Portada El oficio de escribir

El oficio de escribir, ese es el tema de hoy… Después de mucho tiempo sin publicar en la sección de Personal aparece esta entrada en Desde las Blaquernas. Es una mini-celebración personal por la finalización de una parte importante de la segunda novela de la Trilogía de Jorge Maniaces. Si la lees podrás conocer algunos detalles sobre esta novela, sobre el proceso de escritura y algunas curiosidades más. Espero que te guste…

 

El oficio de escribir

Ayer por la tarde, por fin, acabé la última página del tercer libro (lo que en el resto del mundo se llamaría parte) de la segunda novela de la Trilogía de Jorge Maniaces. El séptimo libro en realidad, con el evocador nombre de Antioquía. Ahora sólo queda una más. Hasta el momento todos los libros de la serie tienen nombre de lugares, aunque está por ver si lo mantengo en la tercera y última…

Trescientas setenta y dos páginas en esta primera versión, podría ser una novela en sí misma… Lo que son las cosas del escribir. Cuando allá por los primeros días de julio apuraba el tiempo antes del parón estival (sí, es cierto que se dice que el escritor debe escribir todos los días, pero a veces es necesario parar ante el peligro de un colapso creativo) creía, en mi ignorancia, que dos o tres días más llegarían para conducir al protagonista al punto final determinado para el libro. Craso error: dejé a Jorge enfangado en una batalla contra los beduinos de la tribu de los Banu Kilab al oeste de Alepo. Esa situación, evidentemente, no se zanja en cinco páginas. Así pues, cuando retomé la historia a finales de septiembre conducir la trama hasta su deseado final ha llevado un mes menos un día y ochenta y dos páginas. Todo sea porque el resultado no desmerezca…

 

El oficio de escribir y ya van VII…

 

Tal y como he planteado esta Trilogía, con su gran volumen de páginas, las partes que la componen pueden ser tomadas como historias independientes. Resumiendo un poco, por si quieres saber de qué trata esta segunda novela (parto de la base que conoces el argumento de Los años de hierro, la primera novela, que puedes encontrar en este enlace) te puedo decir que en ella encontrarás cuatro libros/partes:

  • Libro V Iberia
  • Libro VI Rhegion
  • Libro VII Antioquía
  • Libro VIII Teluj

En el libro V de la historia, Iberia, nuestro protagonista, tras regresar de Italia, intenta reconstruir su vida y su patrimonio. Una visita al Carsiano le hará conocer a Modesta, la hija de su querido amigo Petronas. La relación entre ambos tomará rumbos inesperados. En un plano más general, Jorge participa en la gran expedición contra Iberia planeada por el emperador Basilio. En el transcurso de la misma se producirá la rebelión de los dos Nicéforos, un momento de crisis que exige medidas de emergencia. Jorge se encontrará formando parte de la misión que se dirige a Cesarea de Capadocia para acabar con la insurrección. ¿Lo conseguirá?… Dejémoslo en interrogante por el momento:-)

En el segundo libro de la novela, el VI con el nombre provisional de Rhegion, la acción se traslada nuevamente a Occidente. Pese a su avanzada edad el emperador Basilio no deja de soñar con nuevas conquistas. Ahora pone sus ojos en Sicilia y prepara a sus ejércitos para arrebatársela a los musulmanes. Como preparación para la llegada del ejército imperial, una tropa de reconocimiento al mando del eunuco Orestes se dirige a Rhegion (actual Reggio Calabria) para reforzar las defensas. ¿Y quién es el ayudante militar de Orestes? Efectivamente, nuestro Jorge Maniaces.

¿Y cómo ha llegado a esa alta posición? Para eso, amigos, hace falta leer el libro V. Dejémoslo por ahora en que el contacto entre ambos durante peligrosas misiones ha creado entre ellos un cierto vínculo de familiaridad que, incidentalmente, ayuda a la promoción de nuestro estimado Jorge. Y en el ámbito de lo personal también hay cambios. El héroe considera que va siendo tiempo de tomar esposa. Un matrimonio por amor era impensable en la sociedad bizantina, ya que siempre se anteponía la conveniencia para las dos familias y las alianzas sociales y económicas que se derivasen de su unión. Las (duras) negociaciones que tienen lugar en este tiempo coinciden con la reaparición inesperada en la vida de Jorge de personajes no vistos desde la primera novela. La conspiración de Teodosio Monómaco, el padre del futuro emperador Constantino, terminará por hacer todo más complejo.

¿El desenlace? Digamos que de un modo u otro el protagonista logra embarcarse hacia Calabria. Seguiremos los preparativos de la invasión y la entrada de la vanguardia del ejército imperial en la isla por primera vez desde la infausta expedición de Manuel Focas en 964.

En el séptimo libro, Antioquía, la acción se traslada a Siria. La ciudad de Antioquía, la perla del Orontes, Teópolis como era llamada por los romanos de Oriente, es la cabeza del ducado del mismo nombre. El puesto militar de mayor importancia en el Imperio en el siglo XI (puedes leer más sobre ello en la entrada sobre la segunda dominación bizantina en Antioquía). Llegado como refuerzo a la guarnición, Jorge conocerá al nuevo duque, el peculiar eunuco Miguel Espondilés, cuyo carácter inconstante fue merecedor de ser recordado en las crónicas.

Parece que el destino de Jorge está ligado a los eunucos: si antes Orestes fue su protector, ahora Espondilés lo distingue con su aprecio. Desgraciadamente para los romanos el nuevo duque carece de las habilidades guerreras necesarias para enfrentarse al nuevo hombre fuerte en Siria, el kilabita Salih ibn Mirdas (cuya biografía puedes leer en Desde las Blaquernas). Los romanos son batidos varias veces y el descontento prende entre la oficialidad. No ayuda a mejorar la situación la conducta desleal de algunos de los señores árabes en la frontera. Es el caso de Nasr ben Musharraf al-Rawadifi (Musáraf para los bizantinos), un personaje muy interesante, señor de un pequeño territorio en las montañas lindantes con Palestina con veleidades independentistas.

Las tensiones religiosas en Antioquía entre jacobitas y ortodoxos, la mala disposición de los oficiales de la guarnición opuestos al mediocre desempeño de Espondilés y la amenaza de los beduinos que hostigan el ducado provocarán una crisis a finales de septiembre de 1027 en la que Jorge Maniaces se verá profundamente comprometido. Hasta aquí puedo leer…

Del octavo libro Teluj poco te puedo decir, aunque sólo sea porque a día de hoy no ha sido escrito todavía. Baste por ahora apuntar que es muy especial llegar aquí porque es precisamente en este lugar donde las crónicas históricas de la época documentan por primera vez la actividad de Jorge Maniaces. Será algo después, en el otoño de 1030 (como puedes leer en la entrada de la web sobre la biografía de Jorge Maniaces), pero nos tomaremos la libertad de concederle a Jorge en su nuevo destino los tres años que permanecían por término medio los estrategos en los distritos a su mando. Espero que sea un libro con mucha acción, un Salvaje Este en un rincón de la estepa siria y que lo disfrutes cuando llegue el momento.

Esto es lo que hay hasta el día de hoy. Reconozco que queda mucho hasta que la novela esté completada.  En mi caso el mayor esfuerzo se lo lleva la primera versión, incomparablemente más que las otras. Escribir a veces es como abrirse paso por un lugar de vegetación espesa, tanto que no te deja ver más allá de tus manos. Te haces sitio empujando a los lados sin saber qué te encontrarás dos metros más allá. En ocasiones hay claros en el camino. Puntos reconocibles en la distancia que te guían con más seguridad. Pero tarde o temprano la jungla vuelve a devorarte por completo…

Cuando uno ha acabado el primer borrador parece que se ha quitado el peso del mundo de los hombros. Y no es que se haya acabado el trabajo. Al contrario. En esta Trilogía sigo un sistema un tanto anárquico en el que la historia fluye sin dividirse claramente en capítulos. Esa es una tarea para el segundo borrador, que le da al texto la forma casi definitiva. Los siguientes (en la primera novela hubo hasta cinco) se perfilan detalles, se revisan diálogos (siempre), se retocan personajes (a veces). Es como una escultura a la que se le da el pulido final para que brille. Las tareas más complejas son siempre al principio y a medida que el texto se va consolidando las revisiones se vuelven más rápidas. En el caso de Los años de hierro este proceso me llevó un año entero hasta dar la novela por abandonada (siguiendo la expresión de Borges). Veremos lo que ocurre con esta.

Libros de El oficio de escribir

Algunas lecturas pendientes para las notas del libro VIII

 

Puede que al aparente desorden contribuya mi resistencia a utilizar otra herramienta que el procesador Word. Sí, ya sé que los escritores-escritores utilizan Scrivener o herramientas similares. Yo lo tengo, pero no lo uso. Comencé a probarlo mientras escribía la tercera parte de Los años de hierro pero no me acostumbré a la interfaz. Uno, cuando escribe, necesita sus rutinas y dedicar el menor tiempo posible a todos los detalles que le distraigan de la historia. Muy probablemente tampoco lo utilice en la tercera novela, pero prometo que le daré una oportunidad en la siguiente, una historia independiente para la que ya tengo unas cuantas ideas y un montón de protagonistas. Ah, y el título también.

Ahora durante unos días es tiempo de repasar notas, anotar ideas y preparar material antes de ponerse otra vez a la tarea. Recuerdo haber leído hace poco al famoso novelista británico Harry Sidebottom diciendo que, después de diez años publicando, todavía al comenzar a escribir una nueva historia sentía los nervios en el estómago. Parecería algo natural al tratarse de la primera y no después de una experiencia aquilatada. Sin embargo ocurre que esa sensación es compartida por muchos. Por mí, por ejemplo.

Debo confesarlo: cuando toca empezar un nuevo libro o simplemente has dejado pasar unos días sin escribir me encuentro nervioso y tenso. Lleno de dudas. Como si estuviésemos cuestionándonos cada día nuestra capacidad para crear algo que tenga valor. Para ese mal el único remedio es ponerse a escribir lo antes posible. Cuando llevas algunas líneas se empieza a quedar atrás esa mala onda y vuelves a sumergirte en la historia. Al final de la jornada el resultado habrá sido más o menos satisfactorio, pero el fantasma quedó por fin atrás.

Cada día el desafío se repite. Los que escriben suelen ser seres apegados a unas rutinas de trabajo. Se marcan unos objetivos de producción y mucho gravita en torno a eso. Los días que se cumple se siente uno satisfecho, con la conciencia del deber cumplido, sólo para empezar de nuevo al día siguiente como otro Tántalo. Y cuando no es así y cualquier circunstancia de la vida diaria o nuestra propia incapacidad para hacerlo mejor nos bloquea, hace falta respirar y mentalizarse que esto es un largo plazo y que llegará otro día mejor. También, todo hay que decirlo, hay días en que te sientes orgulloso de lo que has escrito. Te sientes bien. Eso ayuda a compensar aquellos otros en los que acabar sólo se consigue a base de puro esfuerzo.

¿Y tú? ¿Escribes también? O quizá has pensado en hacerlo algún día. A mí me llevó veinte años decidirme. Nadie dijo que fuese fácil. Si has comenzado a escribir esa historia que te rondaba en la cabeza o si esperas empezar pronto y garrapateas notas por todos lados entonces ya has dado el paso más difícil. Si es así no dudes en intervenir en los comentarios para compartir tu experiencia.

Espero que esta entrada haya sido de tu interés. Gracias por leerme y por estar aquí.

Un saludo cordial

Roberto

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Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

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