen una choza e intentan quemar allí al santo pero éste consigue salvarse y provoca el espanto de todos. Lucas pasa sus últimos años en el monasterio del monte Vioterito que se convierte en lugar de peregrinaje. A su muerte continúan los milagros, de los que se benefician no sólo los calabreses sino también algunos francos.

Otros dos santos destacan en esta época en que los ámbitos culturales bizantino y normando se entremezclan. Bartolomé de Simeri (1050/60-1130) mantiene buenas relaciones con el rey Roger al tiempo que no reniega de sus lazos con Constantinopla. La intervención del almirante Cristódulo ante el rey permite conseguir los fondos para construir su monasterio dedicado a Santa María Nueva Odigitria que será más conocida como el Patirion (ca. 1100). Bartolomé fue uno de los impulsores de la refundación del monasterio del Santísimo Salvador de Messina, de gran importancia en la isla por cuya obra se revivirá la tradición monástica italogreca tras el período árabe. Es además el único santo calabrés que puede viajar a Oriente, donde es bien recibido por Alejo Comneno y su mujer Irene a principios del siglo XII. Como resultado de esas relaciones un notable próximo al emperador, Basilio Calimeres, entrega al santo un monasterio que posee en el monte Athos. A su vuelta Bartolomé se presenta en Messina ante el rey Roger para ser absuelto de las acusaciones de algunos monjes envidiosos. Entre todos los santos de Italia Meridional Bartolomé fue el único que recurrió a un patrono laico influyente para sus proyectos.

El tercer santo de la era normanda es Cipriano de Calamizzi (1125/40-1210/1215). Recibió una buena educación de su padre, que era médico. Se convierte en higúmeno del renombrado monasterio de San Nicolás de Calamizzi, cerca de Reggio. A diferencia de sus predecesores Cipriano no tiene que enfrentarse a dificultades materiales porque él mismo es un propietario. Señor de sus tierras, recibe el homenaje de los que le rodean como el único que podía remediar las miserias de los pobres. Cuando obra sus milagros pretende que es por intercesión del icono de San Nicolás y no por su mano.

 

CONCLUSIÓN

 

Los santos de la Italia meridional aparecen en un contexto peculiar en el que la figura de santidad se concibe para los otros y por los otros. Se es santo para atender a los humildes, combatir las fuerzas del mal y reestablecer el equilibrio perdido. Aún así queda la cuestión de porqué surgieron esos santos en Sicilia y Calabria, especialmente en ésta última, que no disponía de santos importantes en la época anterior. En una tierra abandonada a su suerte los pueblerinos quieren conocer a su santo vivo. El santo monje que predice el avance de los ataques árabes, expulsa los demonios, desbroza los montes y convierte las cuevas en hogares es un colonizador de un país abandonado, una figura que defiende a los pobres frente a los piratas musulmanes y los abusos de la administración imperial. Esa estrecha ligazón al mundo explica su enorme popularidad en Calabria, el santo debe participar activamente en la vida social y mantener un equilibrio entre las demandas del pueblo y la exigencia del anacoretismo. En la mayoría de los casos los santos calabreses adquieren su aura cuando se convierten en figuras públicas.

Una de las características más peculiares de estos santos sículo-calabreses es su intenso apego a la fundación a la que se habían adherido en vida. Su memoria en la mayor parte de los casos queda relegada al ámbito estrictamente local y son desconocidos por completo en Constantinopla. Son excepciones el caso de San Fantino el Joven (ca. 927-ca. 1000), discípulo de Elías el espeleota en Melicuccà y luego asceta en la región de Mercurio donde conoció a Nilo de Rossano. Fantino se trasladó después a Grecia donde trató a San Atanasio el atonita hasta morir finalmente en Tesalónica. Compañero de Fantino fue Nicéforo Gymnos (el desnudo) conocido por la intransigencia de su ascesis que le hacía vivir desnudo en las angosturas de los montes calabreses. Reclamado por un sueño para acudir al monte Athos su recuerdo fue finalmente incorporado a la tradición ortodoxa.

Para saber más...

  • Efthymiades, S. (2012), “Les saints d’Italie méridionale (IXe-XIIe S.) et leur rôle dans la societé locale”, Byzantine religious cultre: Studies in honor of Alice-Mary Talbot, pp. 347-372.
  • Caruso, S. (1997), “Il bios di S. Filareto il Giovane (XI sec.) e la Calabria tardo-bizantina”, Sant’Eufemia d’ASpromonte, pp. 91-121.
  • Follieri, E. (1974), “I santi della Calabria bizantina”, en Calabria bizantina, Vita religiosa e strutture amministrative, Reggio Calabria, pp. 71-93.
  • Pertusi, A. (1970), “Monaci e monasteri della Calabria”, en Calabria bizantina, Vita religiosa e strutture amministrative, Reggio Calabria, pp. 16-46.

