Foto de José Soto Chica

José Soto Chica, (Santa Fe, 1971) historiador y novelista, es el protagonista de esta entrada en la sección de Entrevistas en Desde las Blaquernas. Como estudioso de Bizancio ha publicado dos libros hasta el momento en los que ahonda en las relaciones entre Bizancio y Persia en el siglo VII, además de numerosos artículos. Como  novelista está embarcado en la publicación de una Trilogía, Tiempo de Leones, ambientada en los años de la titánica lucha por la supervivencia de Bizancio ante el ataque de la Persia de Cosroes II. Un héroe, el emperador Heraclio, una figura que significa mucho para nuestro entrevistado. De estas cuestiones y de otras muchas más hablamos con Pepe Soto en esta enjundiosa entrevista. Espero que sea de tu agrado…

 

Entrevista a José Soto Chica

 

Novelas sobre Bizancio: Tiempo de leones

José Soto Chica Bizancio y los sasánidas

Novelas sobre Bizancio: Los caballeros del Estandarte Sagrado

La primera pregunta de esta sección requiere de nuestro entrevistado que se presente a sí mismo. Háblanos de Pepe Soto…

Pepe Soto es un hombre vital, inquieto y que cree sinceramente que sonreír es siempre un acierto y una ilusión el mejor proyecto. Nací en Santa Fe, Granada, en 1971 y en una familia numerosa. La vida me ha enseñado que es, ante todo, un desafío y así la afronto. He sido muchas cosas desde mi juventud: Mal estudiante, camarero, jornalero, dependiente en unos almacenes, herrero, soldado profesional… y ahora soy historiador y novelista. Pero por encima de todo siempre he sido un entusiasta de la amistad, del saber y de los libros. Un lector compulsivo, un autodidacta algo ecléctico y de pensamiento políticamente incorrecto y un hombre que aún hace valer los viejos valores hoy tan desfasados del compromiso, la lealtad, el valor y el honor. Padre de dos hijos, Ciro Alejandro y Darío Ulises, me considero de lo más normal. Pero reconozco que mi forma de vivir es un tanto singular.

Otra pregunta clásica en Desde las Blaquernas. ¿Cómo organiza su día José Soto Chica?

Mi día a día tiene tres ejes: mis hijos, mi trabajo y mis amigos. Aunque tengo la acreditación de Profesor contratado doctor, actualmente estoy contratado por la UGR como investigador doctor contratado y reparto mis mañanas entre el Departamento de Historia Medieval y el Centro de Estudios Bizantinos. Las tardes son para mis hijos, mis amigos y mis libros, los que ahora estoy escribiendo: los de historia y mis novelas. El tiempo que queda se rellena con lecturas de todo tiempo, deporte y música.

Háblanos sobre tus hábitos a la hora de escribir, tus rutinas y manías, si las tienes…

Me gusta trabajar en varios frentes a la vez. Así, por ejemplo, ahora estoy escribiendo dos novelas de temática muy distinta y a la par, sigo trabajando en la biografía del emperador Heraclio, en un libro sobre el África bizantina y en varios artículos. Me gusta trabajar en silencio y soy más creativo por la noche que por la mañana. No me preguntes el motivo. Las musas que me asisten deben de ser nocturnas.

Tu historia personal no es corriente. Como militar de profesión tu carrera parecía encauzada en una dirección que truncó el accidente que te hirió de gravedad. ¿De dónde se sacan las fuerzas para dar un giro de timón a la vida?, ¿cómo te planteaste tu nueva situación?

