Foto de Blas Malo Poyatos

Blas Malo (Alcázar de San Juan, 1977) es otro de los autores entrevistados en esta sección en Desde las Blaquernas. Aunque manchego de nacimiento es andaluz de crianza e ingeniero de profesión. Su primera novela, El esclavo de la Al-hamrá (2010), ambientada en la Granada nazarí, fue seguida en 2012 por El Mármara en llamas, que relata los apasionantes acontecimientos alrededor del gran sitio de Constantinopla de 717-718. Con posterioridad a estas obras ha publicado El señor de Castilla, que recrea la complicada escena política castellana del siglo XIV. Su última novela hasta el momento, Lope. La furia del fénix, es de este mismo 2016 y reconstruye la apasionante vida del escritor Lope de Vega. Para hablar de estas obras y de su aproximación al oficio de escribir nos acercamos a Blas. Espero que el resultado sea de tu agrado…

Entrevista a Blas Malo

Foto Blas Malo

 

El esclavo de Al-hamrá de Blas Malo

El Mármara en llamas de Blas Malo

Defina usted a Blas Malo Poyatos…

Soy  ingeniero y escribo novela histórica. La ingeniería es mi trabajo alimenticio, aunque ya no puedo vivir sin la literatura. Me apasiona la historia, he dado conferencias divulgativas sobre diferentes periodos y he participado como recreacionista en diferentes eventos con el grupo BattleHonours. También he realizado rutas literarias por Granada sobre mis libros. Hasta ahora he publicado cuatro novelas históricas, todas con Ediciones B (El esclavo de la Al-hamrá, El Mármara en llamas, El señor de Castilla, y la última, Lope. La furia del fénix). Actualmente soy director de las Jornadas de Novela Histórica de Granada y presidente de la asociación cultural del mismo nombre que las organiza.

Cuando puede escribir, ¿cómo es un día en la vida de Blas Malo?

Escribo todos los días. Entre semana trabajo desplazado de casa. El día a día está dedicado al exigente mundo de la ingeniería. Actualmente me dedico al estudio de obra internacional para mi empresa. La noche en el hotel trae demasiada soledad, que conjuro con dedicación a leer y a escribir. La madrugada y el silencio inspiran. Los fines de semana están dedicados a la familia. Soy padre de un niño de un año; y solo cuando al fin duerme, puedo sacar un rato corto, dedicado a leer para documentarme, antes de que el cansancio me venza. Pero no desfallezco, pasos cortos, sumados, pueden sumar un gran viaje.

Tienes un blog A Hemingway le negaron 27 en el que hablas de las dificultades para llevar adelante tu vocación de escritor. ¿Cómo consigue un ingeniero de Caminos y padre reciente enfocar su carrera literaria en este punto de su vida?

La ingeniería paga facturas y la necesito. Pero la escritura me da total libertad. Aún no me atrevo a convertirla en mi principal actividad, espero que en algún momento sea posible. El truco es estar centrado, y aprovechar cada momento de forma inteligente. Escribir no es solo ponerse al teclado o al papel; también hay que pensar, y mucho. Dar forma a la trama, decidir acciones de los personajes, encontrar dudas a resolver con nueva documentación. Cuando el rato que dispongo es suficiente, escribo. Cuando no, pienso o me informo. Hay que tener la historia en la cabeza, en todo momento, eso significa que estamos inmersos en ella. Y así, surge la inspiración.

Sabemos que publicar es complicado en España. Cuéntanos el balance de tu trayectoria editorial hasta el momento presente.

De 2010 a 2016 he publicado cuatro libros, todas novelas históricas, y todas de momento con Ediciones B; y he escrito alguna más, que está en evaluación editorial. Incluso una de ellas, El esclavo de la al-Hamrá, está traducida a idioma extranjero (al serbio, con editorial Alnari). Para enfrentarme a mi primera publicación aposté por tener primero un agente literario. Me pareció una prueba necesaria: si lo conseguía, podría creerme de verdad que escribía con cierta calidad. Escribe muchísima gente; los editores cada vez leen menos, no tienen tiempo. Los agentes son el primer filtro en el que confían. Luego hay otros. Pero no hay que desesperarse, todos los grandes escritores escribieron y publicaron en algún momento su primer libro. Y con ese pensamiento, sigo.

Hace años que publicas novelas. ¿Cómo ves la situación del mundo editorial en España para un escritor de tu perfil?

De primera mano, el mundo editorial está en crisis en España. Se suceden en todas las editoriales los despidos, los fichajes de nuevos editores, las fusiones… Hace unos días salieron estadísticas de lectura en España: la novela histórica es el género preferido por los lectores. Sin embargo, me han informado desde la Feria del Libro de Frankfurt que el género histórico es el menos leído en Europa. Con esas contradicciones, a veces uno no sabe qué camino seguir. De momento, no me sucederá como Nicholas Guild; aún pienso reincidir. Creo que sigo mejorando. Ese es el camino. Los buenos libros, tarde o temprano, encuentran su lugar y a un editor.

¿Qué define a Blas Malo como escritor? ¿Dónde está tu fortaleza?

Intento seguir el criterio de escritura por inmersión. Hay que sumergir al lector en la trama, la época. Para ello hago un llamamiento a los sentidos, buscando una completa ambientación. Intento cuidar detalles del día a día, que son los que convencen al lector de que la obra funciona. Me he dado cuenta que tengo especial habilidad para narrar escenas marítimas, así que no falta el mar en mis obras. No hay que escribir desde la butaca del narrador omnisciente; hay que ser esos personajes. En eso encuentro magia literaria.

A veces es frustrante cuando la inspiración no aparece, pero hay que seguir. En esos momentos, lo mejor es parar y leer. Aprender cómo otros autores plantean y resuelven los conflictos de sus personajes. El aprendizaje es continuo, hay que ser humilde: hay grandes escritores allá fuera. Yo aún estoy comenzando.

Aunque manchego de nacimiento tu vida se ha desarrollado en Andalucía. La elección de la Granada nazarí para tu primera novela parece una decisión natural pero en la segunda te volviste hacia la Historia bizantina, algo que en Desde las Blaquernas nos interesa. ¿Por qué Bizancio y por qué escogiste ese momento histórico en concreto para El Mármara en llamas?

Después de mi primer libro no tenía claro qué escribir. Busco inspiración leyendo, y leí sobre Bizancio. Encontré a León el Isaurio, quise más. Y me hice con la trilogía de John Julius Norwich, que me transformó. Este hombre escribe muy bien. No solo es riguroso, también es muy ameno y muy humano. Desde entonces, Bizancio está conmigo. Me pareció un momento de crisis muy interesante, no había nada novelado sobre él y me puse a trabajar en ello. Como escritor aconsejo buscar tramas centradas en una crisis, que es donde surgen conflictos y emociones. Los dromones surcando el Mármara, Constantinopla, los ejércitos árabes contra la civilización europea, el fuego griego y el misterioso origen de Calínico… Bizancio me subyuga y tengo ideas para varios libros, que tendrán su momento, en contra de la opinión editorial de que Bizancio no interesa a nadie. ¿Por qué se escribe de Roma hasta en la sopa y nada de Bizancio, imperio al que tanto debe Europa? Es un misterio para mí. Quizás las respuestas sean tres: desconocimiento, ignorancia y la forma de enseñar Historia en nuestro país.

Granada, Constantinopla, Sevilla, Lope…, ¿qué historias seducen a Blas Malo hasta el punto de arrastrarle a una nueva novela?, ¿qué te dispara para empezar a escribir otra vez?

Busco la presencia de un conflicto, de una crisis de época, de civilización, de culturas; o bien un personaje fuerte, de carácter y cuyas decisiones causan un impacto importante en su entorno. Pero sobre todo busco momentos que me permitan descubrir la Historia, que me permitan conocer más nuestro pasado. Una de las fases más emocionantes para mí es la indagación y documentación. Te permite literalmente un viaje en el tiempo, y si es fascinante, ya tenemos ahí la semilla de una historia que contar.

Pero hay tantos escritores excelentes y se ha escrito tanto que cada vez es más difícil ser distinto u original, eso también debe tenerse en cuenta. También, en último lugar, hay que escuchar lo que el editor y el agente sugieren, son gente dentro de la industria editorial cuya palabra valoro. Pero siempre, lo más importante, es disfrutar con la historia y el momento elegido a novelar.

Tuve ocasión de verte durante una presentación de El Mármara en llamas. Entonces hablabas de J. Norwich como uno de tus referencias para preparar la novela. ¿Cómo afrontas la fase de documentación y preparación? ¿Te rodeas de guiones previos, esquemas conceptuales o te inclinas más por la escritura impulsiva?

Adoro a Norwich. No diría impulsiva, pero al empezar sí tengo que tener claro tres cosas. Que la idea me guste. Que sepa cómo empezar y que sepa cómo va a terminar. A partir de ahí, me documento y hago un primer guión de hechos acontecidos, Historia, que pueden aportar y aparecer en mi manuscrito. Y en una segunda fase, empiezo a intercalar mi Ficción. Cuando tengo ese primer borrador, empiezo a escribir de verdad. Pero el proceso de documentación no termina, continúa mientras escribo, y el guión no es fijo, sino abierto a cambios. Hay capítulos donde con las ideas claras me dejo llevar, otros, más ceñidos a la Historia, sí que les dedico más preparación previa antes de escribirlos. Para hacerte una idea. Mi nuevo proyecto comenzó con un guión general de una hoja. Tres meses después, todavía estoy trabajando en ello, pero ya están las bases de la Historia y de la Ficción y el guión ya ocupa setenta páginas. Y todavía no he comenzado a escribir en serio el texto, pero no tardaré mucho. Estoy puliendo detalles, incoherencias e inconsistencias. Ser escritor se parece mucho a ser un relojero de precisión.

A la hora de sentarte ante la página en blanco, ¿cuál es tu rutina de trabajo?, háblanos de cómo afrontas el proceso de creación y escritura de tus novelas.

La rutina es sencilla. Hay que terminar la jornada anterior ya sabiendo qué escribir la siguiente y dejando tareas pendientes, así la mente sigue pensando en los deberes. Al ponerse, nada de distracciones, hay que centrarse. Releo los dos o tres capítulos previos, sigo mi guión… o no, o lo cambio, hago sufrir a mis personajes, y busco ser objetivo y feroz crítico. Cada vez soy más duro. A veces es frustrante cuando la inspiración no aparece, pero hay que seguir. En esos momentos, lo mejor es parar y leer. Aprender cómo otros autores plantean y resuelven los conflictos de sus personajes. El aprendizaje es continuo, hay que ser humilde: hay grandes escritores allá fuera. Yo aún estoy comenzando. Dentro de veinte novelas más, a ver cómo me siento.

Tu última novela es de este año. Lope. La furia del fénix. ¿Qué tal el salto a la Edad Moderna?

Fascinante, porque en mi documentación, la vida de Lope de Vega me ha mostrado aspectos de la mía propia sobre los que pensar y meditar, por ser coincidentes. Querer ser escritor, esforzarse a pesar de los contratiempos, compaginar literatura y familia, escribir por las noches por ser el único momento disponible con tranquilidad… No hemos cambiado demasiado en cuatrocientos años. He aprendido mucho de mano del propio Lope: él mismo cuenta en sus cartas cómo escribía y por qué lo hacía así. He mejorado como persona y como escritor.

El señor de Castilla de Blas Malo

Lope de Blas Malo

La vida de Lope de Vega tiene muchos atractivos para una recreación literaria. ¿Qué motivos en concreto te han llevado hasta él?

En este año 2016 que se celebra el centenario de la muerte de Cervantes, y en el que Cervantes y Quijote parecen abarcarlo todo, he querido dar luz sobre otros grandes escritores del Siglo de Oro. Con mi novela ilumino la figura de Lope de Vega, es el personaje central y transcurre en el s.XVII, y es el contrapunto a Cervantes, con el que se llevaba fatal. Y sin embargo, no había ninguna novela sobre él, siendo tan importante como el autor del Quijote. Su vida es increíble y llena de contradicciones. Mereció mi atención. Además están los puntos de coincidencia personal. He sufrido con él. Ahora, espero que también emocione a los lectores.

¿Qué te gusta como lector? Y específicamente en materia de novela histórica descúbrenos tus obras y autores favoritos.

Como lector, lo que no me gusta es que me engañen, que en el libro el autor se saque recursos de la manga para salvar la trama. Huyo de las sinopsis grandilocuentes y en general huyo también de los libros tochos de 800 o más páginas. Huyo de libros tipo juegos de tronos, donde el autor no hace más que añadir personajes y abrir el abanico de sus conflictos, donde uno se pierde. He descubierto grandes libros de 300 páginas. Esos son los que más me inspiran. Una historia debe tener lo que necesita, ni más ni menos. Prefiero que un autor me emocione con 300 páginas, a que me emocione con 800 páginas. ¿Por qué? Porque la vida es finita, ¡y hay tanto que leer! Un libro tocho consume demasiadas horas de lectura. A mí me queda aún mucho por leer.

Sobre grandes autores y obras, ¡hay tantas! Si me centro en novela histórica, en mis estantes encontrarás a Ken Follett, Robert Graves, Mika Waltari, Santiago Posteguillo, Sebastián Roa, José Soto Chica; a Isaac Asimov, John Julius Norwich, Steven Runciman, John Haldon… a Giacomo Casanova, Gore Vidal, Noah Gordon, Nicholas Guild, Ibn al-Jatib, Ibn Jaldún, Menéndez Pidal, Lindsey Davis, Teo Palacios, Carolina Molina, Mario Villén, Álvaro Arbina, Jaime García-Torres Entrala. Y por encima de todos ellos, dos: J.R.R. Tolkien y Homero. Como ves, de todo un poco, ensayo, narrativa, documentación e histórica. Pero todo está relacionado con la Historia.

¿En qué momento de tu carrera te encuentras?

Sigo en transición. Me temo que aún son pocos lectores los que me conocen, así que me sigo esforzando por mejorar mi escritura. Esto de escribir no es una carrera, es una maratón, un camino sacrificado donde hay que dedicar muchas horas a costa de otras cosas, otras aficiones y mucho sacrificio personal, casi siempre en soledad. Los ánimos que me transmiten mi mujer, mi agente y mi editora, y mis lectores por supuesto, sirven para suspirar y seguir. Otros compañeros de oficio lo dejaron tras tres o cuatro novelas. Yo seguiré, mientras pueda y haya ilusión.

¿Qué nos puede desvelar Blas Malo de sus proyectos futuros?

El futuro difícil de decir es. De momento estoy descubriendo nuevas épocas. La Edad Media y Bizancio son mis épocas favoritas, pero al saltar con Lope a la Edad Moderna he descubierto nuevos hilos, nuevos personajes… Tengo ideas anotadas, tramas empezadas que, por diversos motivos, quedaron truncadas. Lo que sí puedo decir es que en cada fase de escritura, con cada libro, sigo haciéndolo lo mejor puedo, ya serán los lectores quienes digan si eso es suficiente o no, pero hay que ser honesto y tener la conciencia tranquila por un trabajo esforzado realizado con la máxima ilusión. Eso es lo que realmente importa.

Así acaba la entrevista a Blas Malo. Queremos agradecerle su amable disposición para responder a nuestras preguntas. Desde aquí le deseamos a Blas todos los éxitos en su carrera y esperamos que tenga el premio que merece por su esfuerzo y amor a las letras.

Un saludo cordial y hasta la próxima

Roberto

La obra de Blas Malo…
  • El esclavo de la Al-hamrá, 2010
  • El Mármara en llamas, 2012
  • El señor de Castilla, 2013
  • Lope. La furia del fénix, 2016

Enlaces de interés

Web del autor
Entrevista a José Soto Chica
Entrevista a Salvador Felip
Dieciséis novelas sobre Bizancio
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Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

  • Antonio López Gota dice:

    Como siempre, otra gran entrevista. Gracias a ellas nos permites conocer mejor a los autores, a parte de la contraportada de sus libros, y del proceso de generación de su obra. Blas utiliza un sistema más estructurado, más “matemático” al preparar sus guiones. Siendo ingeniero, de raza le viene al galgo. Otros, hemos podido comprobar, simplemente se sientan a escribir y se dejan llevar por su imaginación. Ambos sistemas son válidos si el resultado es interesante.
    Gracias a estas entrevistas nos das a conocer obras y autores que quizá no conozcamos al estar copadas las listas de “pre-ventas” por bestsellers anglosajones. Caballero don dinero…
    Prometo leer a Blas. Disponible en Amazon a un precio realmente atractivo en su versión digital, me permitirá comprarlo con otros autores de temática Bizantina.

    Saludos

    • Roberto dice:

      Hola Antonio,
      Me siento contento por poder ofrecer en Desde las Blaquernas un contacto con autores de primera fila por su calidad aunque no estén en los primeros puestos de las listas. Creo que su testimonio es más que interesante sobre el oficio de escribir. Pronto espero ofrecer nuevas entradas en esta categoría.
      Excelente elección la de Blas. En la próxima entrada del blog un buen puñado de novelas históricas sobre Bizancio que complete la que publicamos hace ya bastantes meses. Esta vez todas en castellano. Y la de Blas forma parte de la lista. No dejes de compartir tus opiniones sobre ella en público o en privado.

      Un abrazo

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