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Esos locos santos calabreses…
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Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

  • Jaime M dice:

    Muy interesante la entrada Roberto,

    No deja de ser a día de hoy muy interesante como vivían la religiosidad los bizantinos con esa revenciación a los santos ermitaños capaces de milagros en algunos casos más cercanos a la magia que a los milagros como los entendermos en la actualidad.

    Especialmente interesante me ha parecido la figura de Nilo de Rossano, no sólo por ser el santo calabrés más relevante como indicas, sino por sus cualidades personales e historia, un hombre admirable y un seguramente un gran incomprendido en los tiempos que nos tocan vivir a nosotros : )

    Un abrazo.

    Jaime.

    • Roberto dice:

      Hola Jaime,
      Sin duda el repertorio de historias edificantes en la espiritualidad bizantina es amplio y tremendamente sugestivo. Pienso, por ejemplo, en los locos de Dios, los saloi, una figura típica de la cultura de Bizancio. Hombres poseídos por una fe desgarrada, que deambulaban desnudos por las calles proclamando desesperadamente su fe y que solían morir en el abandono, rechazados por todos. Un tema digno de otro artículo…
      El corpus hagiográfico calabrés de época bizantina es fruto de circunstancias muy peculiares y resulta interesante no sólo para la historia de la religión sino, muy particularmente, por el cúmulo de datos históricos que complementan los registros de las crónicas contemporáneas. En muchas ocasiones se convierten en la única fuente de información, lo cual los hace a la vez indispensables y delicados de tratar por cuanto la perspectiva desde la que están narrados obedece a unos propósitos concretos y particulares no siempre bien avenidos con la gran historia. En una sociedad en la que la presencia del mal se corporeizaba en demonios y espíritus malignos que conviven día a día con los hombres, los santos calabrotes mantienen una lucha sin cuartel como defensores y abogados de todo un pueblo.
      Sin duda la figura de Nilo es muy señalada. Para entender la relevancia y el prestigio que alcanzó en su tiempo deberíamos pensar en un defensor del pueblo con un enorme poder de influencia, reverenciado por los pobres y temido y respetado por las autoridades imperiales.Sin embargo en su persona hubo siempre una lucha entre su deseo de recogimiento y abandono del mundo y la necesidad de prestar su mediación en favor de su pueblo.

      Un saludo muy cordial

  • Gustavo Chalier dice:

    Hola Roberto,

    Muy interesante esta entrada para entender más del misticismo oriental, siempre tan complejo y tan poco conocido y comprendido en Occidente. Y me parece que hay una veta a investigar: las complejas relaciones entre el primer Islam y el cristianismo ortodoxo y heterodoxo del área bizantina, los cruces doctrinales entre una y otra creencia, etc. (pienso en la iconoclasia, por ejemplo, surgida a partir de emperadores que provenían de la zona de Isauria, fronteriza con las regiones islámicas)
    Muchas gracias también por la bibliografía que aportás, como para empezar a leer.
    Un abrazo
    Gustavo

    • Roberto dice:

      Hola Gustavo,
      Si estás interesado en la cuestión de las relaciones entre el primer imperio árabe y la dinastía siria (como podemos llamar más correctamente a los emperadores conocidos como isaurios) te recomiendo algunas obras de reciente aparición como la de Haldon, The empire that would not die, el volumen de Haldon y Brubaker, Byzantium in the Iconoclast Era c. 680.850 o la obra de Howard Johnston Witnesses to a world crisis.
      Un saludo muy cordial

  • Gustavo Chalier dice:

    Hola Roberto,
    Muchas gracias por las sugerencias, las voy a tener en cuenta. Como de costumbre, sos muy amable.
    De Howard-Johnston creo haber leído hace años algo sobre el culto a los santos en la Edad Media, ¿puede ser?
    Saludos cordiales y seguí adelante con tu blog, que es una joyita.

    Gustavo

    • Roberto dice:

      Gustavo, probablemente te refieres a su obra The cult of saints in late antiquity and the Middle Ages: essays on the contribution of Peter Brown. Muchas gracias por los ánimos. A estas alturas confieso que estoy centrado en la escritura de mis novelas y he dejado a un lado la divulgación histórica. Hay un buen número de entradas en la web y quizá con el tiempo vaya añadiendo otras, pero en principio para próximos tiempos no mantendré el calendario de publicaciones de los dos últimos años, el coste en tiempo es muy elevado y hay cosas más importantes en la vida a las que debo y quiero atender.
      Un saludo cordial

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