Bien, el ejército fue mi primera gran vocación. Los valores militares me llenaban y me gustaba el deporte y la vida al aire libre, así como las armas. Como militar estuve en Alicante, en Bótoa (Badajoz) y en Cerro Muriano (Córdoba) y en este último destino, en la brigada mecanizada Nº10, sufrí mi accidente en acto de servicio. Yo tenía 24 años y aquel día estuve a punto de morir. Pero no lo hice. Tras catorce días en una suerte de coma, desperté cuando los médicos no daban ya mucho crédito por mi supervivencia. ¿Que cómo se da un giro en la vida en semejantes circunstancias? Bueno, yo siempre digo que uno no es dueño de las circunstancias que le toca vivir. Nadie puede hacer nada por evitar lo que la vida te lanza a la cara. Lo único que queda en nuestra mano es la respuesta que damos a la vida. Yo decidí que mi respuesta sería la de superar el nuevo desafío. Contaba con algunas ventajas. Una infancia feliz. Eso es siempre una reserva de energía. Una familia maravillosa en la que mis padres supieron poner mucha fuerza, mi pareja de entonces, grandes amigos y una experiencia de vida enriquecedora y que, en cierta medida, me preparó para el desafío: mi estancia en Bosnia Herzegovina en 1995. Contemplar una guerra de tan de cerca. Ver a gente sufrir y perderlo todo… todo eso, si tienes hondura moral para encajarlo, te endurece y te hace relativizar un tanto lo que otros considerarían una desgracia. Cuando ves la muerte de cerca, muy de cerca y yo la he visto varias veces, te das cuenta que esa es la única desgracia. La inapelable y terrible desgracia.

Por lo demás, soy una persona optimista y nunca pienso en lo que no tengo, sino en lo que tengo y puedo hacer. La vida pasa a nuestro lado y no tengo tiempo para lamentarme viéndola pasar, sino para correr a su lado.

Y luego… el gran motor de mi vida: mis hijos, mis hermanas, mis amigos, los libros, la historia… Llevo una vida plena y eso te da cintura. Soy un ser afortunado que disfruta con lo que hace y con quienes le rodean. Esa es mi explicación, mi fuerza, mi secreto.

Una pregunta que no puedo resistirme a hacerte. Cuando decidiste volcarte en la Historia y la investigación, ¿qué te llevó a inclinarte por Bizancio?

La Profesora Encarnación Motos Guirao. Mi maestra. Yo era, soy, un apasionado de la Historia en general y particularmente de la historia de Roma y estuve a punto de hacer la tesis en el departamento de Antigua y sobre un episodio de la historia romana. Pero Encarnación Motos fue la diferencia. Me mostró que Bizancio era Roma y desplegó ante mí una Civilización, un Estado, apasionante y con una vitalidad y ganas de sobrevivir, mil años de existencia lo prueban, a prueba de desafíos. Bizancio fue el gran superviviente de la historia y esa cualidad suya, la de sobrevivir y adaptarse una y otra vez, me fascina. Además, en aquellos años, 1999-2000, Encarnación Motos y su esposo, el Catedrático Moschos Morfakidis, estaban dando vida al proyecto del Centro de Estudios Bizantinos, Neogriegos y chipriotas de Granada y fue muy ilusionante poder formar parte de ese proyecto.

Eres uno de los investigadores más destacados en la actualidad sobre la España bizantina. Tu trabajo está caracterizado por el propósito de dar nuevas respuestas a planteamientos antiguos. ¿Podrías extenderte sobre ello?

Bueno, yo ante todo me centré y me sigo centrando en las relaciones entre Bizancio y la Persia Sasánida durante los siglos VI y VII y en el impacto de las invasiones árabes sobre ambos imperios. Pero si por algo se caracteriza Bizancio es por lo universal y hace años, y en el marco de un proyecto internacional y multidisciplinar, recalé en el Egipto Bizantino y de él continué hacia África y su conquista por los árabes y claro está, Spania, la Spania bizantina estaba ya ahí. Yo era un “recién llegado de Oriente” y lo primero que advertí es que mucho de lo que yo había aprendido en Oriente en cuanto a organización militar, fronteras, análisis de fuentes, etc. podía ser aprovechado de modo que se pudiera estudiar la Spania bizantina con un nuevo enfoque y con nuevos materiales. Así, y junto a mi amiga la arqueóloga Ana Berenjeno Borrego, afronté la cuestión de la identificación de la misteriosa mesopotaminoi/ Mesopotamenoi y lo hicimos con nuevas fuentes y enfoques. Puse en valor una fuente armenia escrita hacia 679, cuya importancia para África ya había sido puesta de relieve por Zuckerman, pero cuyas noticias sobre Ceuta y Hispania seguían huérfanas de estudio por parte de la bizantinística en general y de la española en particular. También otra fuente griega bien conocida pero mal contextualizada fue también  de gran ayuda en esa empresa. Luego y a la par, el conocimiento que ya tenía de las fuentes islámicas, la aportación arqueológica de mi amiga Ana Berenjeno y su conocimiento de la navegación, hidrografía y geografía del Estrecho de Gibraltar nos llevó a concluir que Mesopotaminoi es Algeciras y que la presencia bizantina allí se mantuvo hasta los días de la conquista islámica de Hispania. Esto es, que la presencia bizantina en nuestra Península no acabó con la toma de Cartagena hacia 625, sino que se prolongó en un enclave, Algeciras y su área, hasta 710. Ahora, hace unos días, en Málaga, en el congreso de Bizantinística allí celebrado, hemos presentado un nuevo trabajo que pretende mostrar que allí, en Algeciras, existió un pequeño limes cuyos restos aún son visibles y que los Puertos Trinacrios citados en la crónica mozárabe del 754, para nosotros Septon-Ceuta, Tingis-Tánger y Mesopotaminoi-Algeciras, eran la base del thema Septensiano y una expresión potente de lo que hemos dado en llamar: Bizantinización del estrecho de Gibraltar en el siglo VII.

En otro trabajo, dedicado a Comentiolo-Comitiolo, traté de mostrar lo que un buen conocimiento del oriente, del ejército bizantino y de la frontera persa pueden hacer en el contexto de la Spania bizantina. La figura del célebre Comentiolo aparece así bajo otra luz y se pueden responder algunas preguntas que seguían huérfanas de respuesta.

Para mí sólo se progresará en el conocimiento de la Spania bizantina abriendo el debate sin complejos ni tabúes y entendiendo que la Spania bizantina tampoco fue diferente, sino una parte más del Imperio y que por lo tanto los modelos de defensa, administración y vida del resto del mundo bizantino tuvieron que estar presentes y actuar de manera muy semejante.

José Soto Chica y Francisco Aguado

José Soto Chica y Francisco Aguado en Estambul (2011)

 

¿Cuál es el panorama de los estudios bizantinos en España en la actualidad?

Creo que es muy alentador. Cuando yo comencé, hace ya dieciséis años, Bizancio se abría camino lentamente desde la tardoantigüedad. ahora tiene entidad propia: la de un imperio que dio el paso de la antigüedad a la Edad Media y determinó en buena medida esta última.  La aparición del Centro de estudios bizantinos, Neogriegos y chipriotas de granada y la existencia de grandes investigadores como Encarnación Motos, Margarita Vallejo, Francisco Aguado, Moschos Morfakidis, Jaime Vizcaíno, Darío Bernal, Juan Signes Codoñer, Ernest Marcos, Esther Sánchez, Maila García, Ana Berenjeno, Isabel Cabrera, Panagiota Papadopoulo, Matilde Casas, Carlos Martínez, Francisco López, Daniel Hernández, Rosalía Rodríguez, Hilario Gómez, Roberto Zapata, Gonzalo Espejo, Salud Vilches, etc. y me dejo muchos y muy importantes nombres en el tintero y pido disculpas por ello, dejan ante nosotros un panorama prometedor.

Lo más ilusionante para mí es que muchos de esos investigadores miran fuera de la Spania bizantina  y lo hacen codeándose con los bizantinistas europeos de primer nivel. Bizancio ya no es sólo Bizancio en España.

Un joven que acabe el grado de Historia y desee especializarse en Bizancio ¿tiene derecho a soñar o debe aceptar la cruda realidad y resignarse a la Historia de España?

No, no debe de resignarse. Cuando yo comencé mi carrera, y hace ya casi veinte años de ello, me preguntaba por qué podía haber hispanistas franceses, ingleses o alemanes, pero no había historiadores españoles que fueran referentes en la historia de Francia, Inglaterra o Alemania. La cosa estaba cambiando. Muchos ya no se centraban sólo y exclusivamente en la historia de España. Pues durante mucho tiempo, demasiado, se entendía que si te atraía Roma, debías de centrarte en la Historia de Roma en la Península y que si te atraía la Edad Media, sólo podías ocuparte de la edad Media española. Por eso, cuando me embarqué en mi tesis Bizantinos, sasánidas y musulmanes. El fin del mundo antiguo y el inicio de la Edad Media en Oriente (565-642) sonaba raro. Muy pocos españoles habían estudiado al Imperio bizantino de los siglos VI y VII, menos aún a ese mismo Imperio en su corazón oriental y prácticamente ninguno se había interesado por el Imperio sasánida o por mirar el surgimiento del Islam desde una óptica no árabe ni islámica, sino desde el punto de vista de los grandes imperios que sufrieron su conquista. Hoy, sin embargo, existen sociedades españolas como la Sociedad Española de Bizantinística o la Sociedad Española de Iranología, de las que formo parte y centros de investigación de gran prestigio, como nuestro Centro de estudios bizantinos de Granada, que ofrecen marcos de debate y referencia y cada vez más y en mayor número, los jóvenes investigadores españoles miran fuera de casa y se codean sin complejos con lo mejor de la bizantinística internacional. ya no hay que resignarse. Nunca hubo que resignarse. Ayer como hoy, sólo hay que contar con tres cosas: ilusión, pasión y ganas de trabajar.

Granada es un foco muy activo de actividad intelectual para la bizantinística española. ¿Cuál es el mérito del Centro de estudios bizantinos, neogriegos y chipriotas en ello?

El Centro de estudios bizantinos, Neogriegos y chipriotas de Granada tiene ya más de dieciséis años. Su mérito, para mí al menos que formo parte del proyecto desde sus primeros días, es que se ha sabido construir un espacio de investigación y trabajo en libertad y desde el intercambio y la colaboración y eso, en humanidades y desgraciadamente, no es muy común en España. En el Centro trabajamos y colaboramos filólogos, historiadores y arqueólogos y lo hacemos en un ambiente constructivo. Además, contamos con la mejor biblioteca sobre Bizancio y su entorno de cuantas existen en el ámbito hispano y una de las mejores de todo el mundo. Por otra parte, la continua actividad cultural, la posibilidad de intercambiar ideas y experiencias con profesores y estudiantes llegados desde Grecia, Chipre y otros lugares de Europa oriental, la labor de la editorial del Centro de estudios bizantinos, editando obras fundamentales de la historia y cultura bizantinas o estudios de primer nivel y el buen hacer de encarnación Motos y Moschos Morfakidis en la dirección, hacen del Centro un lugar ideal para investigar y repensar Bizancio y para divulgar los resultados.

Una cuestión que siempre fascina a los desconocedores, ¿qué adaptaciones en hardware y software utilizas para poder leer textos, usar la red y en general desarrollar tu trabajo?

Hoy día, gracias a Dios, una persona ciega cuenta con el gran auxilio de la informática y la técnica. Un programa llamado Jaws permite manejar un ordenador y navegar por la red al mismo nivel, o casi, que un usuario ciego. Con el concurso de un escáner portátil dotado con un buen OCR y de un Iphone y una buena dosis de ingenio y ganas de trabajar, creo que puedo llevar a cabo y con igual resultado, las mismas tareas que cualquier otro historiador y novelista.

Es evidente que la figura de Heraclio te interesa. Has abordado su reinado desde la ficción y la investigación académica. ¿Por qué él y no cualquier otro tema de la historia bizantina?

Heraclio me fascina. Es un personaje clave en la historia, no ya de Bizancio, sino del Mediterráneo y lo es en una doble vertiente: como héroe y como emperador y es a su primera faceta a la que debió más fama. En efecto, durante toda la edad Media y durante buena parte de la Moderna, Heraclio fue un héroe de la talla de un Arturo, un Roldán o un Cid. Pero al contrario que todos esos héroes medievales, Heraclio es un personaje plenamente histórico. Fue el último emperador romano digno de ese nombre. El último que reinó sobre un Imperio que gobernaba el Mediterráneo desde el Estrecho de Gibraltar al Mar Negro. Fue un hombre que superó una gran crisis. La mayor sufrida hasta el momento por el Imperio y que la superó pese a todas las dificultades. Un general a la altura de un Escipión, un Alejandro Magno o un César. Un político hábil y flexible. Un hombre de fe que marchaba al rescate de la Vera Cruz bajo el estandarte de la imagen no pintada por mano humana y a la par un hombre pasional capaz de saltarse todas las leyes para casarse con su sobrina, o de pasar de la bondad a la crueldad con desarmante soltura y seguridad. Fue un hombre que salvó al Imperio y que casi lo perdió. En suma, es un ser complejo y por eso me atrae. Atrajo también a sus contemporáneos y a los hombres de los siglos que siguieron. Heraclio es el único Emperador que impactó en la memoria colectiva, por así decirlo, del Islam, del Occidente, de la ortodoxia y de Persia y todo ello a la par. Su Imperio, su época, es una época de cambio y crisis, como la nuestra.

Cambiamos de tercio. La historia bizantina durante el reinado de Heraclio es el tema central de tus dos novelas aparecidas hasta la fecha. Sabemos que no abundan los nombres propios en ella, ¿por qué escogiste la figura del turmarca Jorge?

Necesitaba un personaje que, siendo histórico, dejara libertad para fabular. Jorge cumplía con todo eso. Sabemos que era un hombre, un mando de confianza de Heraclio. este le encargaba misiones difíciles y audaces. Debía de ser un hombre experto en las lides de la guerra y arrojado. En la campaña de 627-628 Lo vemos capturando los puentes sobre el río Zab o conduciendo la vanguardia bizantina hasta el río Narbas para buscar un paso que permitiera a Heraclio amenazar Ctesifonte y es muy probable que fuera él, el mismo Jorge que, ya como Magister militum per Armeniam, estaba al mando del ala derecha bizantina en la batalla del Yarmuk en 636. Esta fue la única división del ejército bizantino que mantuvo el orden, logró el triunfo en su sector y peleó hasta el final. Pero aparte de esto y de algún pequeño dato más, nada más se sabe de Jorge y eso, para un novelista, es importante pues permite crear y transformar al personaje en una suerte de hilo conductor que permita al lector ver a través de sus ojos el mundo de Heraclio, Cosroes II y Mahoma.

Después de Tiempo de Leones y Los caballeros del estandarte sagrado, ¿qué podemos esperar del protagonista? ¿Hasta dónde piensas extender el arco vital de la historia?

La tercera parte de la trilogía, la que cierra la historia de Heraclio y de Flavio Valerio Jorge y que se titulará, Dios mediante, El paraíso de las batallas, abarcará los años 624-630. Los más duros y difíciles de la guerra persa, pero también los del triunfo y apoteosis de Heraclio en Constantinopla y Jerusalén. Acabaré el libro con la entrada en Jerusalén portando la vera Cruz recuperada. Pero tras la trama central, habrá tres epílogos: sirio, jerosolimitano y constantinopolitano, que a modo de breves relámpagos narrativos nos permitirán asistir a la batalla de Yarmuk, a la entrada del califa Omar en Jerusalén y a la caída de la emperatriz Martina en Constantinopla.

¿Cuál es tu aproximación a la hora de escribir novela histórica? Te ciñes a lo documentado por las fuentes o te atreves a tomar pie de ello para explorar nuevas dimensiones de una época tan poco conocida?

Un novelista no es un historiador y si pretende serlo aburrirá al lector. Si uno quiere leer historia lee un buen libro de historia y si quiere leer una novela histórica, lee una buena novela histórica. Yo soy de la opinión de que el novelista que decide narrar una época o adentrarse en un personaje histórico, debe de ser muy fiel a la realidad. Uno debe de documentarse bien y no forzar situaciones ni mentalidades. Es harto común, por ejemplo, que en una novela un romano sea antiesclavista o un guerrero musulmán de la frontera con la cristiandad sea un ejemplo de tolerancia religiosa y buenas maneras, o que un caballero medieval se vea transmutado en un hombre escéptico en lo religioso. Es absurdo. Más que el lenguaje, a mí me atrae reproducir mentalidades y aptitudes. No me gusta reproducir el lenguaje de una época. Al lector se le hace cuesta arriba y además es falso. Sólo podemos remedar la forma de hablar de un bizantino del siglo VII o de un romano del I. Prefiero que el lenguaje sea ágil, pero enmarcado en una buena reconstrucción de los hechos, de los paisajes, de las actitudes y formas de pensar, de vestir, de comer… y por encima de todo hay que emocionar. ¿Por qué seguimos leyendo a Homero, Cervantes, Walter Scott, Robert Graves o Rosemary Sutcliff? Porque emocionan. Uno debe de saber transmitir emociones. Ira, miedo, pasión, amistad, fe…… sin eso, no se hace buena literatura y mucho menos, novela histórica. Si el lector opta por leer novela histórica y no un buen manual de historia, es porque además de datos quiere emociones. Quiere meterse dentro de una época y unos personajes. No quiere conocer sin más una historia, sino formar parte de ella y eso sólo se logra emocionando.

Como lector ¿cuáles son tus preferencias? ¿Y en materia de novela histórica?

Mis grandes ídolos son Bernard Cornwell, Rosemary Sutcliff, Wallace Breem, Pauline Gedge, Gisbert Haefs, Maurice Druon, Robert Graves, Christian Cameron, Laszlo Passuth  y Steven Pressfield.

Mis novelas favoritas son Aquila, el último romano, El águila en la nieve, la trilogía de Arturo de Bernard Cornwell, Águilas y Cuervos, Aníbal, la novela de Cartago, La dama del Nilo, Las puertas de fuego, Yo Claudio, El ángel sombrío, Nacidos en la púrpura, El asirio, Tirano y Alejandro el Grande o la novela de un Dios.

Háblanos de tus objetivos en el plano académico para el futuro.

En primer lugar dar cima a los proyectos en los que sigo embarcado: la primera biografía en español del emperador Heraclio y una nueva visión del África bizantina ante la conquista islámica. Continuar con mis trabajos sobre la Spania bizantina en colaboración con Ana Berenjeno y Jaime Vizcaíno y proseguir con mis colaboraciones con Maila García con la cual acabo de llevar a cabo tres trabajos que creo que tendrán recorrido: una publicación sobre la Kâhina que aporta un nuevo y sorprendente testimonio, otra publicación sobre la conquista árabe de Cartago que trae muchas sorpresas y nuevos testimonios y un tercer trabajo en el que señalamos la pervivencia de la que sería la última legión activa. Una unidad que seguía peleando, manteniendo su nombre y emblemas, en 637, cerrando con ello y de forma épica una historia de 690 años. De Pompeyo el Grande a Heraclio, nada menos. Y por supuesto, continuar en el Centro de estudios bizantinos y en la UGR.

Y para concluir en la medida en que pueda ser desvelado, cuéntanos sobre tus planes literarios a corto, medio y largo plazo.

Actualmente me hallo trabajando en dos novelas. La continuación de Tiempo de leones titulada El paraíso de las batallas y una nueva novela en la que mezclo el género negro y el histórico con toques de terror: Donde el mundo tiembla. Una novela con un misterio y que se desarrolla en cuatro épocas: la de Heraclio, la de los días de la toma de Constantinopla por los cruzados y los de la Navas de Tolosa, la Segunda guerra mundial y la actualidad. Una trama de misterio y terror en cuatro épocas y que tiene como motor de arranque un hecho plenamente histórico: la extraña ceremonia que Heraclio llevó a cabo en la cumbre del verdadero Ararat en la primavera de 628 y de la que tenemos alguna noticia por Agapios de Membij, Jorge de Pisidia y algunas fuentes islámicas. Ambas novelas están muy avanzadas y espero que en unos meses estén terminadas y buscando llegar a las librerías.

Esta ha sido la entrevista a José Soto Chica. Agradecemos a Pepe  su amabilidad y el haber compartido con nosotros tantas informaciones de interés. Seguiremos con mucha atención su obra novelística y de investigación. En el apartado inferior tenéis la dirección de su página web para poder saber más sobre el autor y su obra.

Un saludo cordial y hasta la próxima

Roberto

La obra de José Soto Chica…
  • Tiempo de leones, 2010
  • Bizancio y los sasánidas. De la lucha por el Oriente a las conquistas árabes (565-642), Granada, 2012
  • Los caballeros del estandarte sagrado, 2013
  • Bizancio y la Persia sasánida: dos imperios frente a frente. Una comparación militar y económica, 565-642, Granada, 2015

Enlaces de interés

Tiempo de leones (blog de Pepe Soto)
Entrevista a Salvador Felip
Dieciséis novelas sobre Bizancio
La España bizantina

 
Suscribirse al blog
Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

  • Damián dice:

    Hola Roberto,

    Te felicito por la entrevista a Soto Chica, resulta muy ilustrativo todos los detalles e información que aporta a la hora de encarar los trabajos de investigación sobre Bizancio, en general, y Heraclio en particular. Ademas de transmitir un mensaje de perseverancia y optimismo ante todo.

    Saludos!!

    • Roberto dice:

      Me alegro de que te haya gustado, Damián, creo que el resultado ha valido la pena…

      Mucha suerte en esos estudios sobre Bizancio. Tennos informados sobre tus avances:-)

      Un saludo cordial

  • Uso de cookies

    Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.ACEPTAR

    Aviso de cookies
    >
    A %d blogueros les gusta esto: