16 novelas sobre Bizancio portada

 

Aunque la tradición novelística occidental no ha prestado una atención excesiva a la Historia bizantina no faltan los autores que dedicaron su atención a novelar hechos y figuras históricas del Imperio de Oriente. En esta entrada en Desde las Blaquernas vamos a examinar una selección de dieciséis novelas en lengua castellana e inglesa que tienen a Bizancio como protagonista. Es posible que algunas las conozcas, pero seguro que otras serán una sorpresa para ti. Que disfrutes de esta lectura…

 

Novelas históricas sobre Bizancio

 

Dieciséis novelas históricas sobre Bizancio

 

Novelas sobre Bizancio: El ángel sombrío

1.- El ángel sombrío

Mika Waltari (1975)

 

Juan Ángelos, un hombre rodeado por un aura de misterio, se encuentra ante Hagia Sofia el 12 de diciembre de 1452, en el día en que se proclama la Unión de las Iglesias ortodoxa y romana ante la oposición manifiesta del pueblo constantinopolitano. Es la desesperación del emperador Constantino XI ante la falta de recursos para enfrentarse al sultán Mehmet lo que le ha llevado a esa medida extrema.

Entre la multitud Juan encuentra a una mujer griega de elevada alcurnia, una dama de belleza cautivadora a la que ayuda a escapar cuando la agitación del pueblo amenaza con provocar un motín. La fascinación que la muchacha despierta en él y su deseo ardiente de volver a verla es el arranque de esta historia.

Así comienza el diario de Juan Ángelos y El ángel sombrío, la novela de Mika Waltari que relata día a día los últimos meses del que fuera un Imperio. En 1452  poco queda más allá de los muros de la capital, y aún ese poco le va a ser arrebatado por el inmenso ejército turco que se prepara para marchar contra la Ciudad.

En este ambiente apocalíptico se desarrolla la hermosa historia de amor entre Juan Ángelos y Ana, la hija del megaduque Lucas Notaras. Es un relato delicado, conducido por las anotaciones de Ángelos en su diario en el que vierte sus impresiones sobre las tareas para la defensa de las murallas, sobre la vida en la ciudad pero sobre todo por su fascinación por la misteriosa desconocida que le lleva a exaltarse o deprimirse a cada paso según oscilan sus emociones. A medida que el invierno se aleja y se acerca la amenaza del sitio por el ejército turco la acción toma impulso como lo hace también la delicada y tierna relación entre la pareja. Con la llegada ante las murallas de las primeras tropas turcas el 5 de abril los acontecimientos se desencadenan arrastrando a nuestros protagonistas hasta un emotivo final.

No soy objetivo hablando de Waltari. Debo confesarlo desde este momento. El autor finlandés siempre fue uno de mis favoritos desde que con catorce años leí Sinuhé el egipcio. Desde entonces su forma de escribir y las emociones que fue capaz de despertar en mí me cautivaron y en esa prisión seguimos… Además de Sinuhé Mika Waltari escribió muchas otras novelas históricas como Marco el romano, El etrusco, Senador de Roma, El aventurero o La reina del baile imperial, cada una con encanto propio…

Podríamos decir muchas cosas sobre El ángel sombrío. Waltari la publicó en 1952 y conoció una primera edición en español en Argentina ya en 1955. En España tuvimos que esperar a 1975 para poder acceder a ella y desde entonces ha conocido diversas ediciones con el título de El sitio de Constantinopla. Sólo apuntaré que la maestría del autor le permite trazar caracteres y escenarios con un mínimo de trazos. Es posible imaginarlo buceando en la maravillosa obra de Sir Steven Runciman La caída de Constantinopla para darle el color del detalle histórico a tantos momentos en la novela. Imposible olvidarse de algunos personajes como el impagable Giustiniani o la trágica figura de Lucas Notaras. Por contra la figura de Constantino XI Dragases resulta casi borrosa, apenas una sombra en el relato. Junto a ellos secundarios entrañables como el criado Manuel o la monja Jariclea y pequeños detalles y escenas que hacen desear a uno volver a visitar esta narración: la noche tormentosa en la que Ángelos se encuentra con Notaras, el feísimo leoncito de piedra, la conversación en la Acrópolis, la rotura del bloqueo turco por los genoveses o la emotiva jornada del 28 de mayo, la víspera del ataque final. Tantos y tantos momentos de una historia tierna y trágica a la vez.

Debo parar. Sólo un apunte más. Constantemente a lo largo de la novela se hacen menciones a acontecimientos pasados en la vida del protagonista. Ha sido cruzado. Ha estado casado. Ha vivido en Occidente. Se apunta un origen (muy) distinguido. Los que entonces leímos la novela no sospechábamos que en realidad la historia narrada en El ángel sombrío estaba precedida por otra en la que se contaba la vida juvenil del protagonista. Esa novela inacabada fue publicada años después con el título de Juan el peregrino y será comentada a continuación.

De El ángel sombrío se han publicado otras ediciones, como dije antes, pero yo preferiré siempre mi modesto librito de páginas amarillentas editado en la entrañable colección Reno a cuyo ilustrador se le puede perdonar el desliz de representar en la portada minaretes en la Gran Iglesia.

Esta es mi opinión de la novela. Si no la has leído te la recomiendo fervorosamente. Es Mika Waltari, ¿hace falta decir algo más?

Las reseñas de El ángel sombrío abundan en la red. Puedes leer una en el blog Auge y caída o por ejemplo en El legado de Gilead.

 

 Novelas sobre Bizancio: Juan el peregrino

 

2.-  Juan el peregrino

Mika Waltari (1986)

 

Todos los lectores de la novela El ángel sombrío recordarán que en ella se contenían numerosas alusiones a la biografía previa del protagonista, apuntes que parecían sugerir una poderosa historia en las sombras merecedora de ser apreciada por sí misma.

Un día allá por 1985 alcancé a leer en un periódico (no preguntéis cuál) una breve en la que se anunciaba la publicación de una novela póstuma de Mika Waltari, fallecido sólo unos pocos años atrás. Cuál no sería mi sorpresa cuando anunciaron el título, Juan el peregrino. Nada menos que la primera parte de la historia de Juan Ángelos, una de mis favoritas de siempre. Por supuesto esperé con impaciencia el momento de la publicación por parte de la editorial Grijalbo y la compré tan pronto como salió a la venta. Era noviembre de 1986. Todavía puedo leer en la segunda página mi anotación de entonces: ¡Cuánto tiempo! Tonterías de la edad…

Por supuesto también me enfrenté con mucha expectación a la novela. La información editorial nos hacía saber que en el verano de 1951 Waltari se había recluido en su santuario de Laukkoski para escribir. De enero a marzo elaboró el primer borrador de una novela ambientada en los años inmediatamente anteriores a la caída de Constantinopla. Pasado ese tiempo y con la novela ya avanzada, Waltari decidió dejarla a un lado para retomar el relato un poco más adelante durante los hechos que culminaron en el asedio y toma de Constantinopla por los turcos el 29 de mayo de 1453. Esa novela sería El ángel sombrío y su precuela, por decirlo con un término que ha hecho fortuna en los últimos tiempos, fue rescatada por los herederos de Mika Waltari para su publicación.

Es de justicia decir que Juan el peregrino muestra bien su carácter de borrador. Las escenas apuntadas en su continuación están ahí, el personaje y el tono también, pero la fuerza lírica y la emoción punzante de aquella faltan en esta. Como se anunciaba en El ángel sombrío la escena inicial nos presenta al protagonista escapando de la peste. El encuentro con la dama Dorotea lleva a largas conversaciones sobre el amor, los libros y la muerte (y una referencia extemporánea a nuestro Don Juan que en la versión final seguramente se habría eliminado). Aconsejado por la dama, y deseoso de alcanzar la sabiduría, nuestro protagonista se dirige a Basilea donde se celebraba entonces un concilio ecuménico. Recomendado al cardenal Cesarini, el joven Juan conoce al poeta Eneas Silvio que le anima a aprender griego ante las perspectivas de avance que suponen las negociaciones entabladas con el emperador Juan VIII para la reunificación de las Iglesias católica y ortodoxa. Juan viaja viaja en la delegación papal rumbo a Constantinopla acompañando a su maestro Nicolás de Cusa. En el transcurso del viaje conocerá al déspota de Morea, Constantino, hermano del emperador y a su consejero el sagaz Jorge Sfrantzés que pretenderá utilizarlo en beneficio de sus propios intereses.

Ya en Constantinopla nuestro héroe se muestra fascinado por la vieja civilización oriental. Mientras los políticos y los religiosos debaten interminablemente sobre la cuestión de la Unión, Juan vagabundea recorriendo con ojos maravillados los mil rincones excepcionales que ofrece la ciudad de Constantino. En uno de sus paseos descubre una vieja tienda de libros y conoce a la hija del dueño, la joven Ana. Entre ambos surge una atracción intelectual que se convierte para Ana en un amor sin esperanza. Las atracciones de palacio conducen a Juan a vivir una aventura galante con una dama de la corte. Más curtido en los placeres del mundo abandona Constantinopla, más sabio y más cínico.

Desde el Este Juan regresa a Ferrara, donde continúan las conversaciones con el emperador Juan. Durante su estancia allí conoce a la dama Beatriz y vive con ella una relación amorosa teñida de tragedia: la peste asola Ferrara y trastoca todo orden social. Las negociaciones se trasladan a Florencia y hacia allí viaja Juan, desengañado de la hipocresía del mundo y harto de las interminables discusiones que ocupan las energías del hombre (un tema constante en Waltari). Junto al Ponte Vecchio conoce a Ghita, una dama adinerada que se prenda de él. Ghita pertenece a la poderosa familia de los Bardi pero la tragedia ha dominado su vida. Tras perder marido e hijos por la peste se considera el bufón de Dios. Juan despierta en ella una pasión arrebatadora que no es correspondida. Mientras concluye la larga negociación para la Unión de las Iglesias Juan, víctima de una crisis moral, se entrega a la vida errabunda hasta que es encontrado por Ghita y de repente se ve convertido en el otoño de 1439 en uno de los hombres más ricos de Florencia.

La acción se traslada a 1444. Han pasado cinco años y Juan abandona a Ghita y a su hijo para tomar la Cruz y unirse al ejército que intenta liberar Constantinopla de la amenaza turca. En Varna tiene lugar la batalla, los cristianos son derrotados y Juan se encuentra a un hombre misterioso que le anuncia un próximo encuentro junto a la puerta de San Romano. Juan no entiende todavía el significado de esta cita, que sí reconocerá todo aquel que haya leído El ángel sombrío.

Juan cae prisionero de los turcos y es conducido a la corte, donde conocerá al joven Mehmed, el heredero, con el que establecerá una estrecha relación. Mehmed tiene una personalidad compleja y su obsesión es conquistar Constantinopla. Durante años Juan permanecerá en la corte del sultán Murad II (1421-1451)como cuidador de los perros de su hijo. Cuando el sultán muere su hijo apresura los preparativos para conquistar Constantinopla. Enfrentado al dilema de unir su destino a los vencedores o luchar por última vez por la heredera de Roma Juan, en el otoño de 1452 se refugia en la ciudad para defenderla del último asalto.

A diferencia de su continuación, cargada de acción, Juan el Peregrino, es más morosa, con largas partes dedicada a las negociaciones religiosas y a discusiones filosóficas. El ritmo de la historia se resiente por ello pero la narración sigue conservando muchos elementos de estilo familiares para los aficionados a la escritura de Waltari. El cansancio del mundo, la incapacidad del hombre para ser feliz, la omnipresente dominación de la muerte son temas repetidos en su obra y muy presentes aquí también.

Como conclusión podemos decir que se trata de una novela armada pero necesitada de una revisión que le aportase un tono similar al de su continuación. A pesar de eso aquellos que gozaron al leer El ángel sombrío con gusto volverán visitar el universo de Juan Ángelos para conocer más sobre la vida de este joven desencantado y desengañado, avejentado por encima de sus años.

Puedes leer en Hislibris esta otra reseña sobre la novela.

 

 Novelas sobre Bizancio: Conspiración en Bizancio

 

3.- Conspiración en Bizancio

Hilario Gómez Saafigueroa (2007)

 

Abordamos ahora una novela escrita en España por un gallego de pro. Hilario Gómez, destacado miembro del desaparecido imperiobizantino.com y dueño del foro Ejército romano, licenciado en Ciencias Políticas y Sociología y experto en muchos saberes, ha colaborado también con artículos para revistas tan prestigiosas como Desperta Ferro para exponer sus muchos conocimientos sobre Bizancio. Fruto de esos afanes fue la publicación en 2007 de su novela Conspiración en Bizancio que ahora reseñamos.

Un día de abril de 990 Manuel Kolastés, un militar retirado recibe la visita de su hijo Teodoro. Mientras recuerdan a viejos amigos desaparecidos la lectura de una carta de uno de ellos le conduce a hechos que ocurrieron muchos años atrás, la misteriosa muerte del escriba Nicetas Ayroulos…

Nos adentramos en la acción. Se desarrolla en un corto espacio de tiempo, desde el 25 de abril de 959, el último año del reinado de Constantino VII, hasta el verano de ese mismo año. Mientras Manuel está reunido con su amigo Esteban Dafnopates, asistente del jefe de policía del distrito de las Blaquernas, se recibe el aviso de la muerte violenta de un escriba adscrito al Palacio Imperial. Manuel acompaña a su amigo en la visita al lugar de los hechos. El fallecido guardaba documentos que han sido robados. Para sorpresa de ambos hay indicios que apuntan a un crimen perpetrado por profesionales. El hallazgo de una abundante cantidad de dinero y objetos de lujo impensables en un hombre con los modestos ingresos de un secretario impulsan a Esteban a investigar. La aparición de un broche grabado por un armenio aporta una pista fundamental. Es un tabernero, ex-soldado y jefe de un grupo patibulario. Esteban y Manuel conducen a los agentes a una operación en la que capturan a Bagrat, el tabernero-asesino en horas libres. Este confiesa el crimen y señala a un tal Tomás Kypros como el inductor. La trama se complica cada vez más…

En paralelo al avance de la investigación asistimos a la  marcha de los asuntos particulares de Manuel. Viudo desde hace años busca esposa. Sofía, la hermosa viuda de un amigo, parece la mejor de las candidatas.

Usando sus contactos Manuel consigue averiguar que el tal Tomás es asistente de Alejandro Coerina, primo de Ayroulos. Pregunta inquietante, ¿cuál es la relación de Coerina con este asesinato, qué móviles pueden relacionarle con ello?

Un acontecimiento inesperado arroja luz. Los guardias se presentan para conducir a Esteban y Manuel a Palacio. El propio Nicéforo Focas, el doméstico de las Escuelas, está esperando. Los documentos robados, aclara, contienen información secreta sobre los preparativos para la invasión de Creta.

La acción se traslada al 9 de mayo, en el distrito de los Tracesios en Asia Menor. La afortunada confesión de un hombre moribundo revela el nombre de Filareto, tío de Alejandro Coerina y un lugar, una villa cerca de Sardes. Esteban y Manuel, acompañados por los hombres designados por Focas, acechan en las cercanías y descubren a tío y sobrino. Aprovechando una cacería dan un audaz golpe de mano y capturan a Coerina. El interrogatorio del prisionero revela un secreto sorprendente. Los documentos confidenciales habían sido proporcionados nada menos que por José Bringas, el poderoso ministro y rival político de los Focas. ¡Estamos ante una conspiración política de primer nivel!

Pero para saber la resolución del enigma tendrás que leer tú el resto… 🙂

¿Qué se puede decir de la novela? Hilario es un gran conocedor de la materia y ese conocimiento rezuma en cada frase y cada alusión. La novela tiene un tono detectivesco que resulta curioso al menos en el contexto bizantino, pero el resultado final es agradable, amable y muy entretenido. Si queréis pasar un buen rato conociendo las intrigas de la corte bizantina a mediados del X, este es un buen lugar para empezar. Pero también lo es si queréis curiosear como turistas improvisados en una mañana cualquiera en la capital del Imperio. Hilario nos ofrece cuadros costumbristas detallados y vivaces que aportan muchísimo colorido a la novela, todo ello con un tono ligero que no cansa.

Así pues, Conspiración en Bizancio, una novela negra en la corte de pórfido. Si la encuentras en la librería no la dejes escapar…

Hislibris, ese estupendo portal para los amantes de la novela histórica, nos proporciona otra reseña de esta novela que puedes leer aquí.

 

Novelas sobre Bizancio: Bucoleón

4.- Bucoleón

Vicente Baquero Vázquez (1998)

 

Otra novela sobre Bizancio en español. Su autor, Vicente Baquero Vázquez, procede del mundo del derecho y ha encauzado su carrera profesional en el ámbito de las finanzas. Como resultado de sus aficiones e inquietudes literarias nace esta Bucoleón. La edición de Ars Millenii a cargo de Carmen Casariego es excelente por la calidad del papel, de los materiales empleados, el cuidado en las tipografías y la presencia de glosarios y mapas. Un diez en ese sentido.

La novela sigue la trayectoria vital de Demetrio Cydonio, político y literato del siglo XIV. Nacido en la influyente familia de los Ángel, Demetrio pasa los años de su niñez en Creta. Asistimos a los años dorados de los juegos infantiles y los primeros amores hasta que las responsabilidades políticas reclaman a su padre Alejo Ángel a Constantinopla, para atender a la llamada del emperador Andrónico II Paleólogo (1282-1328).

Son tiempos difíciles en lo que queda del Imperio. El emperador mantiene una relación tensa con su hijo y coemperador Miguel IX  y favorece las opciones para sucederle de su nieto Andrónico. La aristocracia y la corte están divididas y las intrigas llenan los días y las noches en la capital. En ese ambiente enrarecido el joven Demetrio se introduce en la alta política en compañía de su amigo Juan Cantacuceno. Por su posición tiene la posibilidad de tratar y conocer a las figuras más relevantes de la época entre las que se cuentan el notable logoteta Teodoro Metoquita y Nicéforo Grégoras. Como compañero y confidente del joven Andrónico se ve implicado en la lucha por el poder entre las facciones. Superviviente a un atentado debe refugiarse en Nicea, desde donde realiza una misión diplomática ante los turcos osmanlíes. De vuelta en Constantinopla el fallecimiento de Miguel IX precipita el conflicto entre las partes. Demetrio y los suyos tienen que trasladarse a Tesalónica junto a Juan Cantacuceno. La hostilidad del emperador contra su nieto provoca la guerra civil y el destronamiento del viejo emperador, en el que Demetrio tiene un papel importante.

La presión de los osmanlíes decide al gobierno imperial por el camino de la guerra. Al precio de un enorme esfuerzo económico Andrónico reúne un ejército con la intención de atacar Brusa. En los campos de Pelecano de Bitinia y después en Filocrene los turcos del sultán Orján derrotan al ejército bizantino y le hacen replegarse por última vez al otro lado del mar. Demetrio forma parte del ejército y sufre intensamente por la derrota. A su vuelta a Constantinopla decide que es tiempo de contraer matrimonio y lo hace con una aristócrata de excelente familia, Elena Lascarina.

Tras el tiempo feliz de la boda vuelven de nuevo las responsabilidades. Demetrio debe viajar como embajador para tratar con el soberano de los serbios, Esteban Dusan, que ambiciona no ampliar sus fronteras a costa de Constantinopla, sino convertirse él mismo en emperador tras la muerte de Andrónico III. En ese tiempo Demetrio como hombre público hace cada vez más presente su opinión de que el remedio a la situación de la Romania es la unión con Occidente y la convocatoria de una nueva cruzada, lo que le sitúa bajo la mira de los celosos defensores de la ortodoxia.

Pasan los años y en 1341 muere el emperador, dejando a su hijo Juan V bajo la tutela de Juan Cantacuzeno. Pero las intrigas no acaban. Mientras Cantacuceno está ausente de la Ciudad para reclutar mercenarios turcos la emperatriz Ana de Saboya y el ambicioso megaduque Alejo Apocauco denuncian la ambición de Cantacuceno y lo acusan de usurpación. Demetrio, el gran amigo de Juan, debe huir apresuradamente de Constantinopla a Tesalónica, que hierve por la rebelión de los zelotas. Se reúne con Cantacuceno cuando este le anuncia su intención de proclamarse emperador. La guerra civil vuelve a sacudir los restos del Imperio y los contendientes buscan apoyos exteriores entre serbios, latinos y turcos ante la imposibilidad de imponerse por sus pobres medios. Juan Cantacuceno entra en Constantinopla y Demetrio está a su lado. Como protostrator del nuevo emperador nuestro protagonista participa intensamente en la política de esos años. Juan VI Cantacuceno debe combatir en muchos frentes y no es el menor de ellos la entrada de los turcos en Europa por su mediación. El enfrentamiento con la república genovesa provoca la destrucción de la flota penosamente construida y con ello la sujeción de Constantinopla a los dictados de la política comercial de Genova.

La peste que azota Europa desde 1346 castiga cruelmente a la Ciudad. Agobiado por el peso del gobierno, el emperador pide a su amigo Demetrio, conocido por su apoyo a la opción occidental, que viaje a Roma para buscar la alianza del Papa. Demetrio viaja a Roma y de allí pasa a Avignon para tratar con el papa Clemente VI. A su regreso Juan VI comunica su deseo de abandonar el trono y profesar como el monje Joasaf. Demetrio y su familia deben marchar al exilio.

Desde Milán asiste al progresivo deterioro de la situación en su patria. Los turcos conquistan Adrianópolis y sitian por primera vez la Ciudad. Los últimos años de la participación de Demetrio en política están marcados por el fracaso más amargo. La decadencia de Constantinopla es más acentuada cada año, los serbios se muestran incapaces de detener a los turcos y la sumisión en persona de Juan V ante el papa y su conversión al catolicismo no aportan ninguna ayuda de Occidente. Constantinopla está sola…

Por fin Demetrio entiende que es el momento de abandonar. Toma a su familia y se dirige al exilio de Palermo intentando encontrar en sus recuerdos un consuelo para las amarguras del presente y la promesa de un futuro muy incierto…

La novela de Vicente Baquero concentra en 368 páginas buena parte de la historia bizantina del siglo XIV. Eso es la principal debilidad de la novela por cuanto el factor histórico y narrativo prevalece sobre la parte narrativa de una forma abrumadora. El relato está presentado en primera persona y es por boca de Demetrio como asistimos a todos los acontecimientos. En la novela se  produce una concatenación de sucesos políticas, idas y venidas, batallas, negociaciones, conspiraciones sólo separadas en algunos momentos por pausas en las que se desarrolla la historia personal de Demetrio. En conjunto creo que el resultado final no transmite la emoción personal porque el lector resulta abrumado por el cúmulo de eventos que se suceden. Al igual que ocurre con El conde Belisario la narración tiende a ser plana y el diseño de los personajes demasiado esquemático para rezumar vida. Es una pena, por el esfuerzo tremendamente meritorio del autor en la documentación y la presentación del contexto histórico. El equilibrio entre el relato histórica y la trama novelesca en una obra de ficción es muy delicado y cuando, como en este caso, el primero prevalece claramente sobre el segundo, el resultado final no deja satisfecho al lector.

Puedes leer otra reseña de la novela en el blog Historias bizarras y bizantinas.

 

Novelas sobre Bizancio: Bizancio de S. Lawhead

5.- Bizancio

Stephen Lawhead (1998)

 

Stephen Lawhead nos presenta una novela de tema bizantino que supone una variación notable sobre sus elecciones habituales. Escritor especializado en el mundo artúrico y céltico, la fantasía y la ciencia ficción, presentó en 1996 con Bizancio su primera prueba en el terreno de la novela histórica. Posteriormente trataría también el tema de las Cruzadas con su Trilogía céltica de la que la primera Camino a Jerusalén fue traducida también al castellano en 2002 (por cierto, en ella también hay una aparición secundaria de personajes bizantinos).

Estamos en el siglo IX. Monasterio de Cennanus na Ríg en Irlanda. Un grupo de trece monjes se disponen a partir a un largo viaje hacia la renombrada capital de Constantinopla para ofrecer al emperador el Libro de Kells. Entre ellos se encuentra el joven Aidan mac Cainnech, el protagonista de nuestra historia. Durante el viaje los humildes monjes se ven asaltados por los temibles piratas vikingos, los hombres del norte. Aidan se ve separado de sus compañeros, es capturado por Gunnar el danés y se convierte en su esclavo. Cuando el rey Harald Bramido de Toro decide emprender una loca aventura hacia la lejana Miklagard en busca de los fabulosos tesoros que se encierran en ella Gunnar le acompaña y con ellos viaja Aidan. Son cuatro barcos y ciento sesenta hombres que recorren el Mar del Norte, atraviesan las estepas rusas hasta llegar al Mar Negro y desde allí navegan hasta la mítica capital del emperador de los griegos.

A su llegada a Constantinopla los insensatos daneses, que nunca han conocido una ciudad de esa magnitud, pretenden atacarla para apoderarse de sus riquezas. En su pequeñez sólo consiguen disputar con los oficiales de aduanas. Por fin llegan a un acuerdo para desembarcar y descubren las maravillas de la mayor ciudad de su tiempo. Abrumados por la inmensidad de Constantinopla los daneses se manejan con torpeza, provocando altercados y disputando con las autoridades hasta que tras secuestrar al cuestor del puerto de Hormisdas consiguen ser recibidos por el propio emperador Basilio I (867-886). Lejos de mostrarse enojado con los bárbaros norteños el emperador les trata con amabilidad y les invita a enrolarse entre sus tropas para participar en una expedición a Trebisonda como escolta de una flota mercante destinada a las ferias de aquella ciudad. Y a Aidan en particular le pide que le informe como espía acerca de las actividades del emir árabe Jamal Sadiq que ha llegado para comerciar. Durante su estancia Harald y los suyos son convencidos para desplazarse hasta la ciudad de Sebastea por el taimado eparca Nikos. Durante el camino son atacados y vencidos. Apenas unos pocos daneses consiguen sobrevivir y con ellos está Aidan. Son conducidos a unas minas cerca de Amida  en Mesopotamia. Allí, por azares del destino, descubre a los pocos monjes supervivientes de la misión, también ellos esclavizados. Todos son torturados y amenazados de muerte. En el último momento son rescatados por los hombres de Jamal Sadiq, el emir que habían conocido en Trebisonda.

Aidan convalece de sus graves heridas en Jafariya, la ciudad de Sadiq y se enamora de la bella Kazimain, pariente del emir. Sadiq conduce a Aidan a una entrevista con el califa al-Mutamid que le ordena viajar a Constantinopla para transmitir un mensaje de paz. Armado de un documento oficial Aidan puede rescatar de las minas a los supervivientes daneses y a los pocos monjes irlandeses supervivientes. Juntos viajan a Sebastea para recuperar el documento que prueba que Nikos conspira con los herejes paulicianos para asesinar al emperador Basilio. De vuelta a Trebisonda se embarcan para comunicar al emperador la amenaza contra su vida y descubrir al traidor. Durante el viaje son atacados por armenios a sueldo de Nikos pero logran derrotarlos y llegar a la Ciudad sólo para descubrir que Basilio ha muerto en un sospechoso accidente de caza. Ya en Constantinopla capturan por sorpresa a Nikos y lo conducen a Palacio para que reciba el castigo por sus fechorías, sin sospechar que se prepara un dramático giro de los acontecimientos.

El resto de la historia puedes leerlo a partir del capítulo 70 de la novela…

El Bizancio de Lawhead es una obra que se permite grandes licencias (muy grandes en verdad) y que en muchos momentos hace que las cejas del lector se levanten involuntariamente (por ejemplo ante la pregunta de ¿por qué el emperador se molestaría en atender tan solícitamente a unos desgreñados mercenarios recién llegados a la ciudad?). El retrato de los daneses de Harald es lo más apreciado de la novela con su entusiasmo torpe y su falta de temor a enfrentarse a todo un imperio. Por contra el retrato de Bizancio resulta menos conseguido: los nombres, la titulatura, las situaciones, los caracteres no son convincentes. Se nota que no es el fuerte de Lawhead. Otro tanto podemos decir de los personajes musulmanes, estereotipados y con poca profundidad.

¿Lo más interesante? La descripción del viaje hasta Miklagard y las andanzas de los simpáticos daneses por la ciudad. El resto es francamente mejorable. Si quieres leer buenas novelas sobre vikingos y Bizancio tienes entre muchos otros como Varanger de Hislop o la propia Byzantium de Ennis comentada en esta misma entrada. Y sobre Bizancio, pues también encontrarás novelas interesantes, pero esta no será una de ellas.

El veredicto: no pasa la prueba, señor Lawhead:-)

Pero no todos opinan igual.  Puedes leer otra reseña en este enlace de Hislibris.

 

Novelas sobre Bizancio: Nacidos en la púrpura

6.- Nacidos en la púrpura

Laszlo Passuth (1969)

 

Es un verdadero placer para mi poder traer a esta entrada la preciosa novela de Laszlo Passuth (1900-1979) porque la asocio a los tiempos de mi adolescencia y los buenos ratos pasados en la biblioteca del Círculo Mercantil de Vigo. Allí encontré a Waltari, a Núñez Alonso, Konsalik y muchos otros como pequeños tesoros esperando por alguien que quisiera rescatarlos de las estanterías. Entre ellos estaba también Passuth, del que leí primero su célebre El Dios de la lluvia llora sobre México (1959) y su versión sobre la llegada de los españoles a la fabulosa Tenochtitlán y la conquista y desaparición del Imperio azteca/méxica. De él leí también posteriormente la entrañable Mi encuentro con el Dios de la lluvia, el relato de su viaje a la tierra sobre la que fabuló su historia. Passuth fue un autor con buenas relaciones en España a la que dedicó varias obras como Señor Natural (1967) sobre Felipe II y Don Juan de Austria, Hispania Eterna (1969), Más perenne que el bronce (1971) y muchas otras como La rosa de oro (1959), Amor y muerte en las lagunas (1963), o  Rávena fue la tumba de Roma (1975).

Pero la que nos ocupa aquí es A biborbanszültett, publicada en castellano por Luis de Caralt en 1969 dentro de la colección Gigante con el título de Nacidos en la púrpura. La había leído también a mis diecisiete o dieciocho y no fue hasta hace poco que me propuse incorporarla a mi biblioteca. ¡Horror!, la novela no se podía encontrar en las librerías de Internet salvo en el original húngaro o en alemán. Casi milagrosamente apareció después de un tiempo un ejemplar en Buenos Aires, una primera edición que conservaba la sobrecubierta todavía y que añadí encantado a mi colección de novelas sobre Bizancio. (Actualización: en la actualidad vuelve a haber ejemplares adquiribles a través de la red, por ejemplo en iberlibro.com).

El arranque de la novela nos sitúa en 1028, durante la agonía del emperador Constantino VIII (1025-1028). Su hija Zoé busca un marido conveniente y la elección recae en el eparca Romano Argiro. Al cabo de pocos años Romano muere y Zoé sigue manteniendo el recuerdo de las glorias pasadas de la dinastía macedónica. Años después, durante el reinado de otro de sus maridos, Constantino Monómaco (1042-1055) asistimos a un hecho capital en las relaciones entre el Imperio y Occidente, la consumación del cisma entre las Iglesias por el antagonismo de Miguel Cerulario y la representación papal al mando del cardenal Humberto de Silva Candida. El autor nos presenta de forma breve algunos personajes reconocidos de aquellos años: el monje Hildebrando Aldobrandeschi, futuro reformador de la Iglesia bajo el nombre de Gregorio VII (1073-1085); Pedro el ermitaño, un humilde peregrino en Tierra Santa torturado por sus visiones; el papa Urbano II, decidido a convocar la Cruzada en la histórica jornada de Clermont. Y por fin los miles y miles de hombres llegados del Oeste para devolver a la Cristiandad la ciudad santa de Jerusalén.

Este prólogo da pie a la parte principal de la novela que se centra en el gobierno de la dinastía Comnena. La figura central es la gallarda y caballeresca figura de Manuel I (1143-1180), a la que seguimos desde los galanes años de juventud hasta la decepción final de los últimos tiempos. De madre húngara, Irene/Piroshka, lo que sin duda atrae la atención del autor, Manuel es un joven ambicioso y soñador, fascinado por la imaginería de los caballeros occidentales. Establece muy pronto una estrecha relación con su primo Andrónico, brillante, voluble y profundamente perverso. Manuel, Andrónico y su sobrina Teodora, la hija de su hermano Andrónico, formarán un trío sentimental a lo largo de toda la historia.

Manuel es el cuarto hijo del emperador Juan II (1118-1143). Nada hace presagiar para él alguna probabilidad de acceder al trono pero el infortunio se ceba en sus hermanos mayores Alejo y Andrónico. Aunque Isaac le precede, los ministros influyentes de la corte conocen bien las superiores virtudes del joven Manuel.

En la primavera de 1143 el ejército imperial está en Siria. Raimundo de Poitiers, el príncipe de Antioquía, tiene que doblegarse ante el poder de las armas bizantinas. El emperador Juan está preocupado por su sucesión. Prefiere a Manuel, pero debe respetar los derechos de Andrónico e Isaac. Los acontecimientos se precipitan. El emperador Juan resulta herido durante una jornada de caza. Mientras convalece en el campamento llega la noticia de la muerte de su hijo Andrónico. La salud del emperador empeora. Hace llamar a su gran amigo de la infancia Juan Axuco, el gran doméstico y le confiesa su deseo de que sea Manuel y no Isaac quien le suceda en el trono.

Es hora de tomar decisiones. El emperador Calojuán agoniza. Tras su muerte, Juan Axuco corre a Constantinopla para asegurarse de que Isaac, el rechazado, se resigne a aceptar su suerte. Ya seguro en el trono Manuel confirma su enlace con Berta de Sulzbach y se prepara para recibir a los caballeros que acuden a la convocatoria de la segunda Cruzada tras la pérdida en 1144 del condado de Edesa. El joven emperador es un admirador de las costumbres bélicas occidentales y no duda en participar en las justas al estilo de los latinos, para escándalo de toda la sociedad constantinopolitana.

Mientras mantiene un delicado equilibrio en la relación con Luis VII de Francia y el emperador Conrado III, líderes de la Cruzada, en su vida personal Manuel se ve atormentado por la relación sentimental con su sobrina Teodora y la complicada personalidad caleidoscópica de Andrónico, que le ha traicionado con los húngaros y sido encarcelado por ello. Manuel invade Hungría y para zanjar la rivalidad entre los estados acuerda con el rey Geza prometer su hija María a Bela, el segundo hijo del rey. El joven húngaro viaja a la corte bizantina mientras Manuel se despide de Teodora. Bela o Alejo, como será conocido en la corte, se educa para suceder a su padre adoptivo mientras la muerte de la emperatriz Irene libera a Manuel de un matrimonio extinguido. Su elegida es la joven María de Antioquía. De esa unión nacerá por fin el heredero que tanto ansiaba, Alejo. Bela encuentra su destino cuando desde Hungría lo reclaman para suceder a su hermano Esteban.

Los años pasan. Manuel envejece. En Asia, a las puertas del desfiladero de Miriocéfalo ocurre lo impensable: el poderoso ejército imperial es sorprendido y derrotado por los turcos. Debe ponerse fin al sueño de la recuperación del Asia Menor para el Imperio.

A partir de este momento la historia se va completando en rápidas estampas. La muerte de Manuel, el inestable periodo de regencia de su esposa María. La irresistible ascensión de Andrónico, su toma del poder y los deseos de venganza de toda una vida se ven cumplidos por fin. Los cinco años de su reinado son una sucesión de venganzas y convulsiones. De forma casi tragicómica a todo se pone un final con la figura mediocre de Isaac Ángel, el nuevo hombre en el trono. La dinastía de los Comnenos, los nacidos en la púrpura, termina trágicamente con el largo suplicio de Andrónico mientras en Constantinopla, aparentemente, cada día parece ser igual al anterior.

La novela de Passuth presenta la historia del Imperio entrelazada con la propia vida de los Comnenos. Las brillantes figuras de Manuel y Andrónico, la propia historia húngara y su relación con Bizancio, tan querida para el autor. Es una narración evocadora, delicada, que repasa casi un siglo de historia sin dejar de prestar atención a la anécdota personal, a las vidas y las pasiones que se ocultan tras las coronas y los brillantes ropajes. Las contradicciones entre el amor por lo propio y la atracción que despierta Occidente, simbolizado en la personalidad de Manuel; la tensión entre las demandas de la religión y la moral contrapuestas a la pasión y el deseo, reflejadas en las carnales relaciones de Manuel y Andrónico con sus sobrinas; la lucha titánica del emperador por mantener su puesto como primer gobernante de la Cristiandad ante las nuevas amenazas del Este y el Oeste… Todo se ve reflejado en esta novela.

La novela de Laszlo Passuth tiene un sabor antiguo, una elegancia que no cansa ni chirría. Afortunadamente el texto ha envejecido bien, dejando aparte algunas inconsistencias de la traducción de nombres y términos, pero como obra literaria puede leerse todavía con tanto placer como el que me proporcionó en tiempos. Totalmente recomendable.

 

Novelas sobre Bizancio: Not all hawks

7.- Not all hawks

Robert Nisbet (2003)

 

Nos encontramos aquí con una novela escrita por Robert Nisbet, un militar norteamericano que en sus años de retiro satisfizo su sueño de crear un relato de ficción sobre el imperio bizantino. Not all hawks nos conduce al comienzo del reinado de Basilio II. Bardas Dalassas es un joven tribuno del tagma de los Hicanatos destinado en Dorostolon, en la frontera danubiana. El joven Bardas, en su primera misión independiente, es sorprendido por una partida de pechenegos y tomado prisionero. Los bárbaros ciegan a los supervivientes y respetan un ojo a su comandante para que pueda conducirlos como advertencia de vuelta a su guarnición. Mientras el joven Bardas cura sus heridas jura vengarse de los que arruinaron su vida.

¿Prometedor, no?

Cuando leí la novela recuerdo que me pareció extraño que en una época tan rica en acontecimientos y tan novelable Nisbet escogiese una anécdota tan pequeña para escribir su obra. Resumamos aquí para los que no la han leído: mientras lame sus heridas Bardas se niega a permanecer en la vida civil. Busca la compañía de veteranos que fortalecen su cuerpo con duros entrenamientos y mejoran sus habilidades como guerrero. Ya restablecido regresa a su base en Dorostolon para volver a cumplir sus deberes. Sin bandon al que mandar se le destina a un grupo disciplinario en el que el joven oficial es capaz de instilar obediencia y lealtad ciega a sus integrantes. La oportunidad de devolver el golpe se presenta cuando unos desconocidos roban el tributo destinado al tar-jan de los pechenegos. Bardas consigue que sus hombres sean incluidos de incógnito en una caravana que se dirige al lugar donde los clanes pechenegos están resolviendo sus asuntos. Ya en la reunión de los clanes Bardas y los suyos se introducen audazmente en la tienda del líder supremo de los nómadas y descubre la identidad del ladrón. Coincidencia atroz, es el mismo que le apresó y cegó a sus hombres…

La venganza se pone en marcha. Sólo con veinte hombres equipados con las armas tomada a los romanos Bardas inicia un ataque sorpresa contra el clan de su enemigo. Sus probabilidades de éxito son muy escasas y sólo un milagro podría volver las circunstancias en su favor…

Nisbet se reserva una pirueta final para explicar el final de la historia, de la que parece anunciarse una continuación que, por lo que sabemos, no se ha publicado todavía.

La lectura de Not all hawks depara una gran decepción. Nisbet hace los deberes al documentarse en los tratados de táctica pero el discurso es en ocasiones didáctico y sobre todo falla estrepitosamente en un aspecto fundamental: la adecuación entre el tema y el tratamiento. Al leer las peripecias y desventuras de Bardas Dalassas (apellido poco apropiado según las normas antroponímicas bizantinas, por cierto), sus esfuerzos por mejorar su forma física o los diálogos con sus hombres uno parece estar viendo El sargento de hierro de Clint Eastwood 🙁 El lenguaje, los giros argumentales, los nombres erróneos (¡ese Nicolo Fellinni!, Magnesiopolis, Pergamum entre muchos otros) en los que a los errores de concepto se unen los tipográficos, las expresiones, etc. etc. etc. hacen que la narración esté demasiado descontextualizada para ser pasado por alto.  Los cuarenta años de servicio de Nisbet en el U.S. Army le traicionan. Al leer los diálogos uno se imagina a los marines y no a los hicanatos y ese es un error fatal que lastra toda la novela. Mención aparte merece la trama, a la que podría haberse sacado más provecho y que se reduce a un trivial modelo de golpe inicial – héroe renace de las cenizas – héroe busca su venganza. Otros han escrito obras maestras con tan pocos mimbres, pero no es el caso de Nisbet…

No vale la pena seguir. Si a pesar de todo tienes curiosidad puedes buscarla pero creo que los lectores aficionados a Bizancio encontrarán seguramente novelas más interesantes. A ver si las que vienen a continuación pueden compensar esta decepción:-)

 

Novelas sobre Bizancio: The lady for ransom

8.- The lady for ransom

Alfred Duggan (1954)

 

Alfred Duggan (1903-1964) perteneciente a una distinguida familia, educado en el prestigioso Eton y conocido por una vida disipada durante su juventud se decidió a escribir novela histórica relativamente tarde. A sus 47 años publicó Knight with armour, un excelente relato sobre la Primera Cruzada desde el punto de vista de un caballero menor. A esa obra seguirían quince más a un ritmo de una por año hasta su muerte prematura en 1964. Pese a no tener experiencia novelística previa sus obras sorprendieron por su madurez, su tono realista y la excelente documentación sobre la que se apoyaban. Los temas de su preferencia fueron Roma: The little emperors (1951), Winter Quarters (1956), Three’s company (1958), Founding Fathers (1959); y la historia de Inglaterra en novelas como Conscience of the King (1951), Leopards and lilies (1954) o The King of Athelney (1961). A su muerte en plena efervescencia creativa dejó por publicar su novela póstuma, El conde Bohemundo, del que hay edición española en Edhasa (1992).

Pero es otra novela la que trae a Alfred Duggan a esta entrada, The lady for Ransom.

Publicada en 1953, la novela recorre la vida y aventuras de Roger FitzOdo, hijo de una griega y un herrero normando. Roger nace en 1052 en Italia, en el tiempo en que los barones normandos luchaban contra Bizancio para arrebatarles el dominio de las posesiones imperiales en Calabria y Apulia. Nuestro protagonista queda huérfano muy pronto y es acogido por la Dama Matilda, esposa de un guerrero al servicio de Roger FitzTancredo, uno de los hermanos Hauteville. Aunque no muy conocido en ese momento su nombre pasaría a formar parte de la historia de un Imperio: Roussel de Bailleul o Balliol.

Llamado William por su nombre de pila, aunque conocido como Roussel por el color de sus cabellos, el caballero de Balliol se distingue en los años sesenta durante la conquista de Sicilia por Roger de Hauteville, especialmente durante la batalla de Cerami. Pero Roussel es un hombre ambicioso, que desea obtener una parte mayor de un botín que en Italia pertenece casi por entero al Duque Roberto Guiscardo.

Y si Roussel es ambicioso, su esposa Matilda, una temperamental lombarda, lo es más todavía. Ambos acuerdan que es en beneficio del patrimonio familiar probar la aventura en el este, donde el nuevo emperador griego, Romano Diógenes, recluta guerreros francos para luchar contra los pechenegos que atacan la frontera del Danubio y contra los turcos que saquean Asia Menor. Es en este tiempo cuando el joven Roger FitzOdo se integra en el grupo de seguidores de Balliol.

En el año 1069 Roussel viaja con su familia y su séquito por el familiar recorrido de la Via Egnatia, que conduce desde Dirraquio hasta Constantinopla. El primer contacto de Roger con la cultura bizantina deja una huella profunda en él. La maestría de Duggan y su meticuloso trabajo de documentación histórica le permite recrear en su relato la vida en el Imperio vista desde los ojos de un muchacho para quien todo lo que ve es exótico y sorprendente. Mejor todavía, Duggan no cae en el pecado de ser demasiado expositivo, sino que administra la información de forma acertada y construye con ella una visión atractiva, entretenida y convincente para el lector.

Una vez en Constantinopla Roussel negocia su posición con las autoridades bizantinas. Como Francópulo, o jefe de los mercenarios normandos, realiza una breve campaña en el Danubio pero pronto se le reclama en el este, donde el emperador está dispuesto a hacer un esfuerzo supremo para expulsar a los turcos de los territorios imperiales.

La dama Matilda alienta a su esposo a participar, con el sueño secreto de conseguir tierras y un señorío en el este en el que fundar los cimientos de un poder independiente. De la mano de Duggan asistimos a un relato detallado de la campaña de Manzikert en 1071 y del controvertido papel de Roussel en su desenlace. Tras la deposición de Diógenes y el estallido de la guerra civil el desorden se apodera de Asia Menor. Roussel y su banda se mueven de forma independiente. Ancira, Amasia, la batalla del puente sobre el Zompos, la posterior alianza con el César Juan Ducas y un intento por colocar a su propio candidato en el trono de Constantinopla… Por los conocimientos del griego que ha heredado de su madre Roger FitzOdo es empleado en las negociaciones y se encuentra como testigo de muchos de los acontecimientos de la época.

Duggan ha leído con provecho a Nicéforo Brienio, Ataliates y Ana Comnena y su relato es vivo y detallado, mostrando convincentemente el mundo de intrigas y supervivencia en que se había convertido la política bizantina a comienzos de la década de los setenta en el siglo XI. Finalmente el sueño de un señorío franco independiente en Asia Menor se rompe bruscamente tras la derrota ante los turcos en el Monte Sofon. La banda de Roussel se bate en retirada y el caballero normando es capturado por un juvenil Alejo Comneno que se mueve habilmente en la escena política a pesar de su juventud y la enorme cortedad de medios de que dispone. Para engañar a los que quieren liberar al franco Alejo Comneno simula la privación de la vista de Roussel y lo conduce a Constantinopla, donde languidece durante años hasta que las rebeliones de Nicéforo Basilacio y Nicéforo Brienio le devuelven a la escena política. Para entonces el normando ha perdido el fuego de antaño pero se esfuerza por lograr todavía su viejo sueño. En vísperas de la ascensión al trono de Nicéforo Botaniates, Roussel, Matilda y Roger se reúnen con el perverso ministro Niceforitzes para conseguir un acuerdo. Un dramático giro de los acontecimientos remata la historia…

Una excelente novela. Bien apoyada en la documentación histórica y luciendo en ocasiones un atractivo humor negro, Duggan sabe recrear la vida de Roger FitzOdo, la personalidad huidiza de Roussel de Balliol y sobre todo la de la auténtica protagonista, la Dama Matilda. Esa italiana ambiciosa, hombruna, que aprende griego y sueña con convertirse en una señora en el Este compone un retrato enormemente atractivo. Seguimos su trayectoria desde su ingenua ambición juvenil, su habilidad a la hora de tratar con turcos y griegos, su inagotable optimismo y coraje y la aceptación en sus últimos años de la imposibilidad de ver cumplidos sus sueños.

Una gran novela de un gran autor. Si puedes leer en inglés te recomiendo su lectura encarecidamente. Es una pena que la única novela de Duggan traducida al español no sea la más brillante, porque The lady for ransom, merece su difusión entre nosotros.

 

Novelas sobre Bizancio: Byzantium de Ennis

9.- Byzantium

Michael Ennis (1989)

 

Periodista, crítico de arte y arquitectura, Michael Ennis ha escrito sobre jardinería y sobre el paisaje de Texas, pero es más conocido por sus novelas históricas. Recientemente ha publicado The malice of fortune (2012), (publicada en castellano en 2013 por la editorial Planeta con el título El reverso de la fortuna). La investigación del Papa Borgia para conocer al asesino de su hijo Juan es el núcleo de la acción, en la que las figuras de Nicolás Maquiavelo y Leonardo da Vinci son también destacadas. Anteriormente Duchess of Milan (hay traducción española: La duquesa de Milán en Salamandra, 1993), la historia de la pugna por el poder en Milan entre Isabel de Aragón, mujer de Gian Galeazzo Sforza y Beatriz d’Este, esposa de Ludovico el Moro.

Indudablemente Ennis es un autor que se complace en introducir intrigas en sus novelas. Las hay también, y muchas, en la que presentamos aquí.

Byzantium, publicada en 1989, fue la primera obra de este autor. Una obra muy sólida y verdaderamente bizantina, si es que por una vez podemos usar ese término para describir una construcción alambicada, compleja y caleidoscópica.

Byzantium es ante todo la historia de Harald Sigurdarson, conocido como Nordbrikt durante una fase de su vida, llamado Araltes por los bizantinos y Hardrada (el duro) por sus contemporáneos. Harald Sigurdarson, hermanastro del rey Olaf II de Noruega, combate apenas con quince años junto a su hermano contra el rey Canuto de Dinamarca e Inglaterra en la batalla de Stiklestad el 29 de julio de 1030. Olaf II muere en combate y Harald debe huir para salvar su vida. Refugiado en la corte de Yaroslav de Kiev, Harald sueña con conseguir el oro suficiente para vengar a su hermano y reclamar la corona perdida. Y ese oro sólo se puede encontrar en un lugar: Miklagard.

Así, Harald toma el camino del sur con quinientos varegos, entre los cuales están Halldor Snorrason y Ulfr Uspaksson, sus camaradas de por vida. En 1034 bajo el seudónimo de Harald Nordbrikt es admitido al servicio del emperador Miguel IV (1034-1041). Harald pasa a formar parte de la Heteria, en la que manda el temible Mar Hunrodarson (otro personaje documentado históricamente). La Constantinopla a la que ha llegado es una ciudad cosmopolita, entregada a los placeres y las intrigas en las que Zoé y Teodora, las sobrinas del gran Basilio, son las últimas representantes de la gloriosa dinastía macedónica. El esposo de Zoé, Romano, acaba de fallecer en sospechosas circunstancias y su puesto ha sido ocupado rápidamente por el joven Miguel de Paflagonia, un joven brillante de salud inestable. Tras él, la omnímoda figura de su hermano, el eunuco Juan el Orfanotrofo, que maneja todos los hilos del gobierno y coloca a sus hermanos y pupilos en puestos clave para señorearse del poder.

En esa atmósfera sofisticada y corrompida Harald conoce a María, Dama del Vestidor, la bella confidente de la emperatriz, en busca incesante de la pasión y el placer. La atracción entre ambos es instantánea, pero tendrá que verse pospuesta por los compromisos que se presentan ante Harald.

Sus servicios son requeridos de inmediato para la guerra naval contra los piratas árabes, lo que realiza con gran provecho. Tras ello viaja a Tierra Santa acompañando a la emperatriz (en un viaje mítico sólo mencionado en las sagas nórdicas). En esta época de su vida Harald se distingue al salvar a la emperatriz de su secuestro por los selyúcidas (error histórico, no presentes todavía en la región) mientras que, curiosamente, su servicio documentado a las órdenes de Jorge Maniaces en Sicilia es pasado por alto por el autor.

Son los últimos años del gobierno de Miguel. Los búlgaros se rebelan y Harald se distingue en la guerra. Su rival Mar Hunrodarson es alejado del poder y jura venganza. El emperador decae y las intrigas hierven en la corte. Juan el Orfanotrofo busca un sustituto en Miguel el Calafate, el futuro Miguel V, en una disputa sorda contra la emperatriz Zoé. Miguel muere en 1041 y la lucha por el poder se desencadena. Aliado a Zoé, Harald es determinante para vencer sobre Hunrodarson, el Orfanotrofo y sus aliados. Tras la llegada de Miguel V al trono, la vieja emperatriz se ve alejada del poder por la influencia creciente de Constantino, el intrigante hermano del eunuco Juan. En el choque definitivo en 1042, Zoé encuentra el apoyo de Harald y los varegos contra el emperador.

Una vez destronado Miguel un nuevo emperador, Constantino Monómaco, es instalado mientras la emperatriz Teodora se une a su hermana en las tareas de gobierno. Como recompensa por sus servicios Harald recibe permiso para regresar al norte. Quiere convertir a María en su mujer, pero Zoé es terminante: es imposible porque María guarda un gran secreto que le obliga a permanecer dentro del Imperio. La llegada de una flota rusa y un violento combate ante la Ciudad precipita dramáticamente los acontecimientos.

En el epílogo viajamos en el tiempo a 1066, en vísperas de la batalla de Stamfordsbridge. Harald, como rey de Noruega, ha invadido Inglaterra para disputar su derecho a Harold Godwinson. Lo que ocurre después ha quedado para la historia. Para Harald, sin embargo, es el recuerdo de María lo último que cuenta en el instante final…

Byzantium es una narración muy densa, 765 páginas repletas de batallas, intrigas, maravillosas descripciones de la sociedad constantinopolitana y un enorme desfile de personajes. Es difícil escoger entre tantos momentos, pero sin duda la parte dedicada a los varegos es muy atractiva. Ennis usa con buen resultado los recursos literarios conocidos en las Sagas para aportar una enorme personalidad a personajes como Mar Hunrodarson, el jarl Rognvald, Thorir el Sabueso, los inseparables Halldor y Ulfr y tantos otros. Es tentadora la posibilidad de leer en paralelo a esta novela el libro Varangians of Byzantium, la reconstrucción de S. Blöndal de las relaciones entre los mercenarios nórdicos y el Imperio Bizantino.

La ambientación en Constantinopla es también densa y creíble, muy morosa en los detalles. Quizá el único aspecto en el que puedo poner alguna pega es en la elección desafortunada de los nombres para muchos personajes, nombres tomados de la tradición eclesiástica como Metanoites o Mauropos y aplicados a militares y oficiales de la corte. No queda bien, pero son detalles menores. También hay que lamentar la incorrecta escritura de algunos de ellos (Attalietes, Dalassena como nombre masculino, por citar algunos ejemplos), pero no empaña en absoluto la imagen de conjunto.

Hay carnalidad (mucha), hay batallas (menos, pero también), hay intrigas (una enorme cantidad), fiestas, largos diálogos, mucha acción y un relato vibrante y atractivo. ¿Puede pedirse más?

Sí. Que alguna editorial traduzca Byzantium al castellano…

 

Novelas sobre Bizancio: El conde Belisario

10.- El Conde Belisario

Robert Graves (1938)

 

Robert Graves, el inglés afincado en la mallorquina Deià, alcanzó fama internacional por sus novelas históricas, particularmente por Yo Claudio (1934) y su continuación Claudio el dios y su esposa Mesalina (1935) de afortunada versión televisiva en los años setenta. Además de ese afortunado par títulos como El vellocino de oro (1944), Rey Jesús (1946), Las islas de la imprudencia (1949) o la deliciosa La hija de Homero (1955) consolidaron su fama como escritor a la que sumó obras en poesía como La diosa blanca (1948), las series sobre mitología griega y hebraica o el tono autobiográfico de Adiós a todo eso (1929). Afortunadamente casi toda su obra está disponible en español.

En 1938 Graves publicó El Conde Belisario, una novela sobre el famoso general de Justiniano. Publicada por primera vez en España por Edhasa en 1982, ha conocido desde entonces varias reediciones.

Debo confesar que tengo por esta novela una debilidad especial. Cuando supe de su existencia en 1985 era yo un adolescente aficionado a la Historia de Bizancio cuando en España no había nada disponible en las librerías sobre la Historia de Bizancio… Mi afición había comenzado de niño del modo más anecdótico al curiosear en la venerable enciclopedia Monitor algunas entradas que atrajeron mi atención. Como enamorado de Roma tenía muchísima curiosidad por saber qué había pasado después de 476, una fecha que parecía un muro inabordable más allá del cual sólo había oscuridad. Cuando acerté a toparme con los artículos de Belisario y Narsés y descubrir que había habido guerras con los persas, batallas campales, la reconquista de Roma… Supe también que había existido un historiador, Procopio de Cesarea, que había escrito una Historia de todo aquello y deseé leer más. Todo un mundo de información por descubrir al que no tenía acceso porque a mi corta edad no tenía ni idea de por dónde buscar.

En esa situación de desnutrición informativa estaba cuando en julio de 1985 me encontré de repente con el retrato de Belisario del mosaico de San Vital de Rávena mirándome con seriedad desde el mostrador de una librería. Una novela sobre él… No hace falta decir que volví a mi casa a mendigar el dinero y me hice con ese ejemplar que todavía guardo en un lugar destacado en mi biblioteca. En los días siguientes leí esas páginas con reverente atención y con ellas pude comenzar en serio a aprender sobre la historia de Bizancio.

¿Qué nos ofrece El conde Belisario? No lo sabía entonces ni me importaba, pero Graves en esta novela realiza una paráfrasis detallada de la Historia de Procopio sazonándola con jugosas informaciones de las Anécdotas. Lo que beneficia al rigor histórico del relato va en detrimento de su valor narrativo, porque se convierte en esclava de lo escrito por otros.

El relato está contado desde el punto de vista de Eugenio, el criado eunuco de Antonina. Por su posición como asistente de confianza de su ama acompaña durante toda su carrera al ilustre militar y puede así narrar como testigo presencial todas sus campañas y también todas sus desgracias. Los elementos novelescos no apoyados en el relato histórico se concentran en el comienzo de la novela durante la juventud de Belisario, pero desde el momento en que comienza a servir como doríforo (en la terminología de Procopio, oficial de la guardia personal) de Justiniano, el sobrino del emperador Justino I, la novela de Graves y la historia procopiana van amistosamente de la mano.

No voy a detallar aquí el argumento, que es de sobra conocido. Las primeras campañas durante la guerra persa que le dan a conocer como el primer militar del Imperio. La gran victoria de Daras y el revés de Calínico (minimizado en cuanto a la responsabilidad de Belisario por Procopio). La rebelión Niká y el papel de Belisario en su sofocación. La expedición contra los vándalos y el gran triunfo de Belisario. La conquista de Sicilia, etc. etc. etc. En el final de la historia Graves se inclina por hacerse eco de la leyenda sobre la ceguera de Belisario pidiendo limosna en las calles de Constantinopla, aunque la realidad histórica desmiente tal dramática conclusión para la carrera del general.

El relato de Graves es detallado y se entrelaza apenas con pequeñas adiciones novelescas sobre la relación con su esposa Antonina. No se oculta la relación escandalosa de Antonina con su ahijado Teodosio ni el papel pasivo que desempeña el general en todo lo que no sea lo estrictamente militar. Belisario es un comandante de extraordinarias aptitudes para la guerra pero Graves compone una figura plana, sin ningún tipo de relieve emocional. Belisario sufre pacientemente los desaires de Justiniano y Teodora, la insubordinación de sus oficiales y la infidelidad de su mujer con la resignación de un mártir. Es por eso que resulta difícil establecer la conexión emocional con el protagonista de la historia.

¿Quiere decir eso que no es una novela que debamos recomendar? En absoluto, siempre que tengamos en cuenta sus debilidades. Pero para aquellos que quieran conocer un relato detallado sobre los extraordinarios sucesos del reinado de Justiniano y acercarse a la sobresaliente figura de Belisario en forma novelada esta es una estupenda opción a la que no deben renunciar.

Puedes leer otra reseña aquí.

 

Novelas sobre Bizancio: Tiempo de leones

11.- Tiempo de leones

José Soto Chica (2010)

 

Hay mucho que admirar en el granadino José Soto Chica, el autor de Tiempo de Leones. Como militar de profesión participó en misiones de paz en el exterior. En una de ellas, en el año 1996, mientras servía en Bosnia Herzegovina, resultó herido de gravedad. Esa tragedia le costó una pierna y la pérdida de la vista pero no el ánimo. En vez de hundirse en la desesperanza y la auto conmiseración se anima a volcarse en su afición a la Historia. Desde 1997 inicia sus estudios en Historia Medieval y tras ellos la realización de su tesis doctoral centrada en el siglo VII con el título Bizantinos, sasánidas y musulmanes. El fin del mundo antiguo y el inicio de la Edad Media en Oriente. 565-642 (2012).

Además de los estudios de detalle relacionados con sus investigaciones Soto Chica abordó también la aproximación novelesca al periodo histórico de su elección. El fruto es este Tiempo de Leones, primera parte de una serie de novelas sobre la titánica lucha por la supervivencia del Imperio en tiempos del emperador Heraclio. Vamos con ella…

En el inicio de la novela se nos presenta al protagonista, el anciano Flavio Valerio Jorge, durante el asedio de Constantinopla en 678. Su vida ha sido larga y sus recuerdos le llevan a un tiempo lejano, el de su juventud y el de los años en los que acontecimientos memorables sacudieron la capital del Imperio.

Antes de empezar debemos decir que para construir este personaje José Soto se ha inspirado en una figura histórica. El cronista Teófanes en su obra menciona en dos ocasiones a un turmarca llamado Jorge durante los combates mantenidos a finales de 627 y principios de 628:

Después de arengar a su ejército el emperador siguió avanzando contra Cosroes con intención de atemorizarlo y obligarle a reclamar a Sarbaros [Sharvaraz] desde Calcedonia. El 21 de diciembre el emperador fue informado de que el ejército de Razates, o lo que había escapado de la batalla, había sido reforzado por 3000 hombres enviados por Cosroes y que había llegado a Nínive para perseguirle. Después de cruzar el Gran Zab el emperador envió al turmarca Jorge con 1000 hombres para adelantarse y apoderarse de los puentes sobre el Zab Menor antes de que Cosroes pudiese reaccionar. Después de cabalgar cuarenta y ocho millas Jorge se hizo dueño de los cuatro puentes del Zab Menor por la noche y capturó a los persas que encontró en los fuertes. El 23 de diciembre el emperador llegó a los puentes, los cruzó y acampó en las mansiones de Iesdem [Yazden, el tesorero cristiano de Cosroes, que poseía amplias propiedades en Kirkuk, al sur del Zab Menor]. […] En lo que respecta al emperador, salió de Dastagerd el 7 de enero y después de avanzar tres días acampó a doce millas del río Narbas, donde estaba el campamento de los persas y donde ellos tenían doscientos elefantes. El emperador envió a Jorge, turmarca de los Armeníacos hasta el río para averiguar si había un vado en el Narbas. Y cuando este descubrió que habían cortado los puentes y que el Narbas no tenía vado regresó junto al emperador.Teófanes, Cronografía, AM 6118, AD 627/28, 320, 325

La acción se traslada al año 610. Conocemos al autor como un adolescente relacionado con Fabia, la prometida del distinguido Heraclio, el hijo del exarca de África Heraclio el Mayor. Son tiempos convulsos para el Imperio. El tirano Focas reina en medio del terror mientras los persas saquean y asolan las provincias. En ese clima de desgobierno y confusión los dos Heraclios dan un paso fundamental y se rebelan contra el emperador. Una flota parte de Cartago con el joven Heraclio dispuesto a disputar el derecho al trono a Focas. Y con él va nuestro protagonista.

Durante esta primera novela de la serie la trama sigue la evolución personal de Flavio Valerio Jorge íntimamente ligada a las vicisitudes políticas del Imperio. De hecho el relato, muy detallado, se extiende desde esa fecha inicial de octubre de 610 hasta finales de 615 en 484 páginas repletas de acción y aventuras. Como buen conocedor de la época el autor inserta en el relato todo lo conocido sobre las guerras persas en el periodo, las primeras batallas perdidas por Heraclio, el avance persa en Siria, la captura y sufrimiento terrible de Jerusalén en 614… todo ello en el tiempo en que Flavio Valerio Jorge se convierte en un joven y valeroso soldado de los Atronadores, la guardia escogida del emperador.

En ese paso de la adolescencia a la juventud Jorge conoce el amor atormentado de la ambiciosa Martina, la sobrina del emperador; asiste con dolor a la muerte de la emperatriz Fabia/Eudocia, tan amada por Heraclio y por el pueblo; descubre las brechas en su propia familia, con la traición de su hermano Nicetas y su paso a los árabes y encuentra por fin en Atalia un amor más dulce que le redime de la culpa arrastrada por su relación con Martina.

Tras la caída de Jerusalén Jorge intenta en vano salvar las reliquias de la Vera Cruz y es llevado prisionero al corazón de Persia. Allí se convierte en presa para los juegos cinegéticos de Cosroes II y escapa milagrosamente a una cacería humana. Sorpresa mayúscula: cuando creía haber perdido a su amor Atalia para siempre la encuentra otra vez, aparentemente a punto de ser entregada en matrimonio a un noble persa.

¿Conseguirá Jorge hacer saber a Atalia que está vivo? Lo sabremos en la próxima novela…

La novela de José Soto es una narración atractiva y bien documentada. Todo aquel con interés por esta época desde un punto de vista literario debería considerar su lectura, para la que no abundan otros ejemplos (estoy pensando también en las de Richard Blake). Es una narración trepidante, con batallas (muchas batallas), abundancia de sangre y vísceras, héroes y malvados y una historia accesible y muy entretenida.

Dos peros nada más:

  • El primero de tipo técnico. La edición de la novela corre a cargo de Editorial Victoria. Buena cubierta, buena calidad de papel pero necesitada de mayor revisión del texto. Se encuentran algunos errores imperdonables en una obra de tanto trabajo como este (del tipo ha andar ¡¡!!), repeticiones, palabras en mayúscula en medio de una frase, etc. No es excesivamente grave, pero afea la edición.
  • La segunda de tipo estilístico y esta es una opinión estrictamente personal. Los modismos, los giros del lenguaje, las expresiones, etc. en ocasiones son demasiado modernas y a mi parecer no apropiadas para la narración porque la alejan del tono histórico buscado. Los personajes hablan y se expresan como lo harían hoy en día y eso no queda bien. Hay muchos ejemplos dispersos por toda la novela. Un tono más neutro, un estilo más atemporal haría mucho para mejorar en ese sentido. Como digo, una opinión personal.

Dejando aparte eso Tiempo de Leones me ha gustado mucho. Si te apetece leer algo ambientado en la época de Heraclio esta es una buena ocasión para saciar tu curiosidad.

Nuestro estimado compañero en esta comunidad Lopekan ha publicado una reseña en Hislibris que puedes leer en este enlace.

 

Novelas sobre Bizancio: Los caballeros del Estandarte Sagrado

12.- Los caballeros del estandarte sagrado

José Soto Chica (2013)

 

Nueva entrega de la titánica obra de José Soto Chica sobre el reino de Heraclio y su lucha a muerte contra el Imperio persa. Titánica por el esfuerzo que supone novelar una época para la que las fuentes no abundan y también por las dimensiones de la obra, 888 páginas nada menos.

Los caballeros del estandarte sagrado, que en la novela hace alusión a la imagen no pintada por mano humana o mandylion empleada por Heraclio como bandera y símbolo de su empresa contra los persas, retoma la acción de Tiempo de leones allí donde acabó aquella, en septiembre de 615. Habíamos dejado a nuestro héroe Flavio Valerio Jorge en complicadas circunstancias, víctima de una caza humana por el rey Cosroes. Contra todo pronóstico el joven consigue escapar y encontrar a su amada Atalia, pero ella está embarazada de Rustam, el noble persa y con el corazón roto debe dejarla atrás. El regreso de Jorge a la Romania le lleva por los temibles parajes del Cáucaso donde conocerá al alano Aspar y su hermana, la hermosa Tomiris y poco después al onogur Temule, con el que forjará una amistad duradera. Pronto ambos se encuentran disputando por los encantos de la bella Tomiris mientras se fragua en la mente de Jorge la idea de conseguir para el Imperio la alianza de los búlgaros onogures separándolos de la dominación del jan ávaro, enemigo jurado de la Romania.

El camino a casa conduce por la estepa del sur de Rusia y de allí a las peligrosas tierras al norte donde se encuentra el campamento del jan Organas, el señor de los búlgaros onogures, el potencial aliado del emperador. Pero el jagan de los ávaros Aganos está allí y Jorge tiene que usar toda su habilidad para salir con vida del apuro. Rodeados por sus enemigos Jorge, Temule y Tomiris consiguen llegar al Danubio, donde los barcos mandados por su hermano Sergio les salvan de una muerte segura. Por fin Jorge y los suyos logran alcanzar Constantinopla con la imagen de la Sábana Santa que ha podido proteger durante todo este tiempo.

En la Ciudad el emperador se esfuerza en reconstruir el ejército para tomar la ofensiva contra los persas mientras Jorge se enfrenta a los requerimientos amorosos de la emperatriz Martina, que no ha olvidado la relación que les unió en tiempos. Heraclio le pone al mando de una tropa con la misión de prepararla para la guerra que se avecina y poco después, en abril de 617 parte hacia la estepa para buscar la alianza del jan Organas. Tras conseguirla regresan a tiempo para descubrir que el malvado Avanos prepara una traición contra Heraclio durante un encuentro pretendidamente amistoso. La emboscada está a punto de costar la vida al emperador, pero gracias a su propio valor y al de su séquito consigue regresar a salvo a Constantinopla.

El jan Organas viaja a la Ciudad en 618 y es bautizado. Un triunfo para Jorge pero ya le espera una nueva misión: viajar a Alejandría, que está siendo asediada por los persas. Allí Jorge se encontrará con su viejo contrincante Sharvaraz y peor todavía, con su hermano Nicetas el negro, el renegado, que busca con odio destruir la Romania. Los combates alrededor de la ciudad son duros y la traición abre las puertas a los persas. Jorge y los suyos son evacuados muy poco antes de la tragedia final.

A finales de 619 el emperador encarga a Jorge la embajada ante el jan Avanos. El Imperio necesita desesperadamente separar a los ávaros de los persas en estos momentos de mayor debilidad mientras el ejército se reagrupa alrededor de la capital. Durante el viaje Jorge rescata de la muerte a la joven Scania, una joven hérula cuyo padre ha sido asesinado por el jan. Pronto surge el amor entre ambos. Ya ante el cruel Avanos Jorge consigue un acuerdo de paz a cambio de un abundante tributo y la dependencia nominal de los búlgaros onogures al janato ávaro.

De vuelta en Constantinopla hierven los preparativos para el gran ejército que prepara Heraclio. Los soldados de la Romania se preparan bajo la supervisión directa del emperador. Estamos a mediados de 622 y el ejército imperial abandona sus cuarteles para enfrentarse a Sharvaraz. Bitinia, Malagina, Ancira…. El emperador establece una complicada estrategia de marchas y contramarchas que sorprende a su rival. Jorge marcha a la cabeza de sus hombres mientras sufre por su amada Scania, a la que ha dejado en Ancira a punto de dar a luz a su primer hijo. El 6 de agosto de 622 una gran batalla tiene lugar y la primera victoria romana en muchos años. En otoño ávaros y persas se dirigen a Constantinopla mientras el gran ejército pasa a cuarteles de invierno en Sebastea. Una noticia golpea brutalmente a Jorge. Sharvaraz ha tomado Ancira. Los romanos vuelan en su socorro para encontrarse ruinas y desolación. Jorge descubre que su amada ha muerto a manos de su hermano Nicetas, pero recupera a su hijo al que da el nombre de Teodoro.

En la primavera de 623 Heraclio se reúne de nuevo con su ejército y toma la ofensiva. La emperatriz Martina le acompaña para dar ejemplo a sus soldados, aunque eso no le impide seguir acosando a nuestro protagonista. En un audaz avance hacia el este Melitene, Teodosiópolis y Dvin caen ante los romanos. Heraclio conduce a sus hombres al corazón del Imperio persa: Naxcavan, Ganzak y Adhargushnasp, el Templo del fuego, lugares sagrados para los persas que los romanos toman y destruyen derrotando en batalla al propio Rey de reyes Cosroes. Durante el combate Jorge encuentra a Nishiran, la hija de Sharvaraz, a la que protege.

Cuando están a punto de alcanzar la ciudad de Dastagerd la noticia de que los ejércitos persas se concentran para atacarles y la pronta llegada del invierno obligan a Heraclio a tomar la audaz decisión de hivernar en Albania. Entre Nishiran y Jorge ha nacido el amor pero como antes ocurrió con Atalia y Scania la pierde al encontrarse con los persas. En noviembre de 623 los generales Sahin y Sharvaraz reúnen sus ejércitos para enfrentarse a Heraclio antes de que alcance su lugar de invernada. En la gran batalla que sigue Jorge maniobra audazmente con sus tropas y tiene una parte decisiva en la victoria. En un momento dado se encuentra con Sharvaraz y este acepta la decisión de su hija y le permite volver con Jorge. La feliz pareja se une a sus amigos y se encuentran con Heraclio. Tiempos memorables están por venir cuando en la próxima primavera el ejército romano vuelva a emprender la ofensiva sobre Persia…

Así acaba el segundo y voluminoso libro de José Soto Chica. En él vemos corregido y aumentado el papel casi legendario de Flavio Valerio Jorge, un héroe bigger than life, vencedor en mil combates, amante de tres mujeres que por fin parece encontrar la felicidad con la hija de su enemigo. Los pros y contras que mencionamos en la reseña de Tiempo de Leones pueden ser aplicados sin miedo a esta novela también: cuidado con el lenguaje y expresiones modernos (llamar pardillo a un personaje resulta cuando menos curioso) y también a la sobreexposición de Flavio Valerio Jorge, al que vemos acudir a todos los compromisos, a todas las batallas, corriendo el peligro de sufrir el síndrome de burn out:-)

Pero bromas aparte la narración es entretenida, los giros dramáticos se presentan en un carrusel sin descanso y Los caballeros del estandarte sagrado nos deja al final en suspenso, esperando por la resolución de ese gran drama histórico. ¿Continuarán las aventuras de Flavio Valerio Jorge más allá de la derrota de Persia? ¿Alcanzaremos a ver a nuestro héroe combatiendo contra los árabes en los años treinta?

Sólo José Soto Chica tiene la última palabra. Y mientras no se desvela el misterio aquí tenéis estos dos estupendos volúmenes para descubrir.

Puedes leer en este enlace una entrevista al autor.

 

Novelas sobre Bizancio: Strategos born in the borderlands

13.- Strategos. Born in the borderlands

Gordon Doherty (2012)

 

El escritor Gordon Doherty, conocido por su serie Legionary se atreve a una incursión en la historia bizantina con esta novela. La trama nos sitúa cerca del Mar Negro, en el thema de Caldia, en el año 1046. Las vidas entrelazadas de Cydones, el estratego al mando del distrito y del joven Apión, que ha visto morir a sus padres de forma brutal, se ven afectadas por la aparición de los selyúcidas. Apión crece bajo la protección de Mansur, un selyúcida de pasado guerrero que decidió convertirse en granjero y la amistad de María y Nasir. El peligro ronda cerca. Bracchus, el catafracto, el jefe de los misteriosos Agentes, al mando en la vecina ciudad de Argirópolis como turmarca lleva en su cuerpo la señal que lo denuncia como el hombre responsable de la muerte de los padres de Apión. Cuando este descubre la verdad se prepara para tomar su venganza.

Mientras esto ocurre en las fronteras los selyúcidas al mando de Tugrul se preparan para invadir la Romania y Apión se dirige a Argirópolis para enfrentarse con Bracchus. Se alista como skutatos con el propósito de tener algún día la oportunidad de vengarse del asesino de su familia. La vida como recluta es dura y sus compañeros Blastares, Sha, Procopio y Nepos no se la hacen más fácil. Los turcos se infiltran en tierras romanas. Durante una de sus patrullas el joven Apión consigue salvar la vida de sus compañeros gracias al conocimiento del turco. Es saludado por todos como el Haga, la mítica águila hitita con dos cabezas, una que mira al oeste y otra que mira al este simbolizando el doble origen bizantino y turco.

Los méritos del joven Apión le permiten ser ascendido a conde. Hará falta todo su valor y el de las fuerzas del thema de Caldia para rechazar la ofensiva turca sobre la provincia. En la cruenta batalla que sigue Apión realiza prodigios de valor. Tras la victoria el estratego Cydones le premia con el cargo de turmarca. Apión viaja a su hogar para visitar a su amigo Mansur y descubre con horror que ha muerto a manos del cruel Bracchus. Este quiere escapar al este, en una misteriosa misión para el emperador pero Apión le alcanza dispuesto para ajustar las cuentas de una vez por todas… Mientras los turcos lamen sus heridas y juran venganza contra Bizancio. Pronto Apión se verá obligado a utilizar todos sus recursos para salvar al Imperio de la amenaza que pende sobre él.

Así, con ese interrogante final remata la primera novela de la serie que se continúa en Strategos. Rise of the Golden Heart (2013) y Strategos. Island in the Storm (2014).

La obra de Doherty es pasable a condición de que uno cierre los ojos ante las inconsistencias históricas que presenta y premisas poco creíbles (¿es de recibo que la suerte de Asia Menor dependa de Apión, un simple soldado?; item más ¿es de recibo que tanto turcos como bizantinos estén al tanto de la mitología hitita?). El autor agradece el asesoramiento de Timothy Dawson, un reconocido experto en armamento bizantino. Lamentablemente la asesoría no ha ido más allá de ese tema. Ni los turcos habían penetrado en Asia Menor en 1046 (lo harían en masa dos años después), ni se habían instalado como campesinos en la región, ni es creíble la institución de los misteriosos agentes (remedo de los frumentarii  y agentes in rebus de la época romana cuyas andanzas podemos seguir en la estupenda Historia de Amiano Marcelino), etc, etc…

Podríamos seguir, pero creo que a estas alturas ya has adivinado que la obra no es de mi agrado. Por eso me limitaré a mostrar las portadas de las dos siguientes y a invitarte a explorarlas si te apetece.

Strategos 2 rise of the golden heart

Novelas sobre Bizancio: Strategos. Island in the storm

 

Novelas sobre Bizancio: Count no man happy

14.- Count no man happy

Paul Kastenellos (2011)

 

Paul Kastenellos, nombre de guerra de Vincent O’Reilly, archivista y aficionado a la historia es autor de dos novelas sobre Bizancio. En 2012 publicó Antonina: A byzantine slut, sobre la controvertida biografía de la esposa de Belisario (si debemos hacer caso a las jugosas anécdotas relatadas por Procopio). Su primera  novela la precede sólo en un año, Count no man happy: a byzantine fantasy, la biografía de Constantino VI, el emperador bizantino cegado por su madre Irene.

Debemos decir, para empezar, que la palabra fantasía es de uso apropiado para esta novela debido a la ocurrencia del autor de entrelazar dos historias en paralelo, la del joven Constantino y la de Beth Pagane, una joven neoyorquina que se gana la vida modestamente como modelo de revistas en los años cincuenta. Por un artificio literario de difícil credibilidad las ensoñaciones de ambos se ponen en contacto dando lugar a rumiaciones sobre amor, sexo, bondage y viajes en el tiempo. Beth vive una vida modesta con la amenaza sobre ella del final de una carrera poco prometedora. Constantino vive ahogado por la presencia avasalladora de su madre y su afán por encontrar la felicidad. En la insatisfacción mutua estos dos seres de tiempos distintos encontrarán un nexo común.

Si dejamos aparte este recurso cuando menos original y nos centramos en la parte histórica bizantina debemos reconocer que Kastenellos/O’Reilly hace sus deberes. La obra está bien documentada y se apoya con solidez en Teófanes. Los elementos narrativos ficticios también se sostienen bien alrededor de las figuras de Constantino, Irene, Estauracio, Aecio, el César Nicéforo y Kardam el jan búlgaro.

La historia relatada es en esencia la del reinado de Constantino VI. Puedes leer el detalle en la entrada publicada en Desde las Blaquernas sobre el reinado de Nicéforo I, el ministro de Irene que conspiró contra ella para subir al trono. El periodo en el que se concentra la acción es el de los años 780-797, el año de la deposición de Constantino y su ceguera ordenada por Irene. El periodo de gobierno en solitario de Irene hasta 802 se cuenta brevemente a modo de conclusión. En esos diecisiete años está comprendida toda la historia conocida: la tutoría de Irene auxiliada por los poderosos e intrigantes eunucos Aecio y Estauracio; las negociaciones para el matrimonio entre Constantino y Rotruda, la hija de Carlomagno; los intentos de independización de Constantino y su sometimiento por Irene; la pugna entre iconoclastas e iconófilos; las maniobras de Irene para desbancar a su hijo y finalmente tramar su caída; la controversia moiqueana provocada por el divorcio de Constantino y María de Amnia y su escandaloso segundo matrimonio con la doncella Teodota que aceleró su caída; el papel fundamental desempeñado en esos años por los monjes, particularmente por Platón y Teodoro de Estudio, etc. etc. Si te interesa puedes leer esa entrada para conocer más sobre la situación en esa época. En el desenlace Kastenellos se inclina por prolongar la vida de Constantino, en paz por fin con el amoroso apoyo de Teodota, en lugar de la opinión de muchos historiadores más inclinados a señalar su muerte como resultado de los daños corporales causados durante su cegamiento.

¿El balance? Una prosa atractiva y una narración convincente. En mi opinión la trama Beth/Constantino sobra y podría haberse enfocado de otra forma, pero dejando aparte eso Count no man happy: a byzantine fantasy es una novela que vale la pena leer…

Puedes leer en esta página una entrevista al autor

 

Novelas sobre Bizancio: Justinian

15.- Justinian

H.N. Turteltaub (1998)

 

El escritor Harry Turtledove escribe esta novela sobre la vida de Justiniano II bajo el seudónimo de H.N. Turteltaub. En la segunda entrada sobre la biografía de este emperador puedes encontrar la reseña sobre la novela. Haz click en este enlace para leerla.

 

Novelas sobre Bizancio: Theopano

16.- Theophano

Frederic Harrison (1904)

 

Terminamos esta selección de novelas sobre Bizancio con una rareza. El jurista e historiador británico Frederic Harrison (1831-1923) es conocido por sus biografías de Oliver Cromwell (1888), Guillermo el Taciturno (1897) o Ruskin (1902), entre otras, pero también tuvo entre sus aficiones la historia bizantina, tanto en forma de ensayo con su Byzantine History in the Early Middle Ages (1900) y sobre todo con su romance Theophano (1904) que reseñamos aquí, seguida de una tragedia en verso, Nicephorus (1906).

Aunque la “monografía romántica” presenta en su título a la hermosa y controvertida emperatriz bizantina el protagonista real de la novela es la atormentada figura de Nicéforo Focas, tan atractiva para Harrison como para dedicarle otra obra posterior.

La novela nos presenta en inicio a la joven y hermosa Anastasia, hija de Cratero, el hombre de Laconia empobrecido, que recibe en su casa a un joven aristócrata herido de gravedad en un accidente de caza. El tal joven resultará ser nada menos que Romano, el hijo del emperador Constantino VII. La impresión causada por la bella Anastasia será tan duradera como para que Romano la convierta en su esposa a pesar de la oposición decidida en el seno de la propia familia imperial.

Junto al dúo Anastasia/Teófano-Romano el otro protagonista inicial es el guardián de la frontera, Basilio Digenes, un trasunto del Digenís Acritas de la  literatura popular acrítica. Uno de los escasos personajes ficticios en el romance, vivirá amores prohibidos con la princesa Ágata y será objeto del amor no correspondido de la joven Fátima, hija del emir de Creta. Como ayudante y hombre de confianza de Nicéforo Focas Basilio participará en buena parte de los sucesos políticos de la época, se enfrentará a la emperatriz Teófano por el amor a Ágata y terminará muriendo en Italia luchando contra el lombardo Pandolfo Cabeza de Hierro. Descanse en paz Basilio y volvamos a los protagonistas principales de la historia.

El emperador Constantino VII agoniza, la joven Teófano intriga para que su esposo tome el poder cuanto antes. Cuando Romano II accede al trono se entrega a una vida de excesos que provocan la desafección de la joven emperatriz y poco a poco el despertar de una ambición y una falta de escrúpulos cada vez mayor. Cuando la salud de Romano declina Teófano busca mantenerse en el poder con la ayuda de un hombre fuerte. Es Nicéforo Focas, el doméstico, un hombre ascético entregado a la guerra en quien se fija. La emperatriz usa sus artes para cautivar al viudo Nicéforo y convencerlo de que él es el hombre llamado a gobernar el Imperio mientras los jóvenes Basilio y Constantino sean menores de edad. Cuando en 963 Romano agoniza, no cumplidos todavía cuatro años de gobierno, las intrigas en Constantinopla se desatan. Teófano se enfrenta a José Bringas, el poderoso eunuco que ha controlado el poder en esos años. En la lucha sin piedad que sigue cada parte usa todos los recursos e intrigas para hacer caer al otro. Por fin Teófano fuerza la mano y convence a Nicéforo para que se pronuncie. En julio de ese mismo año Focas es proclamado emperador en Cesarea por sus tropas y vuelve a Constantinopla para casarse con la emperatriz.

De inmediato surge la  oposición del patriarca Polieucto, que censura severamente el segundo matrimonio de Teófano y amenaza con la excomunión a Nicéforo por su decisión. Al final se llega a un compromiso, pero las bases de la tensión se crean desde el mismo inicio del reinado. Nicéforo es un hombre atormentado por su acendrado sentimiento religioso y un carácter estoico y sombrío, en nada parecido a la sensual naturaleza de Teófano. Esta pronto se verá atraída por el jovial y brillante Juan Tzimiscés, el segundo militar más importante del Imperio y mano derecha de Nicéforo. Las sospechas de que algo más puede haber entre ellos surgen pronto y envenenan las relaciones entre Focas y Tzimiscés. Sabemos que el final será un trágico desenlace.

El grueso del romance-novela está constituido por un relato del reinado de Nicéforo, en el que las intrigas de Teófano pasan a un segundo plano. La naturaleza estoica del emperador, sus dudas y mortificaciones le alejan cada vez más de la emperatriz (aunque Harrison se ha olvidado de incluir también entre las vivencias traumáticas de Nicéforo la muerte de su hijo Bardas a manos de su primo en un trágico accidente durante un ejercicio de caballería). Las severas medidas de gobierno y la atención puesta en la guerra contra los hamdanidas de Siria le hace perder el favor popular y el de la Iglesia. El emperador es un hombre cada vez más encerrado en sí mismo, incapaz de percibir y apreciar la oposición creciente que suscita.

La conquista de Alepo y Tarso, la desgraciada campaña de Sicilia de 964, la conquista de Chipre, las negociaciones con Otón el germano… todos los acontecimientos de su reinado van teniendo su espacio en la novela. En el último tramo las intrigas y conspiraciones contra el emperador, nacidas en el propio Palacio van tomando forma. Teófano se ve desplazada del poder y atrae a Tzimiscés a su causa. Por fin, en diciembre de 969, poco después de la toma de Antioquía (de la que hemos escrito un amplio relato en esta entrada), se produce el violento y trágico desenlace en el que Teófano tiene un papel decisivo. Como colofón a la historia, la ambiciosa emperatriz verá finalmente frustradas sus ansias de perpetuarse en el poder al ser vetada por el patriarca Polieucto. Cuando Tzimiscés debe escoger entre Teófano y el trono no duda, y la ambiciosa emperatriz se ve definitivamente relegada.

El relato de Harrison es una novela con un encanto decimonónico. Amplias descripciones de la ciudad, de sus murallas, de las espléndidas ceremonias; amores románticos nunca culminados; sufrimientos pasionales de los protagonistas aderezados con finales trágicos; largos y apasionados parlamentos de generales, emperadores, patriarcas; hombres y mujeres sufrientes. No es algo a lo que estemos acostumbrados en estos días, pero conserva un encanto y una inocencia que no puede dejar de apreciarse. Puedo destacar entre mis partes preferidas el extenso relato del asesinato de Nicéforo en aquella tormentosa noche de diciembre de 969. Podemos sentir el miedo de los conspiradores, la sangre fría de Teófano y también compasión por el triste destino de Nicéforo. La imagen de su cuerpo destrozado desangrándose en la nieve sucia a los pies de la muralla del Bucoleón queda grabada en la memoria.

La novela de Harrison es inencontrable en su formato original, pero afortunadamente puede conseguirse en edición facsímil y también en este enlace de archive.org . Si te apetece retroceder en el tiempo con un relato lleno de encanto dale una oportunidad:-)

 

Y para terminar…

 

Debemos hacer una breve mención a otras novelas sobre el tema que podrían haber figurado en esta selección. El propósito inicial era comentar treinta novelas en esta entrada, pero por razones de espacio y tiempo hubo que desestimarlo hasta mejor ocasión. Mientras tanto aquí te dejo los enlaces de otras novelas no incluidas porque no forman parte de mi biblioteca. Puedes leer más sobre ellas aquí:

El Mármara en llamas Blas Malo
El sueño de Justiniano Salvador Felip
El ocaso de Bizancio Salvador Felip
Bizancio Ramón J. Sénder
Teodora. Emperatriz de Bizancio Gilliam Bradshaw
Sangre sobre Bizancio Robert Tissant

 

Hasta aquí ha llegado esta entrada. Si conoces alguna novela más y quieres dar tu opinión sobre ella puedes usar el apartado de comentarios.

Un saludo muy cordial

Roberto

Otros enlaces de interés:
Belisario, general de Bizancio
Justiniano, emperador de Bizancio
Catorce novelas sobre la historia de Esparta

 
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Dieciséis novelas históricas sobre Bizancio
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Roberto

Roberto Zapata es profesor y estudioso de Bizancio. Ha publicado el libro Italia bizantina 867-1071. En la actualidad escribe una trilogía ambientada en el siglo XI.

  • Jaime M dice:

    Querido Roberto,

    Una entrada muy interesante y con muy buenas recomendaciones, de las que me he animado a adquirir algunas de ellas. Mi mujer dice que como siga haciendo caso de tus consejos lectores no vamos a entrar en casa : ) porque desde que tuve la suerte de encontrar “Desde las Blaquernas” mi biblioteca ha crecido más que considerablemente…

    De los libros que mecionas tengo y he leido “El Conde Belisario” el cual me gustó mucho y recomiendo su lectura por la grandeza e importancia del protagonista y por Robert Graves, un gran escritor.
    También tengo el “Nacidos en la púrpura” de Passuth (pendiente aún de lectura), pero que compré en su momento por las buenas referencias que me dieron del mismo y que tu mismo confirmas en la reseña.

    A esta lista me atrevo a añadir la muy prometedora “Los años de hierro” de Roberto, cuyo primer libro”Flabianas” recomiendo leer, y donde se trasluce una gran novela que esperemos se publique pronto.

    Un abrazo.

    • Roberto dice:

      Hola Jaime,
      Espero que sean cuales sean esas adquisiciones te guste su lectura. Hay una solución sencilla para tu problema doméstico: convertir a tu mujer en una seguidora de Desde las Blaquernas y así la paz volverá al hogar:-)
      Bromas aparte, El Conde Belisario siempre es una lectura grata y espero que la novela de Passuth te guste también. No incluí otra en castellano, Conspiración en Roma, de Richard Blake, editada por Planeta. En inglés la serie supera ya los siete títulos pero, como dije en la entrada, tenía que poner algún límite a las reseñas.
      En cuanto a esa Los años de hierro, esperemos que encuentre un agente que quiera apostar por ella. Son malos tiempos para la edición y peores todavía para una novela sobre Bizancio, pero no hay que perder la esperanza…

      Otro abrazo

  • Antonio Lopez dice:

    Hola Roberto

    Muchísimas gracias por tus sinopsis y crítica. Como siempre, se agradece la frescura de tu lenguaje y sinceridad.
    Actualmente estoy leyendo a ritmo de 4 ó 6 páginas al día El estandarte imperial de Nick Brown. No podemos considerarla una novela Bizantina ya que está ambientado antes de la separación del imperio pero su trama transcurre en tierras del posterior imperio de oriente, concretamente por la zona de Antioquía y Palmira justo finalizada la revuelta de la reina Zenobia. No incluyo ninguna sinopsis pues aún no la he terminado de leer y además la lentitud con que la estoy leyendo hace que ya no recuerde el comienzo 🙂 En principio podría decir que para pasar una rato ya que como muchas la documentación parece ser correcta pero los personajes del “siglo XXI” trastocan la obra a una novela actual con personajes vestidos de romanos. Además, como muchos otros autores, crean situaciones o incluyen personajes para o describir situaciones que ocurrían en esa época o bien para transformar la novela en un texto divulgativo y demostrarnos que se han documentado antes de escribirla. Lo primero lo encuentro muy artificial y lo segundo innecesario al hacerlo de una forma tan descarada. Es como algunos humoristas que hacen juegos de palabras y además te lo explican por si no lo has pillado.
    Sin embargo paré de leer esta novela para adentrarme en Flabianas, tu obra. A pesar de tener la misma carga de trabajo la leí en pocos días. Su frescura, trama, personajes, situaciones, descripciones y su realidad sin artificios me forzaban, como muchas otras novelas no han conseguido, a vencer el sueño. Chapó por tu novela, de verdad, mi más sincera enhorabuena y todos mis ánimos para que continues con ella y en tu lucha por encontrar un agente/editor.
    PD ¿No has pensado traducirla al inglés? Quizá en USA sea más fácil publicarla y además, al ponerte un nombre yankee seguro que aquí se vendería como churros :-))

    • Roberto dice:

      Hola Antonio, muchas gracias por tus amables palabras y por los ánimos editoriales:-)
      Nick Brown… Tengo esa novela y las tres siguientes, todas ellas en inglés. Confieso que no las he leído todavía, así que a la vista de tu opinión sobre ellas me planteo si ha sido una buena compra. Tengo que hacerme el propósito de comprar sólo la primera novela de una serie y no más antes de comprobar si en verdad vale la pena.
      Sobre lo que comentas acerca de la modernidad en una novela histórica, es algo por desgracia muy frecuente y que le quita todo el encanto (como, por poner un ejemplo cinematográfico, estar viendo una película ambientada en la segunda guerra mundial y ver un carro blindado supuestamente alemán que en realidad es un M-48 americano, sin duda le hace perder enteros…).
      Me alegro mucho de que Flabianas te haya gustado. Creo que lo mejor para Jorge Maniaces todavía está por venir, pero ese primer libro es un buen comienzo para su historia…
      Sobre la publicación en inglés. No sólo haría falta traducirla, sino darle la cadencia, el ritmo a las frases que he buscado en castellano. Es una tarea para un traductor profesional, no para mí. Aunque sin duda la haría más atractiva por estos pagos:-)
      Un abrazo, muchas gracias y encantado de tenerte aquí

  • Alberto dice:

    Me gustaría mencionar la novela Teodora de Bradshaw, siempre la consideré un poco contrapuesta al Conde Belisario de Graves.
    El protagonista, extraído de los relatos de Procopio, aún siendo bueno es más humano que el Belisario de Graves (en la obra de Bradshaw Belisario tiene un papel menor), lo mismo que la Corte bizantina y se profundiza en dos de los personajes principales: Teodora y Narses.
    Muestra el Imperio Justinianeo en su declive, con la peste, las tensiones sociales, la interminable guerra de Italia, la irrupción eslava en los Balcanes.

    • Roberto dice:

      Hola Alberto,
      Puedes ver que la obra de Bradshaw no ha sido olvidada y aparece entre las relacionadas al final de la entrada. Como escribí en ella había que poner algún límite porque había muchas más que incluir. Muchas gracias por tu aportación. Sin duda merecería también formar parte de la lista y no es imposible que en un futuro preparemos otra entrada con una nueva serie de novelas ambientadas en Bizancio.
      Un saludo muy cordial

  • Jaime M dice:

    Hola Roberto, me alegra mucho volver a saludarte de nuevo por aquí.

    Este verano entre una de mis lecturas ha estado “Nacidos en la púrpura” y si bien me ha gustado reconozco que si no tienes conocimiento de la época y los personajes históricos puede llegar a ser confusa en determinados puntos de la misma, especialmente la parte central de la misma. A su favor lo bien narrada que está y el estilo, en la actualidad no se escribe tan bien como antiguamente salvo contadas ocasiones (opinión personal y muy opinable). En conclusión, es una novela que se disfruta mucho más si conoces bien la época, en caso contrario no la recomendaría especialmente

    Tengo pendientes varias de las que haces mención en esta entrada, así que seguiré informando : )

    Un abrazo.

    • Roberto dice:

      Hola Jaime, siempre es un placer encontrar tus comentarios:-)
      Entiendo lo que dices sobre la novela de Passuth. Las referencias a la historia húngara, los saltos en el tiempo, el desenfoque de las escenas…ayudan a que te puedas sentir un poco desorientado, pero no son faltas graves (nada que no se pueda corregir con un rápido vistazo al socorrido Google) y tampoco restan placer a la lectura.Como creo que señalé en la entrada la novela sabe a antiguo y por eso también es apreciable, al menos para mi.
      Tengo una lista de más novelas bizantinas (esta vez sólo en castellano) así que si alguna vez encuentro el hueco puede que se publique otra entrada. Mientras tanto quedamos a la espera de esas otras lecturas pendientes 🙂
      Un gran abrazo

  • Jaime M dice:

    Hola de nuevo Roberto,

    Acabo de terminar “Conspiración en Bizancio” y mi conclusión es que suscribo tus comentarios sobre la misma, poco más puedo aportar a tu reseña porque la encuentro muy certera y completa pero te voy a dar mi opinión:

    Me ha gustado especialmente el “entorno” de la novela, se respira el aire de la Ciudad, de sus barrios, gentes y costumbres. Todo fluye de manera natural y sin caer en el didactismo. En varias ocasiones he leido pasajes varias veces por lo interesante que resultaban las descripciones. En este sentido la novela un diez.

    El argumento y el desarrollo muy interesante y que no desentona a nivel histórico, bien empezada y acabada con buenos personajes. Por ponerle alguna pega, es que a la historia le falta algún “sobresalto” que le de un extra de emoción e intriga, se podría decir que al protagonista todo le sale bien y como lector, que el protagonista las pase un poco canutas antes de la victoria final siempre nos gusta : )))

    Un fuerte abrazo.

    • Roberto dice:

      Hola Jaime,
      Qué bueno comprobar que entradas de meses atrás todavía siguen animando a hacer comentarios…
      Me alegro mucho de que te haya gustado Conspiración. Hilario Gómez, gallego como yo, fue uno de los participantes más destacados en el difunto imperiobizantino.com. Paralelamente mantenía la web Los ejércitos de Bizancio y un foro que todavía existe aunque con actividad muy reducida. Puedes encontrarlo en este enlace.
      Hilario ha cultivado también el género de la ciencia ficción. En cuanto a Bizancio escribió una ucronía sobre Teófilo II, un emperador del siglo XI continuador de las glorias de Basilio II. Felizmente en ella Mantzikert no terminó siendo un desastre para los romanos del Este:-) No me consta que haya escrito más, la verdad es que he perdido todo contacto con él.

      Muchas gracias por ofrecer tu opinión. Con suerte y tiempo espero poder publicar otra entrada sobre novelas ambientadas en Bizancio, esta vez todas en castellano.

      Un gran abrazo

  • […] históricas que desarrollen su trama en el Bizancio medieval les recomiendo la siguiente entrada (http://robertozapata.com/dieciseis-novelas-sobre-bizancio/) del muy recomendable blog de Roberto Zapata, Desde las Blaquernas. En él encontrará el lector […]

  • Gustavo Chalier dice:

    Hola Roberto,
    En estos momentos me encuentro releyendo la novela de Paul Wellman “La hembra. cortesana de Bizancio” (Bs.As., Editorial Guiilermo Kraft, 1956), una biografía ficcionalizada de Teodora, esposa de Justiniano I
    Ese libro se encontraba en la biblioteca de mi papá y cuando tenía unos quince años me asomé a sus 600 y pico de páginas, lo que me permitieron disfrutar de una magnífica historia y conocer eso que venía “después de Roma” y que para mí era una incógnita absoluta en esos días. La novela me estimuló a leer sobre Constantinopla, el siglo VI y descubrir un mundo magnífico que se me develaba tras las sedas y los mosaicos y el oro.
    Siempre quedó en mí el recuerdo de esa lectura. La vida me llevó lejos de mi casa, mi papá falleció y el libro se perdió entre mudanzas y desidia.
    Hace unos días, pude adquirir un ejemplar de esa novela a través de internet y, casi cuarenta años después, volver a encontrarme con los personajes que fueron mis amigos de adolescencia durante los días que transcurrió la lectura de la novela.
    Ahora, con más años y lecturas a cuestas y luego de media vida dedicada a la historia, me atrevo a tener una lectura más crítica y menos embelesada de la novela.
    La pluma de Wellman es muy consistente y lleva con muy buen pulso la historia de Teodora, desde los prostíbulos constantinopolitanos hasta la gloria de la púrpura imperial y la rebelión de Niká, donde la narración se detiene.
    La reconstrucción histórica es correcta, y en líneas generales hay muy pocas licencias históricas en lo referente a la trama. Aunque pienso que, por algunos detalles, Wellman tenía más en mente a la vieja Roma de Augusto que a la Bizancio de Justiniano: por ahí se cuela alguna toga blanca orlada de púrpura en los senadores o en la onomástica de personajes secundarios de ficción, como Silvio Testor o Quarto Ostio.
    Más chocante, para hoy, es cierto olorcito a misoginia que se cuela en sus páginas. Teodora es la excusa para que Wellman hable de lo femenino, con estereotipos propios de la clase media norteamericana; que nos hace pensar irremediablemente en aquella encantadora ama de casa a los Doris Day, que con delantal blanco y pollera acampanada, espera a su marido con una suculenta cena de pavo al horno y pie de manzanas, en una casa de madera blanca de los suburbios de las grandes ciudades estadounidenses.
    También, por la época en que está escrita la novela, es imposible creer que Wellman no tenía presente e Eva Perón a la hora de trazar el retrato de su heroína… pero esto es una idea que se me cruzó varias veces por la cabeza.
    En resumen: una novela que quiero mucho y cuya lectura recomiendo.
    Un fuerte abrazo.

    • Roberto dice:

      Hola Gustavo, gracias por tu interesante comentario.
      Debo confesar que desde hace meses tengo en el escritorio el proyecto de una segunda entrada sobre novelas bizantinas, todas ellas disponibles en español. La de Wellman no es una de ellas, más que nada porque tenía que poner un límite a las escogidas, así que la elección de esa novela por tu parte hace que tu comentario sea doblemente interesante. El grado de atractivo de las novelas de temática bizantina es muy variado, desde las excelentes a las deplorables. Espero encontrar el tiempo para completar esa entrada y así ofrecer nuevas lecturas a los interesados.
      Mientras tanto un saludo muy cordial para ti y gracias de nuevo.
      Roberto

  • Rafael dice:

    Aunque esta entrada del blog fue el año pasado, es un gusto leerla otra vez en estos días. Curiosidad revisando esta entrada y otras de este blog, varias enfocadas a la dinastía macedónica en el Imperio Bizantino, es que si las ficciones Kostas Kyriazis, que escribió “Theophano” (escrita en 1963) y “Basil Bulgaroktonus” (1964) ¿Han llegado al español alguna vez? ¿Qué piensa el autor de la ucronía de Hilario Gómez Saafigueroa (también reseñado en esta entrada) “El siglo de Teófilo”? ¿Haría el autor una mini-ucronía especulativa si Jorge Maniakes hubiera sido emperador en este blog? Saludos muy atentos.

    • Roberto dice:

      Hola Rafael,
      Desgraciadamente Kyriazis no está traducido al español salvo la novela Roger de Flor, el resto de sus obras permanecen en su griego original esperando, como diría Bécquer la mano de nieve que sabe arrancarlas, un editor que se anime a traducirlas al inglés o al español, por ejemplo. Desde luego esas novelas que citas no están traducidas, por desgracia ni sé que haya planes para hacerlo.
      Conozco la ucronía El siglo de Teófilo, escrita hace algunos años por Hilario Gómez, el mismo autor me la ofreció para leer. Considero que es un ejercicio interesante. Hilario exploró sus posibilidades hasta un cierto punto. Supongo que todo depende de hasta dónde quieres llevar la historia alternativa. Con respecto a la pregunta de un ejercicio similar para Jorge Maniaces confieso que por el momento la empresa de novela su vida real es suficientemente ambiciosa como para ocuparme de lo que podría haber pasado de no haber muerto en los campos de Ostrovo. Sin haber dedicado mucho tiempo a considerar la cuestión pienso que de haber triunfado Maniaces habría tenido muchos problemas para mantenerse en el poder en el delicado y sutilísimo ambiente del palacio imperial sin los apoyos y sostenes adecuados. Habría habido sin duda conspiraciones y una probabilidad grande de que o bien reinase tiránicamente o su vida acabase prematuramente por el puñal o el veneno. Pero eso, por supuesto, son especulaciones. De cualquier modo gracias por plantearlo, es una cuestión muy interesante…

      Un saludo muy cordial

  • Horacio Vazquez dice:

    Estimado, solo un comentario: La novela “EL Angel Sombrío” que dices recién se tradujo al castellano en 1975, se publicó en 1957 en Buenos Aires, en una hermosa edición de tapa dura. Saludos

    • Roberto dice:

      Horacio, tienes toda la razón. Esa hermosa edición se me había escapado. Lo corrijo a la mayor brevedad posible en la entrada. Muchas gracias por tu intervención 🙂